Moctezuma I
- EMEDELACU

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Nació en 1390. Era hijo legítimo de Huitzilihuitl, rey de los aztecas que falleció en 1409, pero debido a ser Moctezuma muy joven cuando este acontecimiento fué elevado al trono su tío Chimalpopoca, a quien sirvió en el ejército llegando al grado de general por sus victorias sobre los petencias y conquistando Chalco y Tequixquiac. Falleció Chimalpopoca en 1423 y aun se vió desposeído de la corona por su hermano ilegítimo Itzconualt, pero Moctezuma no alegó sus derechos a ser elegido emperador, mostróse noble y como Iztconualt protegía a Nezahualcoytl, príncipe de Tezcuco destronado y perseguido por Maxtla, usurpador del trono de Tepaneca, Moctezuma marchó a procurar la paz con Maxtla. Este rechazó todo arreglo y el embajador azteca pudo salvarse debido a la fuga. Moctezuma ante aquella actitud habló de guerra, pero los aztecas parecían poco dispuestos a guerrear por una cuestión que no les afectaba directamente, cual era la cuestión entre los de Tepaneca y Tezcuco. Pero la influencia del rey y la suya propia convencieron a los mexicanos para luchar en favor del príncipe de Tezcuco, libróse una gran batalla en Tanaiacan, en los dos primeros días de combate fueron vencidos los aztecas que estaban ya dispuestos a someterse luego de sacrificar a su rey y a sus jefes, cuando Moctezuma, dando vuelta al lago que separaba a los combatientes por Tlacopan y Chalco acometió al enemigo por la espalda. Maxtla abandonado por la nobleza, que estaba disgustada por su despotismo, dió la señal de la derrota y se ocultó en un establecimiento de baños. Descubierto, fué sacrificado allí. Su capital fué arrasada y repartido su territorio entre los vencedores, formaron las naciones de Anáhuac (1423), una liga o federación que no había desaparecido cuando llegó Hernán Cortés (Marzo 1519) y que se componía principalmente de los poderosos estados de Tezcuco, México y Tlacopan, cada uno de los cuales tenía su rey. Moctezuma siguió sirviendo a su hermano adulterino. Sometió a la obediencia de Izcohual el reino de Tacuba y los principados de Cojohuacán y Xochimilco, y por sus victorias dió a su nación predominio en el Anáhuac, No es extraño así que a la muerte de Itzcohualt (1436) fue elevado al trono por aclamación. Todos los jefes vecinos asistieron a la ceremonia de la coronación. En los altares se sacrificaron víctimas cuya sangre corrió a torrentes, para ello se suministraron los prisioneros hechos en una incursión hecha contra los habitantes de Chalco.
Moctezuma no suspendió las guerras comenzadas en el reinado anterior. Lejos de ello empezó su reinado levantando un templo a Huitzilopochtli (dios adorado por los aztecas, que dicen nació armado de toda arma) y matando en batalla campal al rey de Tlatelolco, quien ya en tiempo de Itzcohualt había pretendido apoderarse de la corona de México.
México y sus aliados declararon la guerra a Cohuaixtlahuacán que estando muy al Mediodía se empeñaba en cerrar el paso a los mercaderes del Norte. En la primera campaña fueron derrotados; para la segunda reunieron un enorme ejército que derrotó a todos a pesar de habérsele unido los Tlaxcaltecas y los Huexotzincas. En combate mataron muchos enemigos y a los que hicieron prisioneros los sacrificaron a los dioses.
Adueñáronse también de Itzocan, Tepeyacac, Tecalco, Tehuacán y Quauhtochco, cerca del Atlántico.
Conquistaron después las comarcas Atochpan, Tizauhcoac y Quetlachtlan, de donde sacaron gran botín en ricas telas, hermosos tapices, plumas de mucho valor, mujeres para esclavas, valiosas pieles y muchos otros artículos así de utilidad como de lujo.
A orillas del Golfo de Cuetlaxtlan, halláronse nuevamente con los Huexotzincas y los Tlaxcaltecas que acudían con refuerzos llevando los dioses de Cholula, y aunque en un principio temían ofrecer batalla temiendo otro descalabro, Maquihenix nuevo rey de Tlatelolco, les acometieron y en pocos días se vió ocupada por el invasor toda la provincia. Redujeron por fin las tierras de Tlancozuauhtitlan y Tlapacoya, que les pagaba tributo en incienso, colores, vasos finos, antorchas y penachos de quetzalli, que en la época eran los de mayor precio.
La contribución de los Cuetlachtlantecas consistía principalmente en cacao y en la goma de que entonces se hacían pelotas, llamadas ullí.
Pero las calamidades pronto aquejaron al imperio. Las aguas del lago de México crecieron hasta cubrir la ciudad y sus habitantes tenían que recorrer las calles en canoas.
