Wouter Schouten (Quinta parte)
- EMEDELACU

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Si hasta ahora he dado una descripción de las tierras orientales que se extienden a lo largo de la costa desde el Mar Rojo hasta el Cabo Comorín, invito a mis lectores a acompañarme en un corto viaje a lo largo de la costa de Coromandel.
Partiendo del Cabo Comorín se extiende la costa en dirección este y nordeste hasta la pequeña isla de Rammana Koyel[1], además de Tuticorin[2], hallamos varios poblados sin importancia alguna. Los habitantes que se llaman Paruas, profesan la religión cristiana aún cuando está muy mezclada con los ritos orientales.
En la isla de Rammana Koyel se halla una magnífica pagoda, como asimismo la fortaleza de un señorío nativo. Se afirma y no sin motivo que Ceilán estuvo en otro tiempo unido a la tierra firme, pero que las corrientes marinas, muy fuertes en esta región terminaron por abrir brechas a través del istmo dando lugar a la formación de las islas de Rammana Koyel, Manar, Ceilán y otras.
Un banco rocoso imposibilita la navegación a través del estrecho[3]. Durante un tiempo trataron los portugueses de atravesarlo valiéndose de naves ligeras y con el auxilio de pilotos indígenas quienes no sólo conocían los puntos más profundos como asimismo la temporada más propicia para ello. A este cordón de escollos y bancos se le da el nombre de Puente de Adán y los cingaleses creen a pies juntitos que Adán recorrió la isla de Ceilán.
Desde la isla Rammana Koyel arranca la famosa costa de Coromandel y que se extiende a través de una inmensa llanura en la que se encuentran numerosos pueblos. La población más austral de esta costa es Tondy, muy renombrada por su ganado y la histórica pagoda de Kalimer llamada también de Kanarino. Cerca de estas costas hay tan poca profundidad que sólo son navegables con embarcaciones chatas.
Seis a siete millas al norte se encuentra la ciudad de Nagapattinam, nombre que en lengua indígena significa ciudad de las víboras, por haber abundado en ella las culebras que los portugueses llaman Cobra Capelo. Esta ciudad era posesión portuguesa hasta 1658 en que fué conquistada por los holandeses. En los alrededores de la misma se hallan numerosas pagodas y ermitas de los gentiles. Una de las pagodas de gran tamaño, según nos relataron algunos naturales fué edificada por el diablo en una sola noche, pero por mayor artificio que se le atribuye al demonio, no lo puedo creer tan extremadamente hábil en cuestión de albañilería.
A continuación siguen Carcal y Tranquebar, esta última es un baluarte dinamarqués[4], protegido por una fortaleza que luce con cuatro bastiones. Sus blancas paredes se elevan junto a la orilla. El comercio de los dinamarqueses es en estas regiones poco importante, principalmente por verse estorbados por los moros que les profesan un odio ya secular. La ciudad está poblada principalmente por jentives y moros que pagan tributo a Dinamarca.
Siguiendo siempre al norte hallamos Laturypatnam, donde se ven ruinas de antiquísimas pagodas, Trinivilas, primero importante por haber sido plaza comercial holandesa pero luego trasladada a Paliacate,Kolderón, Porta Nova y Nagapattinam. En esta última población se halla el palacio jentivés de Tierepopeliere como así también una fastuosa representación holandesa. La mayoría de los holandeses residentes aquí se han casado con mujeres nativas las cuales aún cuando dominan el portugués y algunas hablan asimismo, aún cuando muy dificultoso, el bajo alemán, están estas mujeres tan afectas a sus costumbres y región natal, que nuestros compatriotas quedan condenados a terminar aquí sus días sin esperanza de volver a ver a su patria, a menos que enviuden.
Siguiendo con Pele Cere, Coelemu, Alembury, todos poblados sin importancia, llegamos a Satis Patnam, ciudad pequeña con calles anchas. Cuando visitamos esta ciudad durante el viaje de Colombo a Coromandel, en esa oportunidad con varios de a bordo, hicimos un paseo por los alrededores de la población. Como el sol era abrasador, no tardó en mortificarnos la sed, por lo cual buscábamos afanosamente una fuente de agua. No tardamos en hallar un pozo con agua fresca y al lado del mismo una cantidad de vasijas de barro cocido. Llenar los recipientes y llevarlos a los labios era una misma cosa. Pero aún no habíamos terminado de beber cuando apareció una multitud de mujeres casi desnudas, quienes provistas de palos, venían en furiosa carrera a nuestro encuentro, mientras nos lanzaban un mar de insultos. Algunos de los nuestros que entendían el idioma, oían por sus improperios que esas mujeres nos trataban de personas impías que habíamos infectado sus vasijas. Los jentives como numerosos pueblos orientales tienen la costumbre de beber sin tocar el jarro con los labios, y según su concepto todo el que bebe de otra manera, se porta de manera desvergonzada, y, según esta expresión, “bebe como animal”. Cuanto más tierra adentro se llega, más rigurosidad hay en este sentido, debido principalmente a que las costumbres holandesas son allí completamente desconocidas. Al principio algunos de los nuestros se dieron el lujo de celebrar la indignación de estas Evas enfurecidas, pero el número de ellas creció de tal manera que nos resultó más prudente tomar las de “villadiego”, bajo una multitud de improperios e insultos que nos vomitaron mientras creían ser oídas.
Unas ocho millas al norte de Satis Patnam se encuentra Malia Pour a la que actualmente se le llama Santo Tomé por creerse que aquí sufrió el martirio el apóstol Tomás. Esta ciudad había tomado gran incremento comercial bajo el dominio lusitano, pero hace algunos años ha sido conquistada por los moros. Se comercia mucho en tejidos pintados que luego son enviados a diversas regiones orientales como ser las Molucas, Amboina, Banda, Solor, Timor, etc.
Madrespatnam o Chinepatnam, que los ingleses llaman San Jorge[5], por el castillo que allí tienen construído. Se halla situada entre Santo Tomé y Paliacate. Los ingleses mantienen activo comercio en esta población y cuando llegan a la rada o echan ancla lucen sus naves multitud de banderas y banderines dando la impresión como si quisieran adelantarse a los nuestros en la primacía del comercio. Inglaterra, que yo sepa, no ejerce hasta ahora el dominio sobre ninguna ciudad de las Indias Orientales excepto San Jorge y Bombay, situada en la costa de Malabar. Sé que tiene establecidas lujosas oficinas en Persia, Generate, India Mayor, Coromandel, Bengala y otros sitios, pero su centro comercial es San Jorge.
Paliacate[6], situada en la costa de Coromandel es sede central del comercio holandés, en ella está levantada la imponente fortaleza Gelria, hallándose situada a 13 grados y medio latitud septentrional en una llanura arenosa e infértil. Las naves que llegan a la rada echan ancla a más o menos media milla de la costa donde hay una profundidad de ocho a nueve brazadas con fondo arcilloso. Abundan por sus costas los bajos y arrecifes muy peligrosos para quien no las conoce al dedillo.
