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Joaquín Trincado

Ptolomeo

  • Foto del escritor: EMEDELACU
    EMEDELACU
  • hace 3 días
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Los datos que de él existen, son de mediados del siglo segundo de esta era. No hay datos biográficos muy claros, solo se sabe con certidumbre que en 139 de esta era, hacía observaciones astronómicas en Alejandría, que fué durante esa época, cuna de muchos sabios. Era también esta ciudad, lazo de unión entre Oriente y Occidente. En Alejandría nació Hiparco, cuyas observaciones sobre astronomía son de un valor incalculable, de las que se aprovechó Ptolomeo para sus estudios, y escribió su obra COMPOSICIÓN MATEMÁTICA, más conocida con el nombre de ALMAGESTO, la que por primera vez fué traducida del griego al árabe, en el siglo IX, y en el siglo XIII los judíos españoles la tradujeron al hebreo.


Sin la necesidad de la Astronomía para señalar la Pascua, quizá se hubiera perdido el texto griego del ALMAGESTO; pero por tener que calcular las fiestas movibles, debieron consultarlo frecuentemente.


Federico II mandó hacer otra versión latina del texto árabe por el año 1230, y Boccio también la tradujo al latín, pero la obra de Ptolomeo fue bien conocida. después de la invención de la imprenta.


En 1515, Pedro Lichestein, publicó en Venecia la versión latina del ALMAGESTO Árabe y los nombres griegos de las estrellas, están en esa traducción sustituidas por nombres árabes.


Después se han hecho otras ediciones; la de Halma está considerada la mejor; en este libro se ha expuesto el sistema de Ptolomeo, siendo uno de los capítulos más interesantes el paralelo entre el sistema del mundo de los modernos y el modo de concebirlo los antiguos; estos puntos son también los más instructivos en la historia de la ciencia.


El sistema primitivo que perfeccionó Ptolomeo, era el que dictaban los sentidos, el cual se hallaba exactamente identificado con las ideas y el lenguaje, tal como que EL SOL, sale y se pone. Seguimos aún en esa creencia, admitiéndose que la Tierra gira alrededor del Sol por la fe que se da a la palabra de los sabios, no porque haya la convicción de un hecho que no confirma lo que vemos.


El sistema de Ptolomeo, a pesar de ser un error, fué apoyado por los pueblos y por los tiempos, pues el sistema que forma la base de la astronomía actual, es antiquísimo y Ptolomeo lo conocía y lo combatía. "Trataremos de explicar, tomando por principio lo que es evidente, real y cierto", dice. Y añade: "La Tierra no puede ser transportada oblicuamente; porque si así fuera, veríamos suceder todo lo que tendría lugar si ocupara otro punto que no fuera el centro del mundo".


Dice, además, "que, si la Tierra no ocupase el centro del mundo[1] el orden que vemos en el aumento y disminución de la duración de los días y de las noches, se alteraría y estaría invertido; los eclipses de luna no podrían tener lugar para todas las partes del cielo". Refiriéndose al movimiento diurno, dice: "Hay gentes que pretenden que nada impide suponer que, estando el cielo inmóvil, la Tierra gira alrededor de su eje de occidente a oriente; pero estas gentes no comprenden cuán SOBERANAMENTE ridícula es su invención, por lo que sucede en nuestro alrededor y en el aire. Los cuerpos más ligeros suspendidos en el aire, deberían tener entonces un movimiento contrario al de la Tierra; ni las nubes, ni ninguno de los cuerpos lanzados, ni los pájaros, podrían ir hacia el Oriente, porque la Tierra, les precedería siempre en esta dirección, y se adelantaría siempre por su movimiento hacia el Oriente; de modo, que todos los cuerpos, excepto la Tierra, parecería que retrocediesen a Occidente".


Considera la Tierra como el centro de los movimientos del Sol, de la Luna y de los planetas, y como le era preciso relacionar y demostrar ciertos fenómenos como ser: las estaciones y las retrograciones de Marte, de Júpiter y Saturno; que en sus movimientos sucesivamente directos y de retrogración han dado origen a los EPICICLOS, hipótesis ideada para explicar esos movimientos, "es enteramente opuesta a los principios más sencillos, elementales y evidentes de la Mecánica", dice Aragó – Ellos tienen una explicación muy sencilla si se supone que la Tierra gira alrededor del Sol –. Pero si los errores que contiene el Almagesto son grandes, también grandes son los servicios que tal obra ha prestado al progreso de la Astronomía.


En esa obra en que están consignadas las observaciones de Hiparco ha servido de base para las verificaciones y las observaciones de los astrónomos modernos.


Cassini al hablar del movimiento del apogeo, dice: "Cómo este movimiento es muy lento y muy difícil de discernir en el transcurso de algunos años, es necesario para terminar su cantidad, comparar las observaciones, lejanas una de otra en un intervalo de tiempo considerable entre las cuales la de Hiparco y las de Ptolomeo, son las más antiguas".


