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Joaquín Trincado

Juan José Flores

  • Foto del escritor: EMEDELACU
    EMEDELACU
  • hace 5 días
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JUAN JOSÉ FLORES nació en Puerto Cabello, entonces capitanía General de Venezuela, a mediados del año 1800. Era hijo de españoles que se habían radicado en aquella ciudad y su primera educación estuvo a cargo de otro español quien cantando las virtudes de que estaban conscientes los españoles preclaros, le imbuyen un profundo amor a la metrópoli. Pero los grandes abusos que cometían los individuos que integraban las autoridades coloniales hubieron de contribuir a que se inclinara hacia la causa de la independencia americana que por aquel entonces sacudía tan de sobremanera a la opinión pública, la que guiada por la voz de Simón Bolívar hizo crisis con la revolución de Caracas (abril de 1810) primero y la proclama de la emancipación después (1811) pero que sufrió una momentánea y dolorosa interrupción por la afortunada expedición realista al mando del capitán de fragata Domingo Monteverde, cuya actuación se vió favorecida por un terrible terremoto que más aún que las propias armas logró abatir a los patriotas.


Bolívar, que hubo de huir a Jamaica, reunió prestamente otro puñado de hombres valientes con el cual reinició la acción emancipadora. Durante ella puso sitio a la ciudad natal de Juan José Flores, quien ya simpatizaba con los patriotas por sus relaciones con eminentes militares y muy especialmente cuando vencidos los americanos en Puerto Cabello fué su íntimo amigo el general Bartolomé Salom engrillado y obligado a hacer trabajos forzados.


Obligado a emigrar se dirigió tierra adentro hasta el lago de Valencia en cuya orilla izquierda se halla la ciudad del mismo nombre y en la cual había sido proclamada en 1812 la República de Venezuela. La situación de Flores estaba muy lejos de ser cómoda pues los pocos bienes que poseía no le aportaban ningún beneficio. Obligado pues a ganarse el sustento dedicóse a practicar la cirugía.


De este modo pasó algunos meses cuando la ciudad fué sitiada por las tropas realistas mandada por Ceballos. Los patriotas hicieron una enérgica resistencia destacándose Flores por su atrevimiento al ocupar, pese a sus pocos años, los puestos más peligrosos. Los realistas levantaron en esta ocasión el sitio de la población que fué muy celebrado, pero en 1814 volvieron a poner un segundo sitio mucho más riguroso que obligó finalmente a la extenuada guarnición a capitular, aunque pagó por ello un precio extremo pues todos los jefes y oficiales fueron pasados a cuchillo, Flores escapó a la matanza tal vez por ser aún muy joven, pero fué llevado preso a Barinas, donde, aún cuando bajo severa vigilancia le fué permitido dedicarse a la carrera del comercio, estableciendo luego un pequeño negocio en Guardalito. Como era prisionero de guerra, al ser organizada la columna de caballería por el coronel Calzada, hubo de seguirles rumbo a Casanare. Sorprendidos en Chire por los jinetes del general patriota Joaquín Ricaurte, quedó la fuerza realista completamente aniquilada, recobrando Flores en consecuencia su libertad. Se unió de inmediato a las tropas de Ricaurte, quién le expidió título de cadete y poco tiempo después le confirió el cargo de alférez.


Ingresado en el ejército formado en Apure tomó parte en las principales acciones que se libraron contra los realistas y que tuvieron lugar en Arauca, Mota de la Miel, Arichuna, El Yagual, Caracoles, Las Mucuritas, Mijagual, Cojedes, Cotizas, Nutrias, Banco Largo, Achaguas, Setenta, las de Apure, San Fernando, las de San Antonio, La Cámara, Alejo y Paso Marreño.