Nuestra fortaleza “Gelria” es de construcción sólida y está levantada a tiro de cañón de la costa. Cuenta con cuatro torres provistas de artillería pesada y rodeada de una ancha fosa de agua. Debido al suelo arenoso sufre el castillo por las grandes y rápidas correntadas durante la época de lluvias. El gobernador holandés de la costa de Coromandel reside en esta fortaleza. Durante nuestra estancia en ésta ocupaba tan alto puesto el señor Lorenzo Pitt, quien luego fué sucedido por el almirante Cornelio Speelman, a quien ya conocemos cuando la conquista de Macassar.
Cuando las inundaciones durante la temporada de lluvias aparece Paliacate convertido en una isla, y aún cuando estas aguas desaparecen rápidamente arrojándose en el mar, perduran aún las pequeñas corrientes cuyas bocas suelen quedar obstruidas con arena y que los moros y jentives aprovechan como canales navegables con sus chatas navecillas. Esas correntadas improvisadas proceden de una cadena de montañas que se hallan situadas unas ocho millas tierra adentro.
Los edificios de la ciudad son de baja construcción y están habitados en su mayoría por moros y jentives. La población se extiende al sur de la fortaleza de Gelria, alrededor de la cual se encuentran algunos pueblos todos los cuales prestan obediencia a Holanda.
Entre Paliacate y Machilipatnam no hay poblaciones de interés: Las más importantes son Armagon, Karere y Petapuly, cuyos habitantes conducen sus cosechas a las dos ciudades nombradas. La costa sigue aquí la dirección Norte hasta el arrecife de Machilipatnam para inclinarse luego al Este- Nordeste.
Machilipatnam, situada a 16 grados 30 minutos latitud septentrional, es un puerto comercial de renombre y se halla como Petapuli y otras poblaciones dentro del territorio del reino de Golconda. La ciudad se halla a la orilla de un río que en tiempo seco tiene muy poco caudal pero que no obstante es sumamente rico en pescado y también muy poblado de cocodrilos. Hacia el este se hallan grandes bosques de suri[7]. La ciudad es de gran extensión y por su gran movimiento comercial, se encuentran en ella numerosos mercaderes de otras regiones como ser de Arakan, Pegu, Bengala, Surate y Persia. El gobernador moro paga un tributo anual al rey de Golconda consistente en varios miles de pagodas o sean ducados moros. Tanto el gobernador como los moros y persas pudientes viven en medio de un inmenso lujo.
Desde Machilipatnam hasta Goudewary se inclina la costa en dirección al Este para tomar nuevamente el Norte desde la última población nombrada hasta Pannar. De Pannar hasta Visakhapatnam vuelve otra vez hacia el Este.
Unas cuatro millas al Norte se halla la ciudad de Remelipatnam que es un centro de importancia desde que cuenta con una factoría holandesa.
Toda esta región y aún un poco más al Norte pertenece al reino de Golconda, cuyo soberano tiene su capital tierra adentro. Hacia el Sur, entre las costas de Malabar y de Coromandel se extiende el reino de Caranántica, calculando algunos su longitud en 200 millas, aún cuando yo dudo que sea tanto. Este reino es gobernado por Nafikes. Se cuenta que un rey de Bisnager o Narsinga[8], dueño de un grande y poderoso territorio, muere en una acción de guerra contra los países vecinos, se apoderaron de los Nafikes, que no eran más que simples funcionarios, cada uno de una región que comenzaron a gobernar como reyes. Aún hoy existen los Nafikes de Tanyouwer, Chengier y Mandura, llevando todos una vida señorial según, yo he podido averiguar, se trata de jentives idólatras, a cuyo dominio pertenecen aquellos poblados a lo largo de las costas de Parruas y Coromandel que hasta ahora no se hallan ya sujetos al dominio de los cristianos europeos.
Hace algunos años ocasionó el ejército del rey de Visapur una terrible destrucción en la mayor parte de esta región de Coromandel y que para los habitantes fué de tristisimas consecuencias, pues habiendo quedado destruídas las chacras y los campos de arroz, quedaron librados a dominio del hambre. Los campos aparecían sembrados de cadáveres consumidos por la inanición y los que aún vivían parecían esqueletos andantes. Agravaba aún la situación la aparición de epidemias de viruela infantil, diarrea sanguínea y fiebres malignas que atacan frecuentemente a los indios en las épocas de contraste. Era impresionante ver a esos seres desdichados ofrecer en venta su libertad por un puñado de comida. En estas condiciones vi a millares de ellos, en ambos sexos y de todas las edades, embarcados y conducidos por los holandeses desde Nagapattinam y otros puntos hacia Jaffa Patnam, Columbo, Punto Gale y Batavia.
Los nativos de la costa de Coromandel son en su casi totalidad jentives y moros; en la parte sur se hallan éstos dominados por aquéllos, pero hacia el norte es a la inversa. Los habitantes de Coromandel son casi todos de color negro.
Los jentives de Coromandel son sumamente supersticiosos. No matarán animal alguno y menos vacas y serpientes. Sus casas son de construcción tosca y baja, cuyas paredes interiores revocan con bosta de vaca, pues según su concepto constituye esto una bendición para su hogar. En las partes de Coromandel donde dominan los jentives, cuando fallece un hombre, se arroja su viuda en la hoguera que consume el cadáver. Los moros se esfuerzan por combatir esta bárbara costumbre. Pero sin embargo suele suceder que los pudientes sobornan al gobierno para permitir que la viuda pueda arrojarse en la hoguera, alimentada con sustancias muy inflamables que consumen rápidamente ambos cuerpos y de cuyas cenizas llevan todos los circundantes un poco como un recuerdo sagrado. Las mujeres que poseen la energía de hacerse así quemar en vida son colocadas entre los santos del cielo, pero en cambio aquellas infelices que rehúsan esta espantosa muerte son perseguidas, rapadas, despreciadas y obligadas a ganar su sustento de la manera más lastimosa e infamante.
En la costa de Coromandel no sólo se crían vacas, cabras y otros animales, sino también ovejas, pero éstas son tan flacas, enjutas y carecen de lana, teniendo en cambio el cuerpo cubierto de una pelusa. Esta región es célebre por sus tejidos de algodón. Por esta causa se encuentran por aquí muchos tejedores que suelen congregarse formando pueblos enteros. Varias veces he entrado en sus hogares insalubres que más bien se asemejan a chiqueros que a hogares de artesanos. Sus telares son muy pequeños y construídos de bambúes. Trabajan generalmente en cuartitos bajos que se han construido a tres o cuatro pies por debajo del nivel del suelo, entrando la luz por pequeñas aberturas practicadas en las paredes. No sólo los hombres, sino también las mujeres son hábiles en ganar con este trabajo su subsistencia.
En estas costas se hallan muchos productos solicitados por los europeos como son: nueces, pimienta, sándalo, alcanfor, benjuí, estaño, cobre, etc., también abunda el oro y la plata y los nativos saben muy bien justipreciar su valor.
En cuanto a las alteraciones atmosféricas, diré que en la costa Malabar comienza el invierno o sea la estación de las lluvias en abril y a veces también en mayo, para continuar hasta septiembre u octubre. Durante este tiempo predomina el tiempo tormentoso y lluvioso. A la altura del Cabo Comorín comienza esta temporada antes que en la región norte, por lo cual se va extendiendo de una región a otra.
