Marco Porcio Catón
- EMEDELACU

- 21 mar
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MARCO PORCIO CATÓN, más conocido por Catón de Utica, nombre con el que se le conoce por haber fallecido en la ciudad de este nombre, y para distinguirle de otros de su mismo nombre. Era descendiente directo de Catón el Antiguo y nieto de Catón Saloniano.
Nació el año 95 antes de Jesús. Desde niño mostró su firmeza de carácter y conociendo los crímenes de Sila pidió a su profesor Sarpedón una espada para matar al tirano.
Su nobleza de sentimientos es manifiesta cuando se conoce su afecto a su hermano materno Cepia.
La primera dignidad que obtuvo fué la de sacerdote de Apolo. Pronto tomó amistad con Antipater de Tiro, filósofo de la secta de los estoicos, cuya moral austera se ajustaba mejor con su carácter.
En cierta ocasión que los tribunos quisieron derribar una columna de la basílica elevada por Catón al Censor, con el pretexto de que les estorbaba para las audiencias, les entabló un proceso que ganó, siendo esta la primera vez que habló en público y desde cuyo momento se puede admirar en él su elocuencia, aunque algo ruda y vehemente como su virtud.
En la guerra de los esclavos con el gladiador Espartaco hizo sus primeras armas y en seguida fué enviado a Macedonia, con el título de tribuno militar. Supo allí que su hermano Cepia estaba gravemente enfermo en Enos (Francia) y dejando todo se embarcó a pesar de los peligros de una terrible borrasca. Con todo llegó cuando ya su hermano había expirado y el inflexible estoicismo de Catón fue vencido por el dolor, demostrando su aflicción y derramó abundantes lágrimas.
Después que cumplió su misión en Macedonia fué enviado a Asia, donde Pompeyo le recibió con gran agasajo en la ciudad de Efeso.
Fué luego nombrado cuestor[1]; atacó a los agentes del tirano Sila y les obligó a devolver el dinero que habían ganado con sus crímenes.
Sacrificó al servicio de la patria, el reposo que deseaba darse después de terminado su período de la cuestura. Muchos ambiciosos codiciaban el poder supremo. Craso[2] el más rico de los romanos creía comprarlo con oro; César quería llegar al poder a hurtadillas de las leyes, y Pompeyo que temía usurparlo descaradamente procuraba que se lo ofreciera.
La libertad estaba seriamente amenazada en la república, pero aún tenía defensores de valer como Cicerón, Catulo y Catón que pesaban en el Senado. Cuando Catilina conspiró contra Roma, Catón apoyó a Cicerón y ayudó al castigo de los culpables hablando en contraposición a César que aconsejaba clemencia para los culpables.
Catón se opuso abiertamente a la proposición de Metelo Nepote, que trataba de que se enviara a Pompeyo a Asia dándole el mando del ejército contra Catalina. César consiguió ser nombrado cónsul y como le temía consiguió sublevar contra Catón una parte de la multitud y llegó hasta hacerle poner preso. Sin embargo, los murmullos del pueblo y la crítica de los buenos ciudadanos que aquél no había logrado corromper, lo obligaron a ponerlo pronto en libertad.
Entonces vió César que el mejor partido era alejar a su enemigo y con el pretexto de una honrosa misión, envió a Catón a la Isla de Chipre (lo que no era más que un destierro) para despojar bajo un pretexto cualquiera a Ptolomeo[3] de sus Estados.
Ptolomeo se envenenó y el íntegro Catón entregó al tesoro público todas las inmensas riquezas que traían de Egipto.
Vuelto a Roma siguió oponiéndose a los triunviros. Craso y Pompeyo aspiraban al consulado y tenían por opositor a Domicio Aenobarbo al que Catón apoyó con todas sus fuerzas. Acompañándole a los comicios, fue herido y estuvo a punto de morir.
Pero no obstante el grave riesgo corrido, se levantó valientemente contra la LEY TREBONIANA que concedía a Craso un poder extraordinario.
Fué de nuevo reducido a prisión, pero el pueblo le seguía en masa y sus perseguidores temieron y por segunda vez le devolvieron la libertad.
Catón fué nombrado pretor poco después siendo esta la dignidad más alta a que había llegado y entonces promulgó una ley contra los que compraban sufragios.