En el campo de batalla fué sucesivamente ascendido por méritos. En la acción de Cojedes, que liberó a las órdenes del general Antonio Páez, y en que si bien el número de tropas patriotas era algo mayor que las realistas, llevaron aquellos no obstante la peor parte, fué Flores herido por una lanza mientras se esforzaba en levantar el coraje entre sus 1,200 jinetes. No pudo evitar la derrota y tuvo que retirarse con Páez hacia el Apure. Cuando con la compañía a sus órdenes derrotó a los realistas que se habían hecho fuertes en el Trapiche de Alejo, fué condecorado con la cruz de los Libertadores de Venezuela y fué su nombre destacado en la orden general del ejército por Simón Bolívar.


A continuación cooperó en la libertad de Nueva Granada organizada por Francisco de Paula Santander y Bolívar y que trajo como consecuencia la unión de Venezuela y Nueva Granada que tomaron entonces el nombre de Gran Colombia. Combatió a Morillo en la campaña de Mérida y Trujillo.


En 1821 fué nombrado jefe de Estado Mayor del ejército de Occidente y al año siguiente recibió el nombramiento de Jefe de Estado Mayor de la guardia, el mando del batallón Neiva y el de cazadores montados interviniendo en varias acciones.


A las órdenes del general Salom llegó al Ecuador, antigua audiencia de Quito, que se adhirió también a la Gran Colombia creada por Bolívar, donde tomó parte en varias acciones que terminaron con la batalla de Sucumbo.Habiendo ido al Perú para someter a la tercera división auxiliar que se había sublevado en Lima, ocurrió un levantamiento en Guayaquil con miras a separarse de la Gran Colombia. Flores al saberlo, apenas restablecida la calma en la capital peruana, marchó a Río Bamba desde la cual hizo frente y venció a los separatistas ecuatorianos.


Mientras tanto, José Lamar, general ecuatoriano pero con grandes influencias en Lima y opositor de Bolívar que había sido el instigador del levantamiento peruano, aprovechando el poco afecto que los habitantes del Perú sentían por las tropas del Libertador venezolano, hizo uso de su cargo de presidente para declarar la guerra a Bolivia y a la Gran Colombia, iniciando la invasión del Ecuador. Flores concentró sus tropas en Cuenca a fin de atacar a los peruanos que habían llegado hasta Loja, reconociendo al general venezolano Antonio José de Sucre, ex presidente de Bolivia como director de la guerra. Firmada la paz con la derrota de Lamar, recibió Flores – que había sido ascendido a general de división – de Bolívar el mando civil y militar del Sur, con carácter de prefecto general y comandante en jefe del ejército. Pero cuando al poco tiempo, a consecuencia de disputas intestinas entre federalistas y unionistas hubo el Libertador venezolano que renunciar a la dictadura a lo que siguió el levantamiento de Páez que separó a Venezuela de la Gran Colombia y cuyo ejemplo siguió también el Ecuador luego del asesinato de Sucre. Flores fué elegido primer presidente constitucional de este último país.


Aún en ese mismo año (1830) hubo de tomar las armas contra el general colombiano Luis Urdaneta que se había sublevado en Guayaquil pretendiendo restablecer la reincorporación del Ecuador a Colombia. En 1832 un nuevo levantamiento de la misma índole de la anterior y si bien pudo ser sofocado trajo sin embargo como consecuencia la incorporación de la provincia de Pasto a Colombia.


En 1833 llegó a Guayaquil el famoso político ecuatoriano Vicente Rocafuerte, que con anterioridad había desempeñado importantes misiones en otras partes de Hispano América y aún en Londres. La popularidad que le valieron sus ideas liberales provocaron un levantamiento en Guayaquil contra Flores, proclamando a aquél como jefe supremo del Ecuador a lo que respondió el obsequiado ampliamente al retribuir la confianza de sus compatriotas con sus grandes cualidades de patriotismo, actividad y energía.


La amplitud del movimiento puso en gran apuro a Flores quien quedó en un inminente peligro de verse depuesto por las armas insurrectas. Sólo la traición de un jefe militar de Guayaquil lo hizo fracasar y permitir al presidente apoderarse de la persona de Rocafuerte a quien estimando su integridad le perdonó la pena de muerte que le había impuesto un tribunal militar y le nombró jefe superior de la provincia de Guayas.