Cuando se aproxima el invierno, se proveen todos los habitantes de provisiones y las naves se alejan debido a que la costa Malabar es sumamente peligrosa en esta temporada, pues un prolongado viento sur levanta olas gigantescas que hacen retumbar las tierras adyacentes, mientras que las lluvias torrenciales ocasionan cauces de rápidas corrientes. Esto contribuye a entristecer la situación en general aún cuando tampoco le falta su lado agradable, pues la vegetación se muestra exuberante y es la época más propicia de las frutas. Los campos secos y áridos bajo el sol abrasador de la estación seca, se cubren de pastos y se lucen las flores silvestres más hermosas.
La temporada de las lluvias termina generalmente con una tempestad horrísona de viento y relámpagos, después de lo cual comienza la atmósfera a despejarse, tardando los arroyos y lagunas desbordadas, aún varias semanas en secarse.
La estación seca comienza generalmente en septiembre u octubre y con los rayos del sol revive el comercio y los atrevidos marinos aparecen otra vez con sus naves en las costas. Durante la estación de las lluvias se labran muchas tierras para sembrarlas con trigo, arroz y otros granos, las que brindan luego al labrador durante la otra estación con una abundante cosecha. Durante la estación seca soplan los vientos durante el día desde el mar y de tierra adentro durante la noche; hacia las diez de la mañana cesa el viento terral, comenzando a reinar en la atmósfera una calma absoluta durante la cual el calor se hace insoportable, pero no tarda en aparecer el viento marino que hace revivir a la naturaleza hasta la puesta del sol en que a su vez se calma para dar lugar al aire contrario que soplando del noreste hace olvidar que existe el calor. Durante los meses enero, febrero y marzo reina un intenso calor durante el día y un frío extraordinario en las noches. Empero, a pesar de ser este aire nocturno bastante intenso, se pierde en el mar, pues muy rara vez a 12, 10 y aún menos millas de la costa se notan rastros del mismo, fenómeno que se nota especialmente en las costas de Ceilán, Gran Java, Sumatra y Célebes. Los marinos saben aprovechar muy bien estas circunstancias cuando sufren de vientos contrarios pues entonces al caer la noche tratan de acercarse lo más posible a la costa donde bajo el empuje del viento terral, continuar a satisfacción el rumbo deseado.
Durante todo el tiempo que dura este así llamado buen monzón, apenas suele divisarse una nubecilla, aunque no obstante nos ha enseñado la evidencia cuando nuestra estancia en Coulant, que la estación seca puede ser interrumpida por una violenta tormenta, hecho que desde luego ocurre tan rara vez que debe ser catalogado entre los fenómenos extraordinarios, lo mismo que cuando aparecen días hermosos en Holanda en los meses de diciembre y enero o granizo durante el verano. Las estrellas del Norte y del Sur se distinguen en las costas de Malabar y Coromandel aún cuando se elevan muy poco por encima del horizonte.
Dos veces en cada año cruza el sol perpendicularmente por encima de las cabezas de los habitantes de la India, la primera vez, entre el fin de abril y el principio de mayo cuando se dirige en dirección al trópico de Capricornio. La fuerza de los rayos solares sería en estas y otras regiones tropicales verdaderamente insoportables si el Supremo Hacedor con su infinita sabiduría no hubiera dispuesto las medidas profilácticas pertinentes, disponiendo que en una estación las nubes de agua y en la otra los vientos marinos y terrales, refrescaran el ambiente para animar a hombres y animales.
Antiguamente se creía en Europa que las tierras situadas en regiones cálidas eran deshabitadas a consecuencia de los grandes calores, pero al extenderse la navegación hacia esas regiones desconocidas ha quedado comprobado que no es así.
Cuando impera el invierno en la costa Malabar desde Surate hasta el Cabo Comorín, y toda la región es azotada por vientos huracanados y tormentas, reina al Este del mismo Cabo y en toda la región de Coromandel una prolongada estación de verano, a pesar de que ambas regiones empiezan en la misma altura y ambas se extienden en dirección al Norte. Los viajeros que se dirigen por tierra desde Malabar hasta Santo Tomé y viceversa, viaje que puede realizarse en pocos días, deben cruzar las verdes cumbres de los elevados montes Bacalate[9], que como ya he dicho antes[10], separa a ambas costas. Apenas cruzan los viajeros esta cadena montañosa, pasan repentinamente del verano al invierno o viceversa; podemos hallar de un lado de las montañas la tempestad más formidable con truenos, rayos y vientos huracanados, mientras que del otro lado encontramos el tiempo más espléndido; el mar puede arrojarse sobre una de las costas con furia impresionante mientras que en la otra aparece en calma. Y esto no sucede sólo en estas costas sino también en otras partes de la India. En el Cabo Rosal Gate[11], por ejemplo, se encuentran las naves en un extremo con mar tranquilo y cielo sereno, mientras que del otro lado del mencionado Cabo y sobre la costa restante del Arabia Feliz reina un violento temporal con mar agitado.
Hacia fines de octubre se inicia en la costa de Coromandel el monzón malo, hecho que concuerda con la iniciación del verano en las costas de Malabar, Orixa, Bengala y Arakan. Ninguna nave puede hallar entonces desde Paliacate al sur un puerto seguro, mientras que en la misma costa hacia el Norte hallamos el mar en completo reposo. Así también podemos hallar en Tuticorin, que se encuentra cerca del Cabo Comorín y aún hacia el sur del mencionado cabo, un mar tranquilo y un calor sofocante mientras que por el lado de Coulant reinan prolongadas tempestades.
El mismo fenómeno se produce en las costas norte y sur de la isla de Ceilán y aún de algunas islas menores, como por ejemplo la de Ceram, una de las Molucas, que es de forma alargada, sumamente montañosa y cubierta de bosques. Cuando reina el invierno en su costa norte, en la del sur, que dista apenas cuatro millas, es pleno verano.
Así podemos observar como los monzones se turnan en forma ordenada en las tierras que de otra forma serían inhabitables y que ahora gozan de clima agradable, con suelo fértil y plenamente útil para ser explotados por la familia humana. ¿Quién ante semejantes comprobaciones no se llenará de emoción por la inmensa sabiduría del Autor de todo lo grande?.
