Teofrasto
- EMEDELACU

- hace 3 días
- 3 Min. de lectura

Filósofo y naturalista griego (374-287 antes de Jesús). Después de haber realizado sus primeros estudios en su ciudad natal (Eresos), trasladóse a Atenas con el fin de perfeccionarse, estudiando primeramente con Platón y después entró y perseveró en la Escuela de Aristóteles.
Hasta hoy han creído muchos que la filosofía abarca un cuerpo de doctrinas fruto de simples pareceres humanos; pero todo el que sabe interpretarla sin caer en ningún extremo de fanatismo puede comprender y muy exactamente que no se trata de tales pareceres sino que es el resultado de un plan preconcebido por el autor de la vida; pero también comprenderá que ha sido un craso error el haber querido atribuir los horrores de las guerras de odios y exterminio, como todos los antagonismos, las miserias, la ignorancia y los vicios que afligen a los pueblos a la imposición exclusiva de determinados tiranos, déspotas o vividores, porque, floreciendo en todos los tiempos filósofos que predican doctrinas que hablan al sentimiento, habría sido ímprobo el esfuerzo de todos esos reaccionarios si el pueblo en general hubiese querido escuchar y seguir las doctrinas de los filósofos.
Comprenderán que, cada hombre que admira, defienda, apoya o sirva al despotismo, vicio o descaro, tiene dentro de sí un déspota, un vicioso o un descarado.
¿Por qué no apoyaba el pueblo a Aristóteles cuando éste vióse obligado a abandonar Atenas para evitar una muerte semejante a la de Sócrates a causa de haber sostenido como él que las religiones evocan principios anárquicos? ¿Cabe duda de que el pueblo es culpable y cómplice de su propio cautiverio? Aristóteles, al dirigirse al exilio confió la escuela que dirigía a su discípulo predilecto Teofrasto, quien puso de manifiesto toda su prudencia para calmar la furia que se había apoderado de los enemigos de la verdad.
En 316 salió desterrado, en virtud de la disposición, que se dictó a instancias de Sófocles, de que se desterrara a todos los filósofos, pero pronto fué llamado a la capital. Y al morir Aristóteles dispuso que Teofrasto se encargara definitivamente de la dirección de la escuela peripatética. Teofrasto se propuso únicamente interpretar el pensamiento de su maestro en donde presentaba alguna oscuridad, y completar las deficiencias de aquel gran segador en una obra que abarcaba todos los ramos del saber humano; pero la diferencia de talento no le permitió llenar cumplidamente su cometido.
En cuanto al fondo de las doctrinas de Teofrasto, es sólo el intérprete de las de Aristóteles; y si alguna vez modifica las teorías, es únicamente para hacerlas más inteligibles. Teofrasto escribió mucho; cada obra de Aristóteles llevaba otra de Teofrasto que servía para su interpretación, pero todos estos escritos han desaparecido.
Donde demostró alguna originalidad es en la parte de su obra referente a la Historia Natural. Hasta nosotros han llegado dos obras de Botánica: La “Historia de las plantas", en 10 libros, y las "Causas de la vegetación", en seis libros. Estas dos obras son todavía útiles por los datos que contienen acerca de las plantas conocidas de los antiguos, y sirven más bien a la historia de la ciencia que a la ciencia misma. Escribió además Teofrasto muchos tratados sobre puntos de Ciencias naturales como "Sobre los olores"; "Sobre los vértigos"; "Sobre la parálisis"; Sobre el fuego"; "Sobre los colores'', etc., cuyos fragmentos han llegado hasta nosotros en lamentable estado. Más que a los escritos anteriores, debe Teofrasto su reputación a la obra titulada "Caracteres morales de Teofrasto". En ella se representan las costumbres con rasgos particulares tomados de la vida real. Para esta pintura encontraba el filósofo preciosos materiales en la comedia nueva, que en esta época sucedía a la antigua de Cratino y Aristófanes.
Abril 1° de 1937.
LA BALANZA NÚM. 103.
Libro: Biografías de la Balanza
Autor: Joaquín Trincado
%2014_30_25.png)


%2014_30_25.png)


