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Joaquín Trincado

Augusto Comte

  • Foto del escritor: EMEDELACU
    EMEDELACU
  • 16 abr 2025
  • 6 Min. de lectura

Actualizado: hace 6 días



Nació en Montpellier el 19 de enero de 1798. En 1814 ingresó en la Escuela Politécnica, donde demostró su talento y sus ideas independientes. No se sentía conforme con las maneras de la enseñanza ni con las formas de la sociedad llegando a creer que estaba destinado a ser el Bacon del siglo XIX.


Las matemáticas y la Física ocupaban su atención, tanto como las cuestiones sociales; estaba convencido que toda ciencia y filosofía debía ser estudiada desde el punto de vista social.


Siendo muy joven, se aproximó a la escuela de Saint Simón que empezó a figurar en París después de la Restauración.


Saint Simón contaba aproximadamente los sesenta años, había impresionado con su talento a una gran cantidad de jóvenes entusiastas a quienes inició en sus doctrinas. De todos estos

jóvenes, los más perseverantes se distinguieron por distintas formas. El más joven de todos estos fué Comte, por lo que se le llamó el Benjamín de la escuela San Simoniana. Saint Simón había cifrado siempre en él grandes esperanzas.


En 1820 la escuela dió a publicidad una exposición de las bases científicas de su sistema, se encargó a Comte de la preparación de la obra que se tituló sistema de política positiva, la que no satisfizo totalmente a Saint Simón, pues mientras se exponía las generalidades de su sistema desde el punto de vista Aristotélico examinaba sus aspectos religioso y sentimental.


Acaecida la muerte de Saint Simon (1825) Comte se separó del grupo San Simoniano, en el que figuraban Enfantin, Bazard Agustín Thierry y otros que permanecieron sin varias las doctrinas del maestro.


Se ha dicho que Comte estaba en desacuerdo con su maestro diciendo que en su época de conexión con aquel filósofo entusiasta había una interrupción más que una ayuda para el desarrollo de su intelectualidad. Pero tales versiones se ven destruídas cuando se observa la coincidencia de ideas entre las obras que Comte escribiera después de la muerte de su maestro y los puntos de mira indicados por Saint Simón. No puede tampoco suponer la suspicacia que el discípulo hubiese influido en el maestro hasta un punto en que este saliera de las sugestiones de aquel. Por eso es preferible adherirse a la opinión de los que creen que Comte, un tanto absolutista se separó de su condiscípulo deseoso que sobrepasarles en su obra; de ahí la apariencia de ingratitud que le han atribuido.


En 1826, sufrió una enfermedad a la que él llamó "crisis cerebral" enfermedad que duró bastante tiempo y que se creía incurable, pero de la cual sanó y adquirió nuevos bríos para propagar la filosofía que le dió renombre.


Lo que le producía una Cátedra de matemáticas que desempeñaba en la escuela Politécnica, le daba lo necesario para vivir; pero diferencias tenidas con sus colegas y la situación agravada por el advenimiento de Luis Napoleón al Imperio le hicieron perder su puesto.


Viéndose en la mayor indigencia, tuvo que mantenerse de los donativos de sus admiradores en Francia e Inglaterra.


Empleó 26 años a publicar una serie de obras dedicadas todas a dilucidar su FILOSOFÍA POSITIVA; en ella aun aquellos que no simpatizaban ni con el sistema ni con sus doctrinas y aun muchos que le detestan no pueden dejar de reconocer su gran potencia intelectual.


Sus obras son: SISTEMA DE POLÍTICA POSITIVA.


Consideraciones sobre las ciencias; los sabios y el poder espiritual que se publicó EL PROCURADOR, periódico San Simoniano; Tratado Elemental de Geometría analítica; Discurso sobre el espíritu positivo; Tratado filosófico de Astronomía popular; Discurso sobre la totalidad del positivismo; Sistema de política positiva o tratado de sociología, instituyendo la religión de la humanidad; Calendario positivista; Catecismo positivista. Pero de sus obras la considerada más importante, es: Curso de filosofía positiva, que se publicó en 1839.


Dice Comte, que: "Una hipótesis teológica y luego metafísica ha presidido los comienzos de la humanidad; ha sostenido sus pasos y favorecido su primer desarrollo". El divide a las ciencias en puras o especulativas.


Así la Astronomía es para él una ciencia pura o especulativa, porque rige las leyes que rigen las composiciones y descomposiciones de sus cuerpos.


La Geología por ejemplo no es una ciencia pura porque se ocupa de un objeto natural particular del globo terráqueo y solo sirve para estar sometido a los medios que le ofrecen las ciencias puras, como por ejemplo la Astronomía, la Física, la Química, etc., tal es la división entre las ciencias puras o concretas y las especulativas.


Comte distingue así seis ciencias puras, las demás son consideradas ciencias especulativas y así colocándolas llega a disputar el estudio del hombre moral e intelectual a la Metafísica.