Como en el interior continuaban en acción sus opositores encabezados por José Félix Valdivieso, se puso en marcha contra ellos y luego de varias acciones parciales en que sus contrincantes llevaron la peor parte, logró derrotarlos completamente en la famosa batalla de Miñarica. Su prestigio quedó encumbrado con esta acción, pues la victoria la obtuvo con un ejército de apenas 800 soldados sobre cerca de 3,000 que mandaban los generales Antonio Elizalde e Isidoro Barriga.


Ese mismo año convocó en la ciudad de Ambato una Convención que aprobó una nueva Constitución y al rehusar Flores el ofrecimiento para un segundo período presidencial le sucedió en el alto cargo Vicente Rocafuerte, retirándose Flores a su casa de campo donde alejado de toda política se dedicaba tranquilamente a las faenas rurales. La Convención del Ecuador, en mérito a sus servicios prestados, le envió un decreto de agradecimiento distinguiendolo con el calificativo de benemérito fundador, defensor y conservador de la República del Ecuador de la que quedó conceptuado primer ciudadano y confiriéndole además el rango de general en jefe con todos los honores, distinciones y prerrogativas que ha dicho empleo concedían las antiguas leyes de la Gran Colombia.


La unión del Perú y Bolivia bajo el gobierno de Andrés Santacruz que se empeñaba en restablecer la Gran Colombia y que contando con la complicidad del ecuatoriano Agustín Franco, facilitó a éste los medios para organizar un movimiento sedicioso en las provincias de Guayas y Esmeralda. El gobierno de Quito ordenó entonces a Flores que ocupara su puesto; acatando las disposiciones se puso al frente del ejército logrando, no sin esfuerzo, sofocar la insurrección.Al año siguiente (1837) fué nombrado senador y presidente de ese alto cuerpo legislativo. En este período fué el principal promotor de la ley que permitía reinscribir en la lista militar a los que habían sido borrados de ella por su conducta pasada.


En 1839 fué elegido por segunda vez presidente de la República llevando la intención de reconciliar a todos los partidos, cimentar la paz y difundir la instrucción primaria. Durante esta presidencia ocurrió en Colombia una conspiración contra el presidente José Ignacio Márquez (1840) a causa de haber autorizado la supresión de los conventos de la orden de San Francisco de Paula. La gravedad de este movimiento comprometió al Ecuador motivando que Flores apoyara con tropas al gobierno colombiano, distinguiéndose en varias batallas, y mereciendo que el Congreso de Bogotá le honrara con un decreto de gracias.


En 1843 fué elegido por tercera vez presidente de la república. En este período abolió el tributo de los indígenas y estableció la contribución general, lo que motivó una sublevación por parte de los que explotaban ese tributo. Finalmente en 1845 estalló en Guayaquil una sublevación militar que arrastró a casi todo el país al levantamiento y Flores viéndose en la imposibilidad de vencerla renunció y se ausentó para Europa, donde ante el crecimiento del conflicto interno de su patria tuvo la singular ocurrencia de reclutar tropas mercenarias en Inglaterra y Francia, las cuales indudablemente habría llevado a América si los ministros ecuatorianos en Londres y París no lo hubieran impedido.


En 1863 fué llamado por su gobierno para cooperar en la lucha contra el general Franco que aliado a las autoridades de Lima procuraba conseguir con el empleo de las armas la incorporación del Ecuador al Perú. Flores volvió a cosechar nuevos laureles, pero poco tiempo después (1864) sucumbió a las consecuencias de una vieja dolencia. Cuando el gobierno de Venezuela construyó un panteón en Caracas destinado a guardar las cenizas de los próceres de la independencia de los países que contribuyeron a la libertad, ordenó que los de Flores descansaran al lado de las de Bolívar bajo la cúpula del monumento.


1° y 15 de Enero de 1943.

BALANZA NÚMS. 240 Y 241.

 

Libro: Biografías de la Balanza

Autor: Joaquín Trincado

 
 

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