Cuando la guerra civil estalló entre César y Pompeyo, Catón siguió el partido que le pareció más justo: el de Pompeyo.
Luego del asesinato de éste y de la derrota de Farsalia, Catón tomó el mando de las tropas y avanzó hacia Cyrene, donde recibió la noticia de que Escipión, cuñado de Pompeyo había llegado al África antes que él y se había retirado a los dominios de Juba, rey de Mauritania, donde Varo tenía reunido un considerable ejército. Y para unírsele emprendió a través de los desiertos una penosa marcha.
La unión de los dos ejércitos tuvo lugar en Utica, pero Escipión desoyendo los consejos que le daba Catón, fué completamente derrotado cerca de Tapso y toda el África, quedó sometida al vencedor.
La causa de la libertad se veía perdida, pero Catón no quería recibir el perdón de César y se atravesó el pecho con una espada (año 46 antes de Jesús). Primero había leído unas páginas de PHEDON en que Platón habla sobre la inmortalidad del alma.
Al saber César la noticia de su trágico fin, exclamó: "Catón, envidio tu muerte. ¡Me has quitado la gloria de salvarte la vida!"
Julio 1° de 1938.
LA BALANZA NÚM. 133.
Libro: Biografías de la Balanza
Autor: Joaquín Trincado
[1] El cargo de cuestor comprendía dos ramas o funciones distintas, la de recaudar los tributos del estado y la de perseguir los delitos, siendo este cargo semejante al de jueces de instrucción, pero con más facultades.
[2] Craso Marco Licinio. Nació el año 115 antes de Jesús. Se refugió en España huyendo de las persecuciones de Mario, bajo quien ya habían perecido su padre y su hermano. A su regreso a Roma, Sila lo enriqueció con los despojos hechos a los proscriptos. Fue nombrado Pretor y se le encargó de terminar la guerra de los gladiadores. Luchó contra Espartaco, que había ya vencido a varios generales romanos, le obligó a retirarse y le encerró en la provincia de Brucio con un foso y una muralla; cerco que logró romper el jefe de los esclavos en una oscura noche de tempestad;poco después fue vencido y muerto. Cinco mil esclavos fugitivos fueron hechos matar por Pompeyo, que se atribuyó a sí mismo la gloria de haber dado fin a esa guerra. Por tal motivo Craso le tomó gran antipatía; luego se reconciliaron cuando fueron colegas en el consulado. Más tarde fue censor y tuvo que dimitir por sus rivalidades con Catulo. Fue denunciador de la conjuración de Catilina (año 67 antes de Jesús),César agobiado de deudas, acudió a él, en momento de partir a España y Craso que buscaba un apoyo contra Pompeyo dió a César por valor de cuatro millones de pesetas y los tres ambiciosos formaron una liga para la explotación de la República a la que se le dió el nombre de triunvirato, de donde salió un segundo consulado para Pompeyo y para Craso; consulado que cayó por la misma fuerza de las intrigas. A Craso correspondió la Siria y las conquistas de la India, pues tenía una terrible envidia de sus dos aliados (Pompeyo y César), consiguió algunos triunfos en Mesopotamia y se internó en un desierto de arenas y pantanos en vez de seguir la táctica de Casio que deseaba tomar Selencia, siguiendo por el Eufrates. El jefe de los enemigos llamó a conferenciar a Craso y preparándole una emboscada le hizo asesinar. Su cabeza fue enviada a Orodes rey de los partos quien le hizo llenar la boca de oro, diciendo: “Sáciate de este metal de que tan hambriento estuviste”, frase que caracteriza muy bien la pasión que deshonró toda su vida.
Las proscripciones, la rapiña, la usura, el tráfico de esclavos, calamidades públicas y desgracias privadas, el pillaje, todo sirvió para acrecentar su fortuna avaluada en el momento de partir a Siria en treinta y dos millones de pesetas.
[3] Hubo hasta diez y siete Ptolomeo de una misma genealogía que ejercieron el reinado de Egipto. Nada tiene que ver ninguno de ellos con el célebre astrónomo y geógrafo del siglo II de nuestra era. Aquellos existieron todos antes de Jesús.
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