Volvamos por un instante a la descripción de nuestro viaje y regresemos a la rada de Cranganor donde nos hallábamos preparando para iniciar el viaje a Batavia y nos despedimos de amigos y conocidos. También el Zamorin hizo una última visita a nuestro comandante para demostrarle su agradecimiento por el trato amistoso recibido y para desearle un viaje próspero. Hecho esto se le despidió al son de tambores, trompetas, hautbois y flautas, además de varias salvas de nuestra artillería. Y luego de haber recibido sus instrucciones los almirantes Adriano Roothaan y Ysbrand Godkens, quienes quedaron encargados de estrechar el cerco fluvial a Cochin, partimos con la nave la “Mirística” en la noche del 10 al 11 de marzo de 1662 y nos dirigimos hacia la fortaleza de Nueva Holanda a fin de dar algunas instrucciones a su comandante y luego de haber reiniciado el viaje, llegamos el 25 de marzo a la ciudad de Coulant. El gobernador holandés recibió a nuestro jefe con grandes demostraciones de bienvenida y haciendo sonar salvas de artillería y mosquetes. Y a fin de apresurar la reconstrucción de la ciudad recientemente conquistada, fué desembarcado un buen número de marineros. Pero para algunos de estos perezosos les pareció tarea demasiado fatigosa, por lo cual aprovecharon la entrada de la noche para escalar las paredes de la ciudad con la esperanza de llegar a Cochin en la espera de hallar una vida más cómoda con los portugueses. Descubierta la fuga fué dispuesta su persecución en la que tres de ellos fueron alcanzados y conducidos nuevamente a Coulant, donde, para ejemplo de posibles imitadores, fueron ahorcados simultáneamente.
Mientras esto ocurría firmóse la paz con la anciana reina de Coulange, la que en compañía de otros dos reyes vasallos se arrojaron a los pies del señor van Goens. El jefe holandés les recibió con todos los honores. Salvas de cañón y de mosquete hacían trepidar el suelo y se hicieron desfilar tropas del ejército, cosa que impresionó vivamente a las autoridades indígenas que por ello se retiraron muy satisfechos, después de suscrita la paz.
Hecho lo más indispensable volvió el señor van Goens a bordo, en medio de múltiples demostraciones oficiales, y luego de haberse levantado las anclas nos hicimos a la vela en dirección a Ceilán. El 10 de abril, después de haber abandonado la costa Malabar, avistamos la isla mencionada y luego de haber pasado la fortaleza de Calentures echamos ancla en Punto Gale, donde se hallaba el señor gobernador holandés de Colombo, Adriano van der Meyden, quien había hecho el viaje por tierra entre la capital y este puerto a fin de dar la bienvenida al señor van Goens. En todas partes se demostraba mucha alegría, tanto con las salvas de artillería de las naves holandesas y moras, el disparo de mosquete, el despliegue de banderas y banderolas, el son de tambores y trompetas, etc., para celebrar dignamente el regreso triunfal de este comandante en sus conquistas por las costas indias.
Mientras tanto arribaron aquí también las naves la “Bolsa”, “Termolen”, la “Sol Ascendente”, la “Aquiles” y la “Casa de Zweiten” procedentes de Barsalor y Counlang con cargamentos de arroz. La nave “Termolen” que había sido provista de agua fresca fuera de la bahía, recibió orden de nuestro comandante de partir para Batavia. Nuestro barco descargó sus pertrechos de guerra, haciendo lugar para ubicar dos o trescientas cargas[12] de arroz y cien de canela. El arroz lo recibimos de las embarcaciones moras y la canela procedía de la isla.
Mientras tanto teníamos diariamente la oportunidad de visitar la ciudad de Punto Gale y sus alrededores.
Esta isla de Ceilán, señalada por el escritor portugués Juan Barrius y otros como la antigua Taprobane, es una de las islas más magníficas y célebres de Asia, tanto por su hermosura, fertilidad, situación y posición, sino también por la benignidad de su clima. Según el concepto de algunos, estuvo en otros tiempos unida a la tierra firme en la parte donde aún hoy existen bajos y sobresalientes rocosas, que llevan el nombre de Puente de Adán. La isla se extiende entre los grados 6° hasta 10° al Norte del Ecuador, por el Norte se aproxima a la costa de Coromandel y el golfo de Bengala, y por el sur, este y oeste es bañada por el intranquilo Océano. Algunos calculan su circunferencia en 400 millas, pero según mi concepto no pasará de las 240 millas; pero creo asimismo que el mar en sus acometidas ha ido arrancando pedazos de esta isla, especialmente por el norte y que tuviera en otros tiempos, una superficie mayor que la actual.
Antes de la llegada de los portugueses, eran los sarracenos, turcos y etíopes los mercaderes que comerciaban activamente en perlas, piedras preciosas y especialmente en canela. Luego se apoderaron los portugueses y finalmente los holandeses no sólo de su comercio, sino también de sus puertos, ciudades y fortalezas.
Algunos sostienen que los chinos fueron los primeros descubridores de esta isla. Según ellos, fué una junca arrojada sobre su costa, relatando sus tripulantes a la población nativa que su emperador era hijo del Sol, y como los cingaleses adoraban al Sol, eligieron al jefe de la junca como su rey, de quien, según se dice, surgieron más adelante los reyes y emperadores de la isla.
Entre los cristianos estaban los portugueses que bajo el mando de Laurencio d´Almeida descubrieron Ceilán. Este Laurencio, enviado por su padre Francisco para localizar a los mercaderes sarracenos que volvían de Amboina, Banda y las Molucas, vía Maldivas hacia Arabia, fué a su vez arrojado durante un temporal sobre la isla donde un tal Zoario fundó la fortaleza de Colombo y desde ella, a pesar de la resistencia de los naturales, fueron conquistando paulatinamente todos los centros de comercio, los que más adelante a su vez hubieron de ceder a los holandeses.
De las principales ciudades de Ceilán mencionaré a Caleture, llamada Caltere por los nuestros, que se encuentra unas 12 millas al norte de Punto Gale y 7 al sur de Colombo. Su fuerte fué conquistado antes que Colombo por un pequeño grupo de los nuestros, quienes por su valor ganaron el respeto de los naturales.
Colombo es actualmente la capital de los holandeses en Ceilán (antes lo era Punto Gale). También los portugueses habían elegido a Colombo como centro de su colonización y donde afrontaron sangrientas acometidas de los naturales hasta que hubieron de ceder ante los nuestros. La ciudad se encuentra en la costa occidental de la isla y cuenta con un magnífico puerto para veleros de gran tamaño. La campiña que le rodea produce una magnífica canela.
Negombo se encuentra a unas cinco millas al norte de Colombo y cuenta con una buena fortaleza edificada allí por los portugueses para proteger su comercio de canela. Expulsados de allí por los nuestros en 1640, la reconquistaron en 1643, pero en 1646 la perdieron definitivamente.
La isla de Manar, que se encuentra en uno de los extremos del llamado “Puente de Adán”, fué asimismo posesión portuguesa hasta 1658, en que pasó al dominio de los nuestros. Los lusitanos creyeron que con respetable fuerza entre tropas y trincheras podrían impedir el desembarco de los holandeses, pero el valiente Rykoff van Goens, con nueve naves y 1,500 héroes, desafiando la resistencia portuguesa, dispuso resueltamente el desembarco.
La batalla se tornó violenta y sangrienta; pero al caer el gobernador lusitano don Antonio Amiral de Meneses y el no menos valiente capitán Antonio Méndez, apelaron los defensores a la huída en dirección a Jaffa Patnam[13] (13) dejando una pequeña guarnición en la fortaleza de Manar, que los portugueses llamaban San Jorge.
