Alessandro Volta
- EMEDELACU

- 1 feb
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ALESSANDRO VOLTA: Nació este célebre físico italiano en Como el 19 de febrero de 1745 y murió en la misma ciudad el 5 de marzo de 1827.
Era hijo de Felipe Volta y Magdalena, descendiendo así de los condes de Inzaghi. Inicia sus estudios en la escuela pública de su pueblo natal donde sobresale a sus condiscípulos por su capacidad y amor al trabajo; a los 18 años se carteaba con Nollet y es por esa época que compone un poema latino, que se cree inédito, sobre las cuestiones y descubrimientos más importantes de la física.
Sus dos primeras Memorias: “De vi attractiva ignis electrici” (1769) y “de modo construendi novan machinam electricam” que dirige respectivamente a Beccaria y Spallanzani, le valen un nombramiento para la Cátedra de Física en la Escuela Real de Como (1774). En esta época hace de la electricidad su estudio favorito y más adelante citamos los inventos que ilustraron su nombre.
En 1777 da comienzo a sus viajes fuera de Italia y le vemos residir en Suiza breves semanas; en Berna conoce a Haller; en Ferney habla con Voltaire y en Ginebra traba amistad con Saussure. Su relación de este viaje aparece mucho más tarde (1827, Berlín) en italiano con el título de “Relación del profesor Volta de un viaje suyo literario a Suiza”. En 1779 es nombrado profesor en la Universidad de Pavía; vió en su cátedra innumerables jóvenes de todos los países, que luego citaban como título de gloria el haber sido sus discípulos.
En 1782 emprende un nuevo y largo viaje con el célebre cirujano Scarpa, visita las capitales de Alemania, Holanda, Inglaterra y Francia, para entrar en relación con Lichtenberg, Marum, Priestley, Laplace, Lavoisier y otros sabios. Vuelve a París en 1801 invitado por el primer cónsul y allí repite sus experiencias sobre la electricidad por contacto, ante una comisión del Instituto, y el primer cónsul, que asistió a la sesión en que se dió informes acerca de aquellos grandes fenómenos (2 de diciembre de 1801) hizo que se concediera al físico italiano una medalla de oro, y de fondos del Estado le entregó 2,000 francos para lo gastos de viaje.
Volta, a quien la Sociedad Real de Londres había adjudicado en 1794 la gran medalla de oro Copley, y que desde 1802 se contó en Francia entre los ocho asociados extranjeros designados por el Instituto, recibió además, la cruz de la Legión de Honor, la de la Corona de Hierro, el nombramiento de individuo del Consejo de Lyon y en octubre de 1810 la dignidad de Senador del reino de Italia con el título de Conde.
En 1804 pretende retirarse de la enseñanza, a lo que se opone Napoleón, diciendo que si así convenía a su salud, podía solamente dar una lección por año y la juventud continuó ilustrándose bajo su dirección. Más de un extranjero visitó Italia con el único fin de conocer al físico, cuya fama corría por todo el mundo.
En 1814 Humphry Davy lo ve en Milán y en sus Memorias trazó un retrato poco lisonjero del italiano, a cuya pila debió, sin embargo, el inglés sus mejores descubrimientos.
Aragó que le conocía bien le dedicó estas líneas: Volta era de elevada estatura, de facciones nobles y regulares como las de una estatua antigua, de ancha frente, surcada por profundas arrugas hijas de laboriosas meditaciones, de mirada en que se pintaba igualmente la tranquilidad del alma y la penetración del espíritu… sus maneras conservaron siempre algo de los hábitos campesinos contraídos en su juventud. Muchas personas recuerdan haber visto a Volta en París entrar diariamente en las panaderías y comer enseguida por la calle los gruesos panes que acababa de comprar… Inteligencia vigorosa y rápida, ideas grandes y justas, carácter afectuoso y sincero: tales eran sus cualidades dominantes. La ambición, la sed de oro, el espíritu de rivalidad, nunca dictaron sus actos. El amor al estudio, su única pasión, permaneció en él puro de toda alianza mundana.
Dejó el gran físico definitivamente en 1819 su cátedra en Pavía y pasó el resto de su vida en su ciudad natal.
Cuatro años después de su retiro, sufrió un ligero ataque de apoplejía, cuyos efectos pronto fueron disipados y años después (marzo 1827) fué presa de una fiebre que en pocos días consumió las fuerzas del ilustre anciano.
Volta se había casado en 1794 con Teresa de Pellegrini y tuvo tres hijos; uno falleció a los 18 años; y los otros dos, Zanuino y Luis, sobrevivieron.
Vamos ahora a enumerar los inventos del Volta. Inventó el Electróforo, un Electrómetro y un Eudiómetro.
Frente a la Escuela de Bolonia, cuyo jefe era Galvani, que sostenía que los fenómenos observados en los animales eran debidos a un fluido particular, el galvanismo o electricidad animal, la escuela de Pavía, acaudillada por Volta, afirmaba que todos los fenómenos eléctricos se debían a una sola causa. Las memorables controversias entre las dos escuelas italianas, que interesaban a los sabios de todos los países, pertenecen a la historia de la Física. Bástenos decir aquí, que por ellas realizó Volta una serie de experiencias que le llevaron a la invención de su famosa pila, y de la que ha dicho su biógrafo: “El descubrimiento de la pila voltaica inauguró dignamente el siglo XIX, que con justo título puede llamarse ya el siglo del vapor y de la electricidad…
Larga sería la enumeración de todos los servicios que la pila prestó a la Química, a la Medicina y a todas las artes útiles. Baste recordar que provocó el mayor descubrimiento en los tiempos modernos: la telegrafía eléctrica.
El descubrimiento de la electricidad por contacto, seguido de la invención de la pila, lograda a fines de 1799, fué anunciado por primera vez por Volta en una carta escrita en Como a 20 de marzo de 1800, y dirigida al presidente de la Sociedad Real de Londres, donde se insertó en la Philosophical Transactions (1800, pág. 402 y sig). Los detalles y resultados de las experiencias de Volta ante la comisión del Instituto de París en 1801, se consiguieron en el “Journal de Physique” y por Gilbert en los “Annalen der Physik” (T° XIII: página 262 y sig).
Las ideas de Volta sobre la identidad del Galvanismo y la electricidad ordinaria, así como sus discusiones con los galvanistas, fueron expuestas por Brugnatelli en los Annali di Chimica (año 1794 y siguientes). En sus cartas a Caballo publicadas en 1793 en las Philosophical Transactions, expuso Volta sus primeros descubrimientos.
Dejó muchos escritos esparcidos en periódicos y revistas.
Recordaremos, además de los citados, la “Memoria sobre la electricidad animal,discurso recitado en la Universidad en 5 de Mayo de 1782” y reproducido por Mayer en Alex. “Volt´as Schriften; über die thierische Electricitat” (Praga 1793); Memorias sobre la electricidad animal de L. Galvani (Bolonia, 1797); Antinori reunió casi todos los escritos del gran físico con el título de Obras de Volta (Florencia, 1816 3 T° en 5 vol.) Por último, podemos citar entre las obras inéditas del mismo sabio: “Lecciones de Física”, en latín e italiano; varios discursos académicos sobre sus estudios favoritos; poesías italianas; un breve poema latino sobre diversos fenómenos de Física y de Química, etc. etc.
Junio 1° de 1939.
LA BALANZA NÚM. 155.
Libro: Biografías de la Balanza
Autor: Joaquín Trincado
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