Compara entre sí, las observaciones de los lugares de los modos lunares, hechas en períodos poco distantes, dice; "que para reconocer en qué sentido se hacen sus movimientos y determinar poco más o menos el tiempo de sus revoluciones".


La relación de las tablas de la Luna, con las observaciones consignadas en el ALMAGESTO, son reconocidas por el astrónomo Lalande, como por Cassini y deducen de los equinoccios de Hiparco, la duración de 365 días, 5 horas, 48 minutos y 45 segundos y medio, como está también establecido en las tablas del Sol, hechas por Lacaille.


EL ALMAGESTO, dice el astrónomo Bailly, "establece la comunicación entre la Astronomía antigua y la moderna”. En él se conservan observaciones importantes por su antigüedad; sin ellas no conoceríamos los movimientos medios de los planetas tan exactamente como la conocían Hiparco y Ptolomeo.


El Almagesto, el autor lo dividió en 13 libros y lo dedicó a su hermano Sirio. El primer libro, expone el sistema que ha conservado el nombre de Ptolomeo. Supone que alrededor de la Tierra inmóvil, giran, por orden de sus distancias, la Luna, Mercurio, Venus, el Sol, Marte, Júpiter y Saturno, y trata también de las declinaciones del Sol y otra cantidad de observaciones interesantes sobre la elíptica, ascensiones rectas.


En el segundo libro, de las ascensiones oblicuas, de las que inserta una tabla, determina el meridiano, después el horizonte, y finalmente, el círculo vertical.


El libro tercero, habla sobre la investigación de la duración del año, y explica la desigualdad del movimiento solar por dos hipótesis; la de un círculo excéntrico de la Tierra y la de un epiciclo fundado sobre la elíptica.


El cuarto trata de los movimientos de la Luna, asunto que se continúa en el libro quinto, en el que también se habla del invento de Hiparco, llamado astrolabio, que servía para tomar las longitudes y las latitudes de los astros con relación al Sol, con cuyo instrumento descubrió Ptolomeo la desigualdad del movimiento lunar.


En su libro sexto, trata de las paralelas que tanto ayudan para determinar las distancias de los astros, e indica el modo de calcular los eclipses.


En el séptimo se ocupa de las estrellas y prueba la fijeza relativa de sus posiciones por lo cual conservan el nombre de fijas, y como Hiparco, observó que además del movimiento diurno, las estrellas tenían otro movimiento mucho más lento, hecho en longitud, el que las impulsaba alrededor de los polos de la eclíptica de Occidente a Oriente.


Este libro contiene un catálogo de las estrellas fijas y sus posiciones, su latitud y longitud.

En el libro octavo, continúan estos puntos. Contiene además una descripción de la Vía Láctea, las diferentes relaciones de situación de las estrellas, etc.


En los libros del noveno al décimo tercero, trata de los planetas y sus órbitas, su colocación, sus vueltas periódicas, sus excentricidades y sus epiciclos.


La Geografía de Ptolomeo


Forma época en la historia de estos estudios. No contiene muchos datos topográficos y puede dividirse en tres partes: la que trata de la Geografía en General y los datos topográficos de que hablamos, la otra es una nomenclatura de países, ciudades, ríos, mares, etc., y la última, es una recopilación de la obra. Los mapas que acompañan a las ediciones principales, se dice que son copia de los mapas construidos por Agatodemon, que vivía en Alejandría en el siglo V.


La obra de Ptolomeo, fué hasta el siglo XVI, la guía de todos los viajeros que en cada descubrimiento creían reconocer algún lugar ya indicado por él.


A la Tierra le daba una forma esférica, a la que calculaba en 180.000 estadios de circunferencia, o sea aproximadamente 10,000 leguas, en vez de 9.000 que son en realidad.


Largo es enumerar sus interesantes consideraciones sobre los distintos países que señala y las regiones de que hace un extenso estudio. Es así como el Geógrafo Humboldt observa que gracias al conocimiento más perfecto de las lenguas de la India y de la Antigua Persia, se ha reconocido que la nomenclatura Geográfica de Ptolomeo, es un monumento histórico de las relaciones comerciales establecidas en otros tiempos entre el Occidente y los países más lejanos del Sur y del Centro de Asia.


Ptolomeo, escribió también sobre Física; muchos sabios citan un tratado de Óptica del cual hay un manuscrito latino en la Biblioteca Imperial de París.


Las obras de Ptolomeo que se relacionan más directamente con el Almagesto, son: Tetrabiblos seu quadripartitum de Aposte lesmatibus et judici is astrorum: De planetarum hypo tesibus; De analemmate et De planisphoerio.


De su geografía se han hecho una cantidad de ediciones siendo la más antigua que se conoce editada en Roma – texto latino – pero hay otra mejor editada por Montano (1605).

 

Junio 15 de 1938.

LA BALANZA NÚM. 132.


[1] Al decir el “centro del mundo” debe entenderse el centro del universo.


Libro: Biografías de la Balanza

Autor: Joaquín Trincado

 
 

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