Tomada Manar se dirigieron los nuestros a su vez a Jaffa Patnam cuya ciudad y fortaleza se hallan rodeadas de una hermosa y fertilísima región, a unas 48 millas al norte de Colombo, y ante su llegada huyeron los lusitanos, que aquí vivían como soberanos y fidalgos con sus mujeres e hijos, hacia el fuerte y luego después de firmada la rendición fueron trasladados sanos y salvos a Goa y otras posesiones lusitanas (21 de junio de 1658).
El reino de Jaffa Patnam es casi una isla, unida sólo por una angosta franja de tierra a la isla de Ceilán. Está subdividido en las regiones de Belligamme, Tenmarache, Waddemarache y Patchiarapale. Todo ello es tierra muy baja pero fértil y poblada. Su longitud es de unas 20 millas y contiene más de 150 poblados. Desde la llegada de los nuestros ha progresado mucho.
Trinquete Male se halla situada en la costa oriental de la isla y posee el mayor puerto de Ceilán. Le sigue Batacazo donde desembarcó en 1601 la primera expedición holandesa encabezada por el general Yoris Spilbergen, aún cuando los portugueses recién en 1638 fueron expulsados de ella.
Dirigiéndose siempre hacia el sur, se hallan numerosas poblaciones sin mayor importancia, en algunas de las cuales los nuestros han edificado pequeñas fortalezas como ser las de Matura y Bellingamme.
Finalmente mencionaré a Punto Gale, tomado en 1640 por nuestro comandante Guillermo Jakobzoon Koster con la conquista de la fortaleza de Santiago (13 de marzo).
La ciudad[14] se halla situada a la entrada de una hermosa bahía, rodeada por su lado de tierra de una pared, además de fosos de agua, murallas, torres, etc., fortificaciones todas que en un tiempo fueron muy reforzadas. La ciudad luce con grandes edificios, hermosos templos, agradables jardines y casas amplias. La bahía es extensa y muy a propósito para contener un buen número de naves, sin embargo a su entrada y centro se encuentran escollos que hacen peligroso el arribo, tal como aconteció con la nave “Hércules” que se hizo añicos sobre ellos. Por ello se encuentra allí siempre un piloto apto para guiar la entrada y salida de las naves.
Del lado del mar se halla la ciudad protegida por grandes rocas, en cuyo punto más elevado se encuentra una atalaya y un mástil en el que es izado el pendón de la Compañía de las Indias Orientales cada vez que se divise una nave en el mar.
Detrás de la ciudad, como alrededor de la bahía y tierra adentro se descubren hermosos campos, altas montañas, grandes llanuras y magníficas avenidas. Las tierras y poblados pertenecientes a Punto Gale no son de poco provecho para la Compañía. Solamente por impuestos suelen producir anualmente más de quince mil rijks aalders[15].
Los portugueses que como ya había dicho fueron dueños de todos los puntos señalados de la isla, se hicieron odiosos ante los naturales por su lujo, boato y orgullo, lo que motivó que éstos aprovecharon la primera oportunidad que se les presentara para librarse de esos intrigantes. Y esta fué la causa del por qué los holandeses a su arribo fuesen recibidos por los nativos como defensores de sus derechos reconocidos y legítimos protectores.
Los cingaleses, habitantes de Ceilán, viven tranquilamente en y alrededor de los puertos bajo la protección neerlandesa. Pero los demás que habitan el interior de la isla, son súbditos del rey o emperador de Kandy, que tiene su residencia en la ciudad capital del mismo nombre, suelen aún demostrarnos alguna hostilidad sobre cuyo origen diré algo.
Cuando los portugueses llegaron por primera vez a esta isla, se hallaba la misma azotada por serios disturbios internos y dividida en varios reinos. Pero a pesar de estas disputas, mantenía el rey de Kandy el título de emperador o soberano. Tanto éste como los demás reyes solían sufrir grandes derrotas al medirse con las armas portuguesas. Hasta la misma ciudad de Kandy estuvo durante algún tiempo en manos de los lusitanos.
El señor Yoris van Spilbergen, de nuestra patria, fué el primero que en nombre de los honorables señores estados generales de los Países Bajos unidos y de su augusta alteza el señor Príncipe Mauricio de Nassau, visitó oficialmente siendo portador de cartas y obsequios, al emperador de Kandy. Hacia el comienzo de junio del año 1602 ancló con sus naves en la bahía de Betocalo. Su marcha hacia el interior, la bienvenida que le tributa el pueblo y su aparición ante el emperador, príncipes, princesas y demás grandes de la nación están digna y ampliamente descritas en el libro diario que del mismo se ha publicado.
El entonces emperador era Vina Laderma Soria (salvador de la patria), aún cuando los portugueses le llamaban Don Juan en virtud de sus anteriores empeños. Era hijo de Vina La Mancia, quien desde simple miembro del consejo de guerra había ascendido al trono imperial. Pero el emperador reinante supo atraer y apoderarse de la persona de su contrincante y luego de enterrado vivo hasta la cintura en la tierra, fué muerto arrojándole discos de madera. El joven Vina Laderma Soria, a fin de vengar la muerte de su padre, se dirigió a los portugueses quienes le dieron el grado de mariscal, pero cuando lograron apoderarse de Kandy colocaron en el trono a un joven nativo de sangre real, a quien habían educado según los preceptos de la religión católica y dado el nombre bautismal de Filipo. Este proceder indignó de tal manera a Don Juan que desde entonces se convirtió en un enemigo irreconciliable de los lusitanos. Supo eliminar a Don Filipo y atraer de tal modo a los grandes del país que en poco tiempo pudo sentarse en el trono imperial.
Su primera medida fué entonces declarar a los portugueses personas no gratas y ordenándoles bajo amenazas de muerte abandonar inmediatamente todas las posesiones que tuviesen en el territorio de la isla.
Poco tiempo después un Janiere Wandaer, secretario privado del entonces ya fallecido emperador Raya Singa, y con el apoyo de los portugueses cuyo anhelo era pescar en río revuelto y el de los reyes de Jaffa Patnam, Coia, Pania, Batacazo y otros que les eran tributarios, reunieron en conjunto un ejército de ciento cuarenta mil hombres, mil cien elefantes y cuarenta y cinco mil bueyes de carga, con lo cual marcharon sobre Kandy, donde derrotaron al ejército imperial. Don Juan, quien apenas pudo escapar de la masacre, huyó a la selva, donde tuvo que alimentarse con hierbas y raíces.
Los portugueses que creyeron haber triunfado definitivamente colocaron en el trono a una joven princesa, hija de uno de los emperadores, que habían bautizado con el nombre de Doña Catalina. Pero no tardaron en surgir nuevos disturbios. El rey Janiere Wandaer fué desestimado por el general Pedro López cuando pidió la mano de la soberana Catalina. Esto le indignó de tal manera que complotó con el emperador destronado para expulsar a los lusitanos. Estos supieron a tiempo del asunto y evitaron el estallido del conflicto con hacer asesinar a Janiere.