Pero, aunque llega al borde de lo espiritual en lo puramente metafísico, se detiene en conjeturas y cavilaciones que tienen analogía con la filosofía de Hegel en lo que se refiere a la identificación del subjetivo (hombre) con el objetivo (Dios y el mundo). No llegan ni uno ni otro a la creación ni tampoco a los mundos.


En 1813, publicó su TRATADO ELEMENTAL DE GEOMETRÍA ANÁLITICA, luego publicó un tratado de Astronomía Popular. En 1841 publicó su Discurso sobre el espíritu positivo. Una crisis sentimental a la muerte de mi ser amado, (que mucho menciona en su autobiografía, descubrió en él lo que Saint Simón, la deficiencia de su filosofía en lo tocante a lo sentimental y religioso, diciendo que en esto seguía el ejemplo de la Iglesia Católica).


El objeto de los últimos años de su vida fue remediar esta deficiencia, no modificando sus Ideas positivistas, pero supliendo lo realmente positivo con cierto sentimiento. Para ello trató de encontrar a fundar una nueva religión (como lo hiciera Saint Simón) que pudiera estar de acuerdo con los principios fundamentales del positivismo, pero como su filosofía niega toda deidad o espíritu invisible y sólo admite la humanidad sólo podía hacer objeto de un nuevo culto a la humanidad misma.


En 1818 publicó su DISCURSO SOBRE LA TOTALIDAD DEL POSITIVISMO, en el cual fué promulgada la noción de la nueva religión y en el año siguiente publicó una obra muy original que ya hemos citado, CALENDARIO POSITIVISTA, CULTO SISTEMÁTICO DE LA HUMANIDAD O SISTEMA GENERAL DE CONMEMORACIÓN PUBLICA, en cuya obra proponía un sistema o culto de adoración de la humanidad por la humanidad misma.


En 1852 apareció su CATECISMO POSITIVISTA, O SUMARIA EXPOSICIÓN DE LA RELIGIÓN UNIVERSAL, la que llegó a practicar, adjudicándose el título de pontífice de su religión, pero visto mucha tibieza en sus discípulos se lamentaba de no ver ni adivinar un hombre a quien poder nombrar su sucesor.


En su tendencia de hacer una veneración de la humanidad por la humanidad, no se comprende por qué deba mirarse como algo que se aleja del principio religioso cuando la religión no ha hecho más que la veneración de lo humano, Comte en su CALENDARIO POSITIVISTA dedica los días, las semanas y los meses a los hombres, pero: ¿Acaso la religión católica no dedicó los días a los hombres, aunque los llamen santos? A Jesús mismo, no lo adoran en verdad como hombre, ¿Aunque lo quieran hacer Dios? Porque en realidad en espíritu lo consideran como cosa secundaria, ya que sólo en la materialización de las cosas (hostia y vino, como carne y sangre de su cuerpo) encuentran el modo de veneración.


El positivismo de Comte no se fundamenta en las ciencias, sino que es una tendencia o un estado de misticismo y todo principio científico es negación del dogmatismo religioso. Sus discípulos Litre y Taine, enmendaron mucho en la religión positivista de Comte, quien quizá vino a cumplir una misión de provecho verdaderamente más positiva, pero se dejó vencer por prejuicios a los que en una u otra forma tampoco escaparon esa pléyade de su tiempo, aunque casi todos tocaran puntos de la VERDAD, pero Jorge Federico Daumer ya lo dijo: "Es una miserable época (1800-1875). La cultura moderna ha perdido la vida y se ha hundido completamente en el polvo. Si no se quiere ser objeto de befa y desprecio, por defender las cosas ideales y espirituales, hay que mostrarse católicos (como lo hizo él más adelante) aunque la razón nos señale otro camino". Y así se muestra el espiritualismo de Víctor Cousin, las persecuciones a Descartes y el vacío hecho a otros tantos, cuyos principios hubieron de tergiversar luego por temor a esa "befa y desprecio" como antes el terror y la imposición detuvieron en sus investigaciones a Galileo, Tolomeo y otros muchos.


Refiriéndose al positivismo de Comte dice Augusto Messer: "No obstante las amargas experiencias personales, estima de un modo excesivo la clase de Ios sabios cuando quiere confiarles la dirección espiritual de la vida cultural. La historia muestra que los sabios profesionales han propendido repetidamente, igual que sus sacerdotes a impedir todo progreso incómodo para ellos. Comte no ve la diferencia entre la teología. y la religión. Su religión positivista revela a pesar de todos sus plagios el catolicismo". Sea como sea, si los principios en sí fueron buenos como esencia, los echaron a perder como sustancia todos, agregando a lo propio algo de cosecha ajena.



Abril 15 de 1938.

LA BALANZA NÚM. 128.


Libro:Biografías de la Revista Balanza

Autor: Joaquín Trincado

 
 
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