Fué entonces cuando para evitar futuras inundaciones, se hizo un gigantesco paredón de cuatro y medio brazas de ancho, más de tres leguas de largo y avanzando el espacio de una legua dentro del agua. En Chalco hubo una rebelión que ocasionó muchas víctimas; luego hubo fuertes nieves y abundantes heladas que destruyeron todas las siembras y plantíos. Hubo seis años de hambre y miseria tan grande que los padres iban a Totonacapan a permutar a sus hijos por maíz.
Los tres reyes unidos distribuyeron los granos que abundantemente tenían reservados; eximieron a los pueblos de todo tributo, pero las familias huían de aquella tierra desolada.
Se quería aplacar la cólera del cielo con sacrificios de sangre humana que cada día aumentaban. Los sacerdotes decían: "se necesita sangre fresca" y ya no bastaban los prisioneros de guerra para inmolar.
En 1456, empezó a mejorar la situación. La tierra empezó a dar sus frutos, regresaron los fugitivos y el valle empezó a reponerse de sus quebrantos. Los hombres cultivaron hasta en las cumbres de los cerros que encontraron aptos para la agricultura.
Pero tan pronto empezó la bonanza, los de Chalco, eternos enemigos del imperio se rebelaron. Siempre la eterna cuestión, tan pronto desaparece el temor surge el rencor; "¿quién os enseñó a temer que no os enseñó a amar, raza de víboras?" (Juan el precursor) y así han seguido los hombres siglo tras siglo. La ley nos vino a ofrecer el amor del Padre ¿serán llegados los tiempos?
Moctezuma deseaba poner fin a las guerras, pero no era posible ante tal estado de cosas y los tres reyes unidos, se propusieron no dejar las armas hasta destruir aquellos enemigos de la paz.
La suerte de los insurrectos se decidió en una sola batalla que duró 24 horas, pero que costó muchísima sangre.
Los vencedores entraron en la ciudad al saqueo y pillaje; aterrorizados los habitantes huyeron a los montes y muchos se dejaron morir de hambre antes que caer en manos del enemigo.
Los vencedores se repartieron las tierras que a su vez distribuyeron entre sus capitanes. A los chalcos que tomaron prisioneros les hicieron ornar grandes salones en sus palacios.
Los tres reyes avanzaron después sobre Tepeaca que también se había revelado y lo dominaron en otro combate.
Ya puestos en campaña, prosiguieron sus conquistas más allá de los montes.
Tomaron así las provincias de Cuextlan, Tlahuitolan, Coxohitlan, Tamazolan, Acatlan, Piaztlan, Tetlocoyan y Xilotepec, y les hicieron tributarios, terminando con esto la acción militar de Moctezuma I pero no la de su gobierno.
Después de la inundación, se reedificó la ciudad de México en mejores condiciones que estaba anteriormente. Sacrificó toda su fortuna en los días de desgracia de su reino. Hizo su corte numerosa y brillante; los príncipes vecinos acudían a rendirle homenaje y aportar valiosos rehenes. Entre sus instrumentos Moctezuma contó con los sacerdotes, los que llegaron a ser tan numerosos que sólo en el templo de la ciudad de México, vivían 5.000 personas consagradas al culto. Aumentó las ceremonias religiosas, instituyó nuevos cultos para darles más importancia a los ojos del pueblo. Construyó nuevos teocalli o templos de Dios. Aumentó los sacrificios humanos; como siempre que se quiere imponer y dominar, dio a todas las instituciones el carácter de despotismo teocrático.
Pero se trataba de un caso en que las pretensiones aristocráticas, no estaban de acuerdo con el despotismo que les imponía la clase sacerdotal; estableció entonces en la corte un riguroso ceremonial religioso y los grandes fueron solamente los criados del monarca que impuso en torno suyo el más absoluto silencio y respeto.
Luego se dictaron leyes y se estableció una policía rigurosa para mantener el orden y la sumisión.
Las faltas contra la sociedad fueron castigadas con la muerte; los adulterios eran condenados a ser lapidados; el robo estaba castigado con la esclavitud o la muerte; la embriaguez también estaba grandemente reprimida y castigada.
Los esclavos cautivados en la guerra eran destinados a los sacrificios salvo raras excepciones, pero los demás esclavos estaban protegidos por él.
Su código fué excesivamente riguroso, pero se dirigía siempre a prevenir males que afectaban la moral de las costumbres, y fué por este modo como impuso el orden en sus vasallos que a pesar de su severidad, le adoraban.
Puede acusársele de haber impuesto por el fanatismo religioso desviado de la fé de los aztecas, lo que debía haber hecho sobre otras bases, por eso era temido, pero también era respectado en todo el Anáhuac por su justicia para sus súbditos; llamábanle Ilhuicamina, es decir: el Grande y el Justo. Falleció en 1464 y le sucedió su primo Axayacatl.
Febrero 1° de 1938.
LA BALANZA NÚM. 123.
Libro: Biografías de la Balanza
Autor: Joaquín Trincado
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