Pero a pesar del revés, salió Don Juan de su escondite y pintando a los portugueses como vulgares traidores, tardó poco en conquistarse toda la estimación nativa y luego de reunir rápidamente un gran ejército, obtuvo un gran triunfo en el que apresó al general Pedro López y a la emperatriz Dona Catalina. El primero falleció a consecuencia de las heridas recibidas y la segunda se casó con el vencedor. Desde entonces obtuvo otros tantos triunfos que a los lusitanos se les fué el gusto de medirse nuevamente con el emperador Vina Laderma, quien desde entonces gobernaba tranquilamente su imperio. Fué entonces cuando arribó el ya mencionado Spielberg a Kandy.
Tal fue el respeto con que se recibió al representante holandés que, después que éste ofreciera la amistad y protección del pendón holandés, le respondieron el emperador y la emperatriz que si el príncipe de Orange se dignara levantar una fortaleza en Ceilán, ellos mismos y sus hijos estaban dispuestos a conducir los materiales sobre sus hombros. Sin embargo algún tiempo después, la conducta injustificada del vicealmirante Sebaldo de Weert, perteneciente a la escuadra de Wybrand van Warwick, originó una gran tirantez entre ambas potencias, de lo que procuraron sacar provecho los lusitanos, quienes hicieron una horrenda masacre de los nuestros en Cotiar.
Muerto Vina Laderma Soria, se casó Doña Catalina con el sucesor Canuvirate. Aquella vivió hasta 1613 y éste le siguió en 1632 a la tumba. Su hijo menor, Raya Singa que le sucedió, al verse perseguido por la mala fe de los lusitanos pidió el apoyo de los holandeses con quienes firmó el 23 de mayo de 1638 un tratado de comercio y persecución del enemigo común. Desde entonces han sido expulsados los portugueses de Caleture, Punto Gale, Colombo, Negombo, Manare, Jaffa Patnam y Trinquinemale.
A pesar de esta amistad no dejó el emperador de demostrar su inconstancia, pues en varias oportunidades procedieron los lascarinos con su consentimiento a asesinar y saquear a los nuestros. El año 1649 pareció afianzarse nuevamente la amistad gracias al ofrecimiento oportuno de algunos regalos, mientras los nuestros sitiaban la plaza de Colombo, aún en poder de los lusitanos. Pero a la caída de la ciudad, reclamó el emperador a Colombo como suya a pesar de no haber participado en lo más mínimo en su conquista. Esto dió lugar a nuevos trastornos, que aún perduraban cuando mi arribo a la isla, pero como ninguna de las dos potencias buscaban la guerra, quedó la situación en suspenso.
El emperador Raya Singa era en nuestro tiempo ya un hombre de edad. Sus títulos eran Emperador de Ceilán, Rey de Kandy, Zaitavaca, Cota, Dandadaon, Amorayapore, Jaffa Patnam; Príncipe de Ove, Mature, Dinavaca y de “las cuatro regiones”; gran duque de “las siete regiones”; Conde Cotiar, Batacalo, Vitana, Panoa, Putelaon, Bellingamma, Gale; marqués de Duranura, Rete Mira, Tinipana; señor de todos los puertos de Ceilán, de la pesca de perlas, y del Sol dorado. De vez en cuando enviaba una misiva al gobernador holandés señor Adriano van der Meyden, solicitando el envío de alguna curiosidad de poca importancia que éste y el señor van Goens le hacían llegar complacidos.
Los cingaleses son generalmente ingeniosos en el arte de elaborar sus armas y otras singularidades. Son también valientes y crueles para con los vencidos y de poca confianza en los menores contratiempos. Son además amantes de la vagancia y la lujuria, por lo cual desean la mayor cantidad de mujeres posibles que en ciertos casos, como por ejemplo cuando el esposo tiene que ausentarse, suele prestar a sus amigos. También es señal de gran amistad cuando el dueño de casa ofrece la compañía de una de sus mujeres al amigo que pernocta en su casa. Las mujeres se casan generalmente antes de los diez años, ceremonia que tiene poca importancia y es celebrada generalmente por un brahmín ante un ídolo. Esto sin embargo no quita que los más pudientes celebren su enlace con banquetes y festejos que duran de tres a cuatro días y en las que se baila y se ejecutan todas clases de entretenimientos. Por esa misma causa es difícil para las jóvenes pobres hallar marido, excepto si algunos buenos amigos la apoyan con un regalo de bodas, pues aquí como en otras partes juega el dinero un rol principal.
Las mujeres, especialmente las que tuvieron trato con los portugueses, han aprendido muy bien el arte de preparar suculentos platos. Especialmente con las gallinas, que en algunos puntos se pueden adquirir 25 por un Rijksdaalder, saben prepararlas de varias maneras. Arroz hervido en agua les sirve de pan. Su mesa es el suelo, y los platos lo constituyen hojas de la higuera de la India (banana) y para comer se ubican sobre esteras con las piernas cruzadas. Nunca, ni aún en las principales comidas usan bebidas alcohólicas, sino simplemente agua, que guardan en gorgels, o sean una especie de vasijas de barro cocido provistas de un pico por donde arrojan el líquido en la boca sin tocar el utensilio con los labios. Estas vasijas tienen la particularidad de mantener el agua sumamente fresca[16].
Los cingaleses o ceilaneses dan suma importancia a su cuna. A nadie se le está permitido pasar de una ocupación a otra. Los hijos deben continuar el oficio de sus progenitores.
Los campesinos a quienes se denominan Bellali, siguen a los brahmines por considerarlos superiores a todos los demás trabajadores. Como único vestido llevan una fina tela que les rodea la cintura y muchos de ellos son dueños de magníficas chacras y campos de cultivo. Los granos se muelen con empleo de bueyes que, igual a la usanza israelita, andan sin bozal. La manteca la fabrican en un tonel provisto de dos maderos puestos en cruz y que hacen girar con rapidez.
La leche la transportan en bolsas de cuero. Muchos de estos individuos sobrepasan a los demás habitantes en cortesía.
A los leñadores, aguateros, palanquineros y anexos se les llama comúnmente Chavias. Los palanquineros son muy rápidos en caminar, y en corto tiempo suelen trasladar a uno hasta veinte y treinta millas. Son sin embargo muy orgullosos y poco dispuestos a servir a personas que no sean de rango.
Se encuentran por aquí doctos jurisconsultos como así médicos y cirujanos, pero éstos poco o nada saben de anatomía. Sus conocimientos se basan exclusivamente en la experiencia personal y sus medicamentos consisten en hierbas y flores con los que hacen bebidas, cocimientos, pastas, etc.
Se denominan Chitties a los manufactureros de algodón, tejidos de lino y otros artículos. Los Carreas y Mockus son pescadores y forman otra clase de individuos. Siguen a éstos los Nallovas o sean esclavos y dependientes de los chacareros, destinados a desempeñar trabajos más despreciables. Finalmente están los Parreas (parias) que son los de más ínfima y despreciable condición. Cada clase debe rendir pleitesía a la de cuna mayor. Cada matrimonio se constituye rigurosamente con los de la misma clase o casta. Muchos cingales ganan su sustento haciendo música, bailando y con otros entretenimientos. Entre las mujeres abundan asimismo las bailarinas y otras artistas, cuyos movimientos y la forma en que se visten no son muy recomendables para los espectadores de honor.
