José de San Martín
- EMEDELACU

- 21 mar
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(1778 1850)
Célebre general, héroe de la independencia Sudamericana, que ha dado un gran ejemplo demostrando a la posteridad que cuando las circunstancias lo exigen, puede la espada, en manos de hombres morales, constituir una misión altamente virtuosa, lo que ha de ser un reto para aquellos militares que no empleen las armas que le han sido confiadas para el bien común.
Ingresado desde joven en las armas españolas, intervino siendo ya coronel, como ayudante del general Castaños en la famosa batalla de Bailén. Y cuando se halló en poder del general Dupont una copia del chasque falso de Napoleón en que aludía enviar emisarios a las Américas para hacer creer a esos gobiernos que España ya no existía como pueblo independiente, dijo Castaños a San Martín estas famosas palabras: "Tú lo ves, José, en América tienes ascendencia: Ve pues y diles que en España no quedan ya franceses, y si llegaras antes de estallar la rebelión, coopera, sí, en independizar a esas colonias españolas pero que evitarás por todos los medios, que luchen entre hermanos".
Con esta misión llegó a Buenos Aires, ofreciendo al gobierno su concurso para apoyar la causa revolucionaria. El gobierno argentino comprendió desde luego la importancia de aquel jefe, y le encomendó la organización del ejército independiente. San Martín no desmintió las esperanzas que hiciera concebir y organizó hábilmente las fuerzas revolucionarias, comenzando por crear un escuadrón, que se denominó: "Granaderos a caballo".
El 7 de Octubre de 1812 tuvo su primera intervención en la causa revolucionaria; haciéndose intérprete del unánime sentir del pueblo, exigió, colocándose al frente de sus granaderos, la derrocación de la autoridad del Triunvirato y el nombramiento de otro nuevo, a lo que accedió el gobierno. El año siguiente inició su brillante actuación en América en la batalla de San Lorenzo.
Retirado el hasta entonces victorioso general Manuel Belgrano, a consecuencia de las derrotas sufridas en Nilcapucio y Ayohuma, se encargó San Martín de la dirección y reorganización del ejército. Comenzó por imponer a todos una férrea disciplina e hizo valer su autoridad, en favor de Belgrano, procurando evitar que se llevara adelante la información procesal que contra aquel se había iniciado en Buenos Aires.
Convencido que sería muy costoso llegar a la victoria sin desalojar a los realistas que tenían su sede en Lima, concibió el plan de lograr la independencia de Chile, marchando desde allí sobre Lima. Con tal fin, pretextando una grave dolencia renunció al mando del ejército del alto Perú y logró asumir el cargo de Gobernador intendente de Cuyo. El brigadier general, Carlos A. Alvear, al saber los planes de San Martín y envidiando la gloria que supuso cosecharía éste, lo separó de la intendencia con el fin de iniciar él esa campaña, pero el pueblo y el cabildo de Mendoza no quisieron admitir la renuncia de San Martín, viéndose el mismo Alvear obligado por el vecindario a reponerlo en su cargo.
Después de una administración admirable, introduciendo innumerables mejoras en el territorio confiado a su mando, organizó el famoso "ejército de los Andes'' con el cual garantizó la independencia chilena después de las jornadas de Chacabuco y Maipo.
El pueblo chileno quiso obsequiar al honrado militar quien no aceptó más que una suma de dinero que destinó para la creación de una biblioteca pública en Santiago.
Después de largas actuaciones, para someter sus proyectos al gobierno y recabar los medios de realizarlas a causa de las inquietudes de la República, la inestabilidad de sus autoridades y la decadencia de sus rentas, pudo en 1920 zarpar de Valparaíso con dirección al Perú.
Intentando llegar a un acuerdo pacífico, entabló negociaciones con el virrey, iniciando al fracasar éstas, otra honrosa campaña. Depuesto el virrey por sus propias tropas, insistió San Martín en evitar nueva efusión de sangre, nuevas negociaciones para obtener de común acuerdo la independencia del Perú, pero fracasadas nuevamente, conquistó tras una larga y penosa campaña la plaza de Lima, proclamando el mismo general San Martín, la independencia del Perú.
Nombrado jefe de gobierno con el título de "Protector”, y a pesar de ejercer este alto cargo por sólo tres meses, tuvo tiempo para promulgar la más absoluta libertad de prensa, fomentar la instrucción, corregir el sistema penal, abolir los tributos que pesaban sobre los indios, decretar la libertad de los esclavos, etc.
Hallándose en apuro el general Simón Bolívar que venía luchando por la parte norte de la América del Sur, marchó San Martín en su auxilio y considerando conveniente una combinación de operaciones militares en el Perú, se realizó la famosa entrevista de Guayaquil en la que Bolívar le dió a entender que ambicionaba la gloria de la definitiva liberación del Perú, y para evitar las inevitables convulsiones que arrastraría tras sí oponerse a las pretensiones de Bolívar, presentó San Martín sencillamente su renuncia, sellando su vida pública ante las envidias y murmuraciones que criticaban su obra, con esta declaración: "En cuanto a mi conducta, mis compatriotas, como en lo general de las cosas, dividirán sus opiniones; pero los hijos de éstos darán el verdadero fallo". Esta justicia ha sido hecha.
Retirado a Francia, intentó volver a Buenos Aires en 1828, pero ante la agitación política reinante, regresó a Francia donde pasó el resto de sus días.
A pedido del gobierno argentino ha sido declarado monumento nacional la residencia del gran general en Boulogne–Sur–Mer.
Octubre 1° de 1936.
LA BALANZA NÚM. 91.
Libro: Biografías de la Balanza
Autor: Joaquín Trincado
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