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Joaquín Trincado

Mariano Moreno

  • Foto del escritor: EMEDELACU
    EMEDELACU
  • hace 3 días
  • 5 Min. de lectura

Nació este distinguido abogado, escritor y diplomático argentino, en Buenos Aires el 23 de septiembre de 1778.


Pertenecía a un honorabilísimo hogar y en ese ambiente de pureza de costumbres y moral se crió nuestro biografiado.


Estudió en su ciudad natal primero y luego pasó a la ciudad de Charcas en el Alto Perú, y en aquella Universidad se graduó de Doctor en Leyes. Practicó su carrera y luego fue recibido en la profesión de Abogado por la Audiencia de aquel distrito.


Vuelve a su patria en 1805, abrió en ella su bufete de abogado y poco después es tomado por el Tribunal de la Audiencia en calidad de relator.


La fama de su talento y su integridad, crecía por instantes y así se hallaba cuando se inició la revolución que quitó a los reyes de España el dominio de estas provincias.


Moreno, que había tomado parte principal en la revolución y que a muchos había preparado con sus luces y consejos, obtiene el nombramiento de primer secretario del primer gobierno patrio americano que se estableció el 25 de Mayo de 1810, desempeñando tan difícil cargo de una manera admirable, atrayendo sobre sí la atención pública y dando a los negocios de su país un impulso notable y bien calculado a su independencia.


Ya en tiempos del último virrey había acreditado su talento con su celebrado memorial sobre la libertad de comercio, memorial que causó gran revuelo, y que mereció por parte del periodismo londinense los más cálidos elogios y en cuyos comentarios se le considera como un gran amigo de Inglaterra.


Después de la revolución y sin descuidar sus otras atenciones, se encargó de la redacción de la “Gaceta de Buenos Aires”, abriendo así un tribuna libre en pro de la libertad y despertando un noble interés en las cuestiones de Estado.


En 1811 salió del Gobierno para encargarse de la primera misión que se despachó a Inglaterra; pero el 4 de marzo la muerte le sorprende en alta mar y corta la carrera de este gran hombre de los argentinos.


Iba en este desgraciado viaje de Mariano Moreno en calidad de secretario su hermano Manuel, quien tuvo la suficiente fuerza de espíritu para publicar en Londres, inmediatamente después de su llegada, el volumen titulado “Vida y memorias del Dr. Mariano Moreno, secretario de la Junta de Buenos Aires, capital de la provincia del Río de la Plata, con una idea de su revolución y la de México, Caracas, etc., por su hermano Manuel Moreno, oficial de la secretaría del mismo gobierno de Buenos Aires”.


Esta obra interesantísima cuenta con lujo de detalles la vida de Mariano Moreno y transcribe comentarios de otros hombres sobre la obra de Moreno en pro de la libertad americana y como dato de interés, copiamos de ese libro parte de la transcripción del comentario que suscitó en el “British Review and London Critical Journal” N°. III Septiembre de 1811, las ideas librecambistas de Mariano Moreno.


Dice así:


Hablando de la situación en que se hallaba  Buenos Aires, en los periódicos anteriores a su revista, se expresa en estos términos: “El estado exhausto a que se había reducido la Tesorería Colonial por los últimos militares esfuerzos, dió entonces nacimiento a muchos proyectos para aumentar los recursos de las rentas en la capital, y dar alivio al pueblo. Entre otros, el más importante fue la libre admisión de géneros ingleses, aconsejada por los principales criollos, pero contradicha por los viejos españoles y por aquellos que estaban adheridos a la antigua forma de gobierno. La discusión de esta cuestión importante dió ocasión al celebrado memorial del Dr. Mariano  Moreno, que por su mérito hubiéramos querido tenerlo por materia de una revista separada; pero debemos contentarnos con dar una idea general de esta producción.


“El memorial (prosigue el British Rev) compuesto en un lenguaje elevado, respira un espíritu de indignación contra el sórdido y monopolizante espíritu de los comerciantes de Cádiz, por cuyos privados intereses la colonia estaba tan vergonzosamente oprimida; con esta ocasión dirigiéndose al Virrey añade enérgicamente; se trata de establecer ventajas sobre nuestra ruina: es preciso que el gobierno se emplee con doble vigilancia en frustrar designios tan funestos. Nuestro soberano confirió a V.E. la alta dignidad de Virrey de estas provincias, no para velar y mirar por la dignidad de los comerciantes de Cádiz, sino por la nuestra, ¿será posible que un cuerpo de gobierno, que en todos los tiempos ha levantado el estandarte contra el bien comúnde los demás pueblos y que constantemente ha sido el Abogado del Monopolio, sea admitido en esta ocasión como un antagonista?  ¿Podrá suponerse que el consulado de Cádiz tiene algún interés o legítima intervención en las regulaciones interiores de esta provincia, o algún voto sobre los medios que pueden asegurar su prosperidad”?


Después de haber refutado ese suceso, los menores argumentos producidos por la oposición, llega por fin a uno en que tanto había insistido su contrario, “a saber que debía temerse, si se concedía un libre comercio a la Inglaterra que en pocos años se romperían los vínculos que unían aquellos países a la Península”. El Dr. Moreno habla con respecto a la Inglaterra: “Nuestras Américas, nunca estarán más seguras que cuando comercien con ella, pues una nación sabia y comerciante, detesta las conquistas, y no gira las empresas militares sino sobre los intereses de su comercio. Por lo que hace a nosotros es una injuria que solo podía esperarse de un mercader en los transportes de la avaricia.


“Es demasiado notoria la fidelidad de los Americanos, la historia nos enseña que jamás ha necesitado España de otro garante para la seguridad y conservación de estas provincias; y la época presente nos ha proporcionado pruebas que deben envidiarnos hasta los pueblos de España. Los ingleses medrarán siempre con respeto a los vencedores del cinco de Julio, y los Españoles no se olvidarán que nuestros hospitales militares no quedaron cubiertos de mercaderes, sino de hombres del país, que defendieron la tierra en que habían nacido, derramando su sangre por una dominación que aman y veneran”.


“Nada es hoy tan provechoso para la España como afirmar por todos los vínculos posibles la estrecha unión y alianza de Inglaterra. Esta nación generosa, que conteniendo de un golpe el furor de la guerra, franqueó a nuestra metrópoli auxilio y socorros, de que en la amistad de las naciones no se encuentran ejemplos, es acreedora por los títulos más fuertes a que no se separe de nuestras especulaciones el bien de sus vasallos”.


Otro de sus biógrafos dice de Moreno: “Es la personalidad más representativa de la Revolución de Mayo, Superior a Belgrano por su genio y su espíritu de iniciativa a Saavedra por su decisión y su talento. Mariano Moreno fué el gran prócer que en los días siguientes a la revolución  de Mayo, supo llenar él sólo, en el curso del año diez, el escenario de la gran epopeya nacional.


El 10 de Octubre de 1910 se inauguró en la Plaza Lorea sobre la Plaza del Congreso, una estatua del prócer obra del escultor Blay y en la cual los argentinos veneramos al más grande héroe civil de nuestra historia.

Junio 15 de 1939.

LA BALANZA NÚM. 156.


Libro: Biografías de la Balanza

Autor: Joaquín Trincado

 
 

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