En general son los cingaleses muy idólatras y entregados a la infame doctrina de los brahmines o brahmanes (sacerdotes). Estos sacerdotes se manifiestan ante sus feligreses muy cultos y morales, pero en su vida privada son completamente lo contrario. Casi todos ellos pertenecen a la secta de Pitágoras y son considerados muy sabios y estudiosos. La población es sumamente supersticiosa. Nadie emprende ninguna empresa sin antes haber consultado hasta los acontecimientos más insignificantes.
El ídolo ante el que se humillan lo llaman Jacka y lo representan con cuernos y formas abominables. Algunos adoran también una cabeza de elefante hecha de madera o barro, creyendo adquirir así mayor inteligencia. Entre las muchas pagodas hay algunas tenidas por muy santas y a las que se hacen procesiones. Muchos habitantes y aún los más distinguidos suelen hacer también peregrinaciones a uno de los montes más altos de la isla, que yo he visto desde lejos, y que los naturales llaman Pico de Adán, pues según suponen, paseó por él Adán en persona y tampoco falta quien afirma que esa montaña constituyó en otrora el paraíso. En su cumbre se halla una pagoda, dentro de la cual hay siempre lámparas encendidas. También se exhibe allí una piedra donde ha quedado impresa una pisada enorme atribuida a Adán, y se dice que el emperador en su palacio de Kandy, tiene un modelo de ese pie gigantesco. Me informaron asimismo que en otros tiempos, hubo en esa pagoda un diente de mono blanco, que los cingaleses veneraban como lo más sagrado. Valiosas ofrendas se hacían a la pagoda a fin de asegurarse la misericordia del diente de mono. Pero los portugueses que pensaban hallar aquí tesoros fabulosos, saquearon la pagoda y la incendiaron, quemándose con ella el diente sagrado, a pesar de las grandes sumas que los naturales ofrecieron para conservarlo.
En Vintane, Galyettis, Batacazo y Trinquenemale existen también magníficas pagodas. En algunas de ellas están los ídolos de pie con la espada en la mano y el otro brazo levantado. Pero los demás aparecen sentados y de figuras repelentes. Cuando oran ante ellos se arrojan al suelo y juntan las manos por encima de la cabeza. También se encuentran algunos claustros cingaleses. Sus monjes van vestidos de amarillo con la cabeza afeitada, que protegen con una especie de sombrilla. Cuando participan en una procesión, marcha su abate en un elefante magníficamente adornado y rodeado por multitud de bailarines de ambos sexos y músicos que lucen cada uno su habilidad.
Pero en general desde el punto de vista religioso, vive cada uno según sus sentimientos, cosa que contribuyó a que con la llegada de los portugueses convirtiéronse muchos a la religión católica y más tarde los nuestros hicieron lo mismo con la reforma.
También hay muchos que por los moros y turcos fueron convertidos al mahometanismo.
Las principales piezas monetarias son el larín de plata, con un valor de cincuenta céntimos, y el fanum de oro y de plata, pero éstos cuyo valor no es mayor de veinticinco céntimos, son de tamaño tan reducido que casi resultan inmanejables. También son viables las pagodas o sean ducados moros de oro, los paternosters españoles[17] y la moneda holandesa. Los reinos animal y vegetal son riquísimos en Ceilán, pero lo que ha hecho su fama mundial es que en ella se hallan bosques inmensos compuestos íntegramente de canelos. Estos árboles tienen un parecido con una clase de auranciáceos, pero sus troncos y ramas tienen menos nudos y sus hojas son diferentes a las del laurel. Sus flores son blancas y de un perfume suave y agradable y su fruto tiene el tamaño de una oliva de la que los nativos exprimen un aceite que tiene propiedades muy curativas.
Este fruto también sirve de alimento a los monos y aves. Cuando caen, nacen de ellos nuevas plantas que al llegar a altura conveniente son derribados los viejos a fin de dar más aire a los vástagos. El árbol tiene dos cortezas; la de afuera que es fina, se pela siendo la segunda la canela que es cortada en trozos grandes y secada al sol hasta que toma un color rojo amarillento y se enrosca. Nosotros solíamos arrancar esa corteza verde de los árboles, hallándola muy lisa y grasosa, pero con muy poco sabor y olor. El árbol una vez pelado, necesita por lo menos dos o tres años antes de obtener nueva corteza de canela, y durante todo ese tiempo parece triste, pero después recupera su esplendor anterior. La canela más fina se obtiene entre Punto Gale y Negombo[18]. Los nativos construyen con la madera del canelo sus casas y también la emplean para leña. Y aún cuando el canelo es cálido en grado tercero, se saca no sólo un agua perfumada de sus raíces sino también una especie de alcanfor.
Entre el reino animal se distinguen los elefantes de los cuales algunos llegan a 9 y 10 pies de altura. Estos animales tienen enormes orejas y además de los dos colmillos poseen cuatro dientes para comer. Y no sólo hacen trabajos pesados como entre nosotros los caballos, sino que ayudan a sus amos alcanzándoles paquetes, valijas y otros objetos que agarran con la trompa. Existe allí también una pena de muerte que debe ser ejecutada por el elefante y que se ejecuta llevando al delincuente fuertemente atado en presencia del animal que a una orden de su amo lo arroja muy alto y luego lo aplasta con las patas. A quienes les burlan o molestan les arrojan agua sucia con la trompa. Se asegura que jamás ayuntan en presencia de alguien y que la preñez dura más de dos años. Estos animales son muy inteligentes y ambiciosos. Abundan en estado salvaje y causan grandes daños a plantas y árboles soliendo matar también muchas personas. Los viajeros que deben pernoctar en las selvas encienden grandes fogatas a fin de ahuyentar a estos peligrosos cuadrúpedos. Hace algunos años comenzaron los holandeses la caza de estos animales que son amansados y vendidos a los moros.
En Ceilán se encuentran también monos y gatos lacustres en grandes cantidades. Entre los primeros abunda el orangután que por su físico y astucia tiene mucho parecido con el hombre. Son de enorme musculatura. Las mujeres no se aventuran solas en los bosques ante el temor de estos animales. También estos monos se cazan para domesticarlos y enseñarles diversos quehaceres y aún en la cocina se les emplea para hacer girar el asador, pero hay que vigilarlos si se quiere evitar que se lleven los mejores bocaditos.
Cuando estábamos listos para zarpar con nuestra nave la “Mirística”, presentóse la guardia civil de Punto Gale bajo armas para rendir honores a nuestro jefe. Y una vez que este señor subió a bordo bajo salvas de artillería y mosquetes, se despidió de los jefes y oficiales de Colombo y Punto Gale, quienes nos desearon a todos un feliz viaje a Batavia.
Levantadas las anclas y desplegadas las velas tomamos rumbo hacia el sur, y no tardamos en perder de vista la costa de Ceilán (29 de abril de 1662). El 10 de mayo pasamos por Ecuador donde por falta de viento flotamos hasta el día 21, donde como consecuencia no sólo hubimos de sufrir los efectos de un calor sofocante sino también del hambre y la sed. Debido a la numerosa tripulación sentimos pronto escasez de todo. Cuando nos sentábamos a la mesa, sonaban alegremente seis trompetas en honor del almuerzo, que consistía en algarrobos hervidos en agua y una rajita de tocino tan amarillo como el oro de ducados. Rendido por los contratiempos sufridos, era tanta mi aversión por este alimento que a pesar de sentir vivamente el aguijón del hambre, apenas podía probar un bocado.
