Juan de la Fontaine
- EMEDELACU

- 21 mar
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JUAN DE LA FONTAINE. Célebre poeta francés (1621–1695). Su padre era inspector de montes y de aguas. Luego de haber recibido su primera instrucción en la escuela de su aldea, resolvieron sus padres dedicarlo a la carrera eclesiástica, llevándolo con tal fin a Reims, pero contra su vocación, pues él mismo confiesa que nunca le inspiró mucha afición el estado eclesiástico.
Bien pronto volvió a hacer su aparición en el mundo; pero sí logró pronto vencer la obstinación que le había llevado al seminario no supo hacer lo mismo con las distracciones y la marcada propensión a los placeres que había adquirido. Esta vida desordenada, de licencia en licencia le hubier–Tierry, no hubiese declamado en presencia suya la "oda de Malherbe" sobre la tentativa de asesinato contra Enrique IV. Estos versos produjeron tan honda impresión en La Fontaine que despertaron en él el amor a la poesía. Entonces el futuro inmortal fabulista se dedicó con ardor al estudio de los clásicos de la antigüedad. Este estudio no le hizo perder su afición a los autores modernos, entre los cuales prefería a Marot, Rabelais y Voiture.
Cuando llegó a la edad de veintiséis años, su padre quiso establecerle, le transmitió el cargo que desempeñaba y le casó. No era el hijo, hombre capaz de soportar lazo alguno, careciendo de aptitudes para los negocios, Además, encontrando poca simpatía entre el carácter de su mujer y el suyo, acabó por considerar el matrimonio como una pesada esclavitud, que no tardó en romper, alejándose del techo conyugal.
Fijó entonces su residencia en París, donde fué presentado al superintendente Fouquet, quien le asignó una pensión de 1.000 libras como poeta de la corte. La Fontaine hizo en casa del superintendente la vida más conforme a su carácter y a sus gustos. Así es que, fiel a su protector, después de su caída lamentó su desgracia en una "Elegía" (la sexta de sus obras) en 1661 y en una "Oda al rey" en 1663. En 1664 y 1671 imprimió sus "Cuentos'' y sus “Narraciones" en verso, obras no muy conformes con la moral, y en 1868 comenzó a publicar sus inmortales "Fábulas", imitación las más de ellas de diversos autores antiguos y modernos; pero la imitación es tan original y tan hermosa, que valió bien pronto al poeta el título de “inimitable".
La Fontaine mantuvo estrecha amistad, no sólo con los más ilustres literatos de su época, sino con todos los personajes de su tiempo. Su poderoso talento y la dulzura de su carácter, que tuvo siempre algo de candor del niño, le aseguraron las simpatías de todos.
A consecuencia de su incapacidad para los negocios y la indiferencia con que miraba los bienes materiales, unida a su vida dispendiosa, consumieron su pequeña fortuna. Sus amigos lograron que se le nombró gentilhombre de la duquesa viuda de Orleáns; pero muerta la princesa, volvió a caer el poeta en una situación precaria. La obra de la duquesa de Orleáns fué continuada por mademoiselle de La Sabliere, la cual, acogiendo al "gran niño” en su casa, durante veinte años compartió con él las penas y alegrías de la vida material; pero también esta vez tuvo La Fontaine el dolor de sobrevivir a su bienhechora. Contaba entonces setenta y dos años; la tutela y el apoyo de una persona amiga se habían hecho indispensables para él, y halló ambas cosas en Mr. De Hervart, consejero en el Parlamento de París, quien había conocido al poeta en casa de mademoiselle La Sabliere.
Al fin de su vida, La Fontaine, aparte de la hospitalidad de Mr. De Hervart, que le había instalado en su casa, no contaba con otros bienes que los beneficios de sus protectores el duque de Borgoña y los príncipes de Conti y Vendome.
Más que sexagenario era cuando se presentó a la Academia Francesa, que le recibió en su seno en 1684.
Chamfort ha dado acerca del gran poeta un juicio, que viene a ser el resumen de la opinión general: "Ofreció el irregular contraste de un narrador libre con exceso y de un excelente moralista. Dotado del más delicado talento y de la más ingenua sencillez, poseyó el espíritu de la observación y de la sátira, siendo considerado siempre como un alma bondadosa, y supo sacar provecho de su talento en oposición a las cualidades que suelen deslucir siempre al escritor satírico, llegando a ser en su siglo, si no el primero, por lo menos el más admirable".
Las ediciones de las "Obras completas" de La Fontaine son poco numerosas; pero en cambio, las de sus "Fábulas” son innumerables.
Mayo 1° de 1937.
LA BALANZA NÚM. 105.
Libro: Biografías de la Balanza
Autor: Joaquín Trincado
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