Saint Simón
- EMEDELACU

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Claudio Enrique, Conde de Saint Simón, fué un célebre filósofo que nació en París el 17 de octubre de 1760.
Él heredó de su familia el deseo de la gloria y desde muy joven, procuró vivamente distinguirse; es así como se hizo de una persistencia firme en sus ideas y un carácter enérgico.
Dicen sus biógrafos que a los 13 años, se negó a hacer la primera comunión, porque según manifestó, no tenía ninguna fe en tal acto y su padre en castigo, le mandó encerrar en San Lázaro. El jovencito pidió al guardián que le abriera y como éste no obedeciera, se trabó en lucha con él, arrebatándole las llaves y se refugió en casa de una tía que le restituyó a la casa paterna.
Recibió la educación propia de los nobles de su tiempo. Uno de sus maestros fué D'Alembert y a pesar de ello y su tendencia a los estudios filosóficos, no le fueron dirigidos regularmente.
En 1777 ingresó en el ejército y fué enviado a América, donde se distinguió en la batalla de Cornwallis. Fué premiado con la Orden de Cincinato. Cuando regresaba a Francia, cayó prisionero, al ser derrotada la escuadra francesa y fué conducido a Jamaica, donde permaneció hasta 1783. De regreso en su patria fué caballero de San Luis y ascendido a Coronel del regimiento de Aquitania. Durante ese tiempo se dedicó a estudiar matemáticas en la Escuela de Ingenieros de Metz y se ocupó luego de viajar. En 1785 visitó a Holanda y luego fué a España, donde propuso al Conde de Cabarrús realizar el proyecto que tenía formado, de unir a Madrid con el mar, pero como este plan no pudo prosperar, se marchó a Andalucía donde estableció un servicio de diligencias como el que se usaba en Francia. Más tarde establecióse en Faloy y se dedicó a la compra de bienes nacionales con objeto de enriquecerse. Era en la época de la Revolución y por tener títulos nobiliarios estuvo preso once meses, al cabo de los cuales fué puesto en libertad y pudo continuar sus operaciones comerciales, que le produjeron gran utilidad. Durante los días de su prisión, había pasado largas horas meditando acerca de la desunión de los hombres y llegó a convencerse de que podía cumplir una gran misión como filósofo; por lo que preparó su fortuna para poder dedicar el resto de su vida a enseñar a los hombres, los verdaderos medios que él creía podrían conducirlos al progreso y a la felicidad. Deseo de cumplir lo que creía su misión, se hizo estudiante a los 18 años. Invitó a su casa a los hombres más distinguidos y más sabios de su época, pero se dió cuenta que en ese sistema de convites pronto acabaría su fortuna. En 1801 contrajo enlace con la señorita Champ Grand, pero al año se divorció de ella porque habiendo quedado viuda Madame de Stäel, le propuso unirse a ella, pues se figuró por la filosofía de sus libros, que ella era la única capaz de ayudarle en su misión y que ella produciría beneficios a la humanidad.
Saint Simón sostenía que el poder espiritual debía de estar en manos de los sabios, el poder temporal debía estar en los propietarios y el de nombrar los grandes jefes de la humanidad debía de ser de todo el mundo. Aseguraba que la religión era una invención de los hombres. Después de haber recorrido toda Inglaterra, recorrió Alemania. Habiendo quedado ya sin recursos en 1803, tuvo que aceptar un empleo en el Monte de Piedra, pero como el trabajo era excesivo tuvo que abandonar y fué protegido por un antiguo compañero llamado Diard que le atendió en todas sus necesidades y sufragó los gastos de la obra que publicó entonces.
En 1810 falleció este amigo y Saint Simón volvió a quedar en la miseria y escribió dos obritas tituladas "ACERCA DE LA CIENCIA DEL HOMBRE" y otra "ACERCA DE LA GRAVITACIÓN UNIVERSAL". De estas obras mandó ejemplares a muchos sabios y aún al mismo emperador, buscando de obtener alguna ayuda, pero todo fué inútil. Trasladóse entonces a Perona, donde como consecuencia de sus privaciones, sufrió una grave enfermedad de la que curó gracias a los grandes cuidados de su familia, que una vez restablecido le señaló una pequeña pensión con lo que volvió a París.
Allí, colaboró como su secretario, Agustín Thierry; publicó entonces la obra "REORGANIZACIÓN DE LA SOCIEDAD EUROPEA" (1814). En dicha obra trataba de demostrar la inutilidad del Congreso de Viena, la incapacidad de toda esa clase de congresos para establecer una paz duradera y lo imposible de sostener la sociedad por convenciones y acuerdos. Sostenía que el sistema político en la Edad Media, estaba fundado en una organización general sostenida por el temor impuesto por el catolicismo, pero que éste y el clero habían terminado y había necesidad de imponer la unidad por un Parlamento europeo que tuviera el derecho de juzgar las diferencias que surgieran entre las naciones para lo que se debía procurar la unión de Inglaterra y Francia. Por ésto, lo consideraron un loco o un mal ciudadano; pero lejos de desanimarse, continuó haciendo nuevas publicaciones. Vióse en la miseria a consecuencia de que había gastado todo cuanto poseía en publicar sus libros.
Desesperado por la extrema pobreza intentó suicidarse y se disparó un tiro en la cabeza, pero no le interesó la masa encefálica y aunque perdió un ojo, recobró su salud después de muchos sufrimientos que duraron dos años que estuvo constantemente rodeado de sus discípulos.
Su doctrina está fundada en la teoría de que el destino del hombre en la tierra, es la producción por medio del trabajo. Proclama la industria como el medio principal de la sociedad humana. Los sabios, los artistas y todos los que producen, forman a su manera de ver, la verdadera aristocracia, y todos los trabajadores deben asociarse, para contribuir al fin común.
Los partidarios de esta doctrina se llamaron sansimonianos, y trataron de ponerla en práctica, pero no prosperó por falta de constancia y espíritu de sacrificio de sus discípulos en el orden material y por falta de consolidación espiritual.
Saint Simón, como tantos otros, hizo una obra filosófica mucho más adelantada que sus tiempos y, por tanto, incomprensible para el alcance de sus coetáneos.
De todas maneras, Saint Simón hizo más obra que en todo, en los que dejó iniciados como Comte, Thierry y otros.
Publicó además muchas otras obras de valor como PROFESIÓN DE FE CON MOTIVO DE LA INVASIÓN DEL TERRITORIO FRANCÉS POR NAPOLEON BONAPARTE (1815), CONSIDERACIONES ACERCA DE LAS MEDIDAS QUE HAY QUE ADOPTAR PARA TERMINAR LA REVOLUCIÓN (1820), OPINIONES LITERARIAS, FILOSÓFICAS E INDUSTRIALES, (1821) y algunas otras de no tanto vuelo, que como las anteriores publicó en París donde falleció el 17 de octubre de 1825.
Abril 1° de 1938.
LA BALANZA NÚM. 127.
Libro: Biografías de la Balanza
Autor: Joaquín Trincado
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