Con los demás compañeros sucedía más o menos lo mismo. Hasta nuestro almirante comía sobriamente, pues no se sabía cuánto tiempo duraría la falta de viento. De los cerdos que cargamos en Ceilán muchos enfermaron y debieron ser arrojados al mar. Felizmente el día 22 comenzó a soplar el viento desde el noreste, lo que nos permitió cruzar el estrecho de Sonda el 1° de junio, pero aquí comenzaron nuevas calmas que motivaron que recién el día 15 del mismo mes atracamos en el muelle de Batavia bajo el sonar de tambores y trompetas.
Aquí supimos la triste nueva de la rendición de Taiwán, del fuerte Zeelandia y de toda la isla de Formosa a los chinos. Los holandeses sobrevivientes habían llegado pocos días antes que nosotros a Batavia. Se nos informó que el exgobernador Federico Coyet y algunos otros se hallaban presos en Batavia. El señor Coyet fué condenado a muerte después de una prisión de tres años, pero indultado en cierta forma, se le pasó una espada por encima de la cabeza, después de lo cual fué desterrado a perpetuidad a la isla Rosalgin.
Toda Batavia se hallaba perpleja ante la pérdida de Taiwán. Muchos valientes holandeses habían perdido la vida, siendo llorados por sus viudas, huérfanos y allegados. La noble Compañía sufrió también grandes pérdidas en mercaderías, naves y de un magnífico centro comercial.
A esta desgracia se sumó otra triste nueva que nos trajo la nave “Erasmo” procedente de Ceilán, noticia que consternó a todos y sumió en el dolor a grandes y chicos. En pocas palabras relataré lo sucedido.
La escuadra mercante que abandonó Batavia el 23 de diciembre de 1661 de regreso a la patria y que se componía de siete de las mejores naves con que los neerlandeses surcaran alguna vez los mares, y que eran: la “Escudo de Holanda” en la que el señor Arnaud de Vlaming van Oudtshoorn llevaba el supremo comando con las insignias de almirante, la “Príncipe Guillermo”, la “Princesa Real”, la “León Coronado”, la “Fénix”, la “Arnhem” y la “Maarseveen”. Esta escuadra, no solo cargaba con tesoros valiosísimos, sino también cobijando tantas almas, apenas había pasado cien millas más allá del estrecho de Sonda, fué azotada por un temporal que dos días más tarde degeneró en un huracán tan intenso que puso en serio apuro a las naves. La primera víctima fue la “Arnhem” que destrozado su timón, no tardó en quedar a merced de las olas, provocando el desplazamiento de su carga y su total hundimiento. Como el resto de la escuadra había quedado dispersa, no quedó más remedio que habilitar los dos botes, que pronto se sobrecargaron de náufragos. De la mayor de estas dos navecillas nunca se ha tenido noticias. La menor, también expuesta a hundirse a cada instante por su sobrecarga humana, tomó el marino que la mandaba y algunos oficiales la resolución infausta de arrojar al mar a cuarenta personas a fin de aligerar la embarcación. Desdichado procedimiento. De inmediato y sin contemplaciones, fueron tiradas trece personas al mar. Ni aún se concedía a los infelices un instante para decir unas palabras de despedida. Entre estos infortunados se hallaba el maestro Juan Stoffi Años, eminente cirujano, quien estuvo largo tiempo como esclavo en Turquía y había recorrido mucho mundo y que me era muy conocido, pues juntos habíamos rendido nuestros exámenes de cirujano en el Edificio de las Indias Orientales de Amsterdam.
Indudablemente hubieran corrido más personas la misma suerte si algunos soldados y marinos no se hubieran opuesto a proceder tan arbitrariamente, pues exigían en cambio que eligieran a los que habían de morir sin excepción de personas. Esta idea asustó al comandante de la chalupa y sus satélites, de tal manera que no se habló más de nuevas víctimas.
Luego de muchos padecimientos lograron arribar a la isla Mauricio y de allí se reembarcaron algunos para Ceilán donde llegaron sin mayores contratiempos. De los demás, algunos quedaron en Mauricio y otros fueron a Batavia donde llevaron la triste noticia. De las otras seis naves llegaron a Amsterdam la “Fénix”, la “Princesa Real” y la “Maarseveen”, mientras que las restantes se hundieron sin dejar rastro, pues jamás se supo algo de ellas.
1° y 15 de Noviembre de 1941.
BALANZA NÚMS. 212 Y 213.
[1] En la isla de Rameswaram o Ramesuarán que encabeza uno de los extremos del llamado Puente de Rama o de Adán y que se halla frente a Ceilán.
[2] La celebridad de Tuticorin por su pesca de perlas ha sido mencionada en el número correspondiente a septiembre (No. 208/209) aún cuando allí por un error de imprenta figura como Tucorín. Error que con esta aclaración queda salvado.
[3] El estrecho de Manar.
[4] Tranquebar o Tranquebar fué comprado por los dinamarqueses en 1616 al rey de Tanjore y formó posesión de este país hasta 1845 en que el rey Cristian VIII la vendió a los ingleses.
[5] En la actual presidencia de Madres donde los ingleses en 1640 levantaron el fuerte de San Jorge.
[6] Su nombre actual es Pulicat.
[7] El “suri” es una especie de palmáceas cuya savia constituye el suri Toack (vino de palmera), nombre que dan los indios orientales a esa bebida fermentada.
[8] Narsinga o Narsingh Garth se halla situada en la India Central.
[9] Los montes Bacalate se llaman generalmente Travancor o Travancore, por el estado indígena de este nombre y que ocupa el lugar de los antiguos reinos de Porca, Calicoulang y Coulang. La cadena de Bacalate forma el extremo sur de la cordillera de los Ghats occidentales.
[10] Véase el No. 210/211 correspondiente a Octubre.
[11] El nombre real de este Cabo es Ras-el-Hadd en el actual sultanato de Omán.
[12] Una carga como medida marina equivalía a unas dos toneladas.
[13] Jaffa Patnam, está situada en la costa oeste de la península, entonces reino del mismo nombre y actualmente la provincia más septentrional de la isla de Ceilán.
[14] El nombre actual de Punto Gale es Punta de Gales según la pronunciación española; los ingleses lo escriben Point de Galle. Es un puerto de mucho movimiento.
[15] Rijksdaalder (se pronuncia reyes dalder) o “Tálero nacional"; es una moneda holandesa cuyo valor alcanza a cinco pesetas españolas.
[16] El gorgels o bardock son como los botijos o porrones que se usan en España e Hispano América y que expuestos en Ceilán al viento noroeste, que es un soplo seco aunque sumamente cálido, se enfría el agua dentro de esas vasijas.
[17] El paternoster era una moneda de diez céntimos.
[18] Es decir, la parte sudoeste de la isla.
Libro: Biografías de la Balanza
Autor: Joaquín Trincado
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