Pericles
- EMEDELACU

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Célebre político ateniense. Vivió entre los años 499 y 429 antes de Jesús. Era hijo de Jantipo, uno de los que vencieron a los persas en Micala, y de Argarista, por la cual descendía de la ilustre familia de los Alcmeonidas. Tuvo por maestro a Pitocles, que le dió una excelente educación, merced a la cual se desarrollaron sus brillantes dotes naturales.
A pesar de su gran elocuencia se resistió mucho tiempo a hablar en público, ya por efecto de su carácter reservado o por temor al ostracismo. Inició su carrera política cuando Amon gozaba su mayor prestigio como jefe del partido oligárquico o conservador. Puso su talento y la influencia que le daba su ilustre prosapia al servicio al partido contrario, es decir, del popular que dirigió y modeló, pero repugnándole los artificios que usaban los demagogos, tenía escaso trato con la muchedumbre, aunque era infatigable su atención a los negocios públicos, y sólo en raras solemnes ocasiones aparecía en la tribuna. Aún en los días en que gobernó Atenas con autoridad casi absoluta vivió con sencillez y lejos del bullicio, en la intimidad de algunos filósofos (Sócrates, Anaxagoras, Protagiras y Cenon), del Músico Damon, el gran artista Fidias y de la famosa Aspasia.
Su economía opuesta a la prodigalidad de Cimón, sus opiniones filosóficas, herían la superstición de pobres y ricos.
Ayudado por Efialtón que con menos moderación profesaba las mismas ideas, comenzó por los años 468 una oposición enérgica, manifestada especialmente en sus acusaciones contra los magistrados que cesaban en sus cargos. El partido oligárquico dejó de tener mayoría al saberse en Atenas que el ejército de esta república, enviado, con Cimón por general, en auxilio de Esparta, había sido injuriado y despedido por los espartanos. Votóse entonces el destierro de Cimon y, seguros del apoyo de la mayoría, aplicaron Pericles y Efialton sus proyectos de reforma (461).
Quitaron el poder judicial al Areópago y al Consejo de los Quinientos confiando la administración de justicia a los "discastas" o jurados. Con esta medida, como todos los funcionarios públicos podían ser procesados por prevaricato y abuso del poder, los actos del gobierno quedaban sometidos a la censura directa del pueblo.
Completaron Pericles y Efialton su reforma judicial con el nombramiento de dos comisiones: una, de siete magistrados (nomofilacios) encargados de oponerse a toda proposición o medida contraria a las leyes existentes; otra, mucho más numerosa (tesmotetas), que debía proponer al pueblo la revisión de las leyes que juzgan defectuosas.
Exasperado el partido oligárquico por la reforma, hizo asesinar a Efialton. Pero Pericles, convertido por aquel crimen en jefe único del partido democrático, no se intimidó, antes bién prosiguió con firmeza su política.
Habiendo conseguido que Megara se hiciera aliada de Atenas, dió los primeros pasos para dominar en la Grecia continental. Comprendiendo que Esparta no tardaría en promover la guerra, propuso convertir a Atenas, el Pireo y Falero en una sola plaza fuerte capaz de resistir por tierra a todos los ejércitos del Peloponeso. No bien conoció éste proyecto los espartanos, pasaron el istmo de Corinto con su poderoso ejército y los atenienses fueron vencidos en la batalla de Tanagra. (457). Habiéndose unido todos los partidos de Atenas, marcharon al encuentro de sus enemigos infligiéndoles una derrota decisiva con lo que adquirió Pericles una supremacía incontestable sobre gran parte de la Grecia.
Ante una nueva invasión de los espartanos vióse Atenas obligada a firmar una tregua.
A consecuencia de este contraste, creció nuevamente la oposición del partido aristocrático dirigido por Tucidides. A los que reprochaban a Pericles el haber llevado De Delos a Atenas el tesoro de la Liga Jónica y de gastar este dinero en el embellecimiento de Atenas, respondió Pericles que las ciudades de Jonia y las islas del mar Egeo se habían confederado bajo la hegemonía de Atenas para librarse de la dominación de los persas y asegurar su comercio.
El pueblo llamado a elegir entre los dos adversarios, impuso a Tucídides el ostracismo. Así disfrutó Pericles de completa libertad para el desarrollo de sus planes, por los que su época figura entre los siglos más famosos, siendo acaso el primero en la esfera del Arte y de la Poesía; llamándose aquella centuria "Siglo de Pericles". Ordenó la construcción de famosos edificios entre los que figuran el teatro Odeón, el templo de Minerva, etc., en las que invirtió no menos de 3.000 talentos.
El año 431 se unieron Megara y Corinto a Esparta que convocó un Congreso General en el que fué votada la guerra, pues se declaró que era preciso "librar a los griegos del despotismo ateniense".
Con gran ánimo se dispuso Pericles a combatirlos, pero viendo sus fuerzas diezmadas por una epidemia de peste, tuvo que regresar a Atenas. A su vuelta, lejos de ser elegido estratega, vióse despreciado y condenado a pagar una multa por supuestas malversaciones. Viéndole enfermo, se arrepintió el pueblo de su propia conducta, restableciendo a su benefactor en su autoridad. Pericles vivió aún un año cuidando de los asuntos públicos. Cercano a su fin, los amigos que rodeaban su lecho creyendo que había perdido el conocimiento, recordaban sus triunfos. El moribundo les interrumpió diciendo: "Lo que alabáis en mi vida, pertenece en parte a la fortuna y en parte a otros generales; de lo único que estoy orgulloso es de que ningún ateniense haya vestido luto por mi culpa".
Su muerte fué para Atenas una pérdida irreparable.
Agosto 30 de 1936.
LA BALANZA NÚM. 89.
Libro: Biografías de la Balanza
Autor: Joaquín Trincado
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