Isaac Newton
- EMEDELACU

- 21 mar
- 7 Min. de lectura

ISAAC NEWTON. Fué un célebre filósofo, físico y matemático inglés, que nació en Woolsthorpe (pueblito del Condado de Lincoln), el 25 de diciembre de 1642.
Debido a haber nacido prematuramente, se temió por su vida, pero a pesar de ser su infancia débil y enfermiza, vivió 86 años.
Pronto empezó a ir a la escuela de su aldea, donde adquirió las primeras enseñanzas de su educación.
A los 12 años ingresó en la escuela de Grantham, donde demostró su afición por los inventos mecánicos, de los que ejecutó diversos modelos, con útiles que había adquirido a fuerza de gran economía, pues a los tres años de edad perdió a su padre.
Encontrándose en la Escuela de Grantham, su madre le llamó a su lado para que administrara sus bienes, pero bien pronto se dió cuenta de la poca aptitud de su hijo para desempeñar tal cargo.
Demostraba tanto deseo de instruirse, que su madre tuvo que mandarle a continuar sus estudios. Durante todo el tiempo que asistió al colegio, se hospedaba en casa del doctor Klark, y allí tuvo ocasión de conocer a Miss Storeay, que fué la única gran ilusión de su juventud, de la que pronto recibió un desengaño, que todo lo desvaneció y que tanta importancia tuvo en la vida del gran físico inglés. Se fué a Cambridge, donde se matriculó en el Colegio de la Trinidad, y bajo la dirección de Barrow, uno de los más eminentes matemáticos de su época, recibió las lecciones que desarrollaron maravillosamente sus facultades.
A esta época se refiere el descubrimiento del binomio llamado de Newton, con cuyo auxilio las matemáticas simplificaron la resolución de las raíces y de las ecuaciones.
Por ese mismo tiempo (1665) ideó el método de las fluxiones; trabajo que se dió a conocer recién en 1668, a tiempo que Mercator dió su Logaritmo Technia, la importancia de este tratado donde se hallaba demostrada una de las invenciones de Newton, llamó la atención del matemático Barrow, y al comunicarle su sorpresa, Newton le mostró una cantidad de manuscritos de una obra que tenía preparada desde tres años antes, en la que estaba lo dicho por Mercator y muchos otros descubrimientos aún de mayor importancia.
Aquella era la titulada “Analysis per equationes numero terminorum infinitas”.
A pesar de las vivas instancias que se le hicieron, no consintió Newton que dicho libro se imprimiera hasta 1711, es decir, cuarenta y tres años después. En 1666 dejó Cambridge para ir a vivir a su casa paterna de Woolsthorpe, donde se ocupó de sus meditaciones del sistema cósmico. La caída de una manzana llamó su atención sobre la gravedad de los cuerpos, pensando que aquella causa es la que retiene a la Luna en su órbita en torno a la Tierra y a los astros en su órbita que describen en torno del Sol.
Estudiando una de las leyes de Kepler, llegó a descubrir que la fuerza centrífuga, en los planetas, varía en razón inversa del cuadrado de su distancia respecto del Sol, y demostró que lo mismo sucede en el peso solar. Para aplicar estos resultados a la Luna, tenía necesidad de una medida exacta del radio terrestre; este dato le faltó hasta 1682, y dejó en suspenso su investigación sin decir a nadie su pensamiento. Por esta época hizo algunas experiencias sobre la refracción de la luz a través del prisma, que le hicieron descubrir la composición de aquella substancia.
Durante algunos años dejó sus investigaciones ópticas, pero volvió a ellas en 1669, cuando hubo de ocupar la cátedra de su antiguo maestro Barrow, en Cambridge, la que Newton desempeñó durante 27 años.
En 1672 ingresó en la Sociedad Real de Londres, y en su discurso de recepción Newton descubrió el telescopio, que lleva su nombre, sin saber que antes lo habían descubierto Gregory y Cassegrain.
Reanudó sus estudios sobre el movimiento de la Luna cuando supo que Picard había obtenido la medida de un grado del meridiano; entonces la relación entre su teoría y la observación le llevaron a una conclusión que no dejaba nada que desear. En poder de este principio, lo generalizó prácticamente, explicando la causa de las mareas; la precisión de los equinoccios, preparando con ésto otros descubrimientos que sólo le fué posible bosquejar a causa de lo imperfecto del conocimiento que se tenía del análisis infinitesimal.
El manuscrito que contenía estos descubrimientos fué presentado a la Sociedad Real el 28 de abril de 1686 y publicado al año siguiente con el título: “Philosophia naturalis principia mathematica”. En 1739 apareció en Ginebra otra edición comentada por Leseur y Jacquier.
En 1688 Newton representó a la Universidad de Cambridge en el Parlamento.
Nombrado inspector de la Casa de Moneda en 1695, dejó su cátedra de la Universal.
En esa época sus facultades intelectuales sufrieron una contracción por la pérdida de sus notas y manuscritos, que se incendiaron. Su pesar fué tan grande, que se dice estuvo a punto de perder el juicio, pero era tanta su bondad que ni aun en su desolación tuvo ímpetus contra su perro, causante del daño por haber derribado una bujía.
En 1701 fué nombrado director de la Casa de la Moneda, y sus colegas de Cambridge le enviaron por segunda vez al Parlamento.
En 1703 la Sociedad Real le eligió presidente, cargo para el que fué reelegido hasta su muerte.
En las Transacciones Filosóficas se encuentran anotados tres descubrimientos: uno es la manera de hacer comparables los termómetros por un método especial; otro es el de una ley de enfriamiento, por un sistema estudiado por él, y el tercero la observación de la constancia en la fusión y la ebullición. También había ideado un instrumento que permitiera poder apreciar la altura de los mares, pero, por causas que se ignoran, no lo dió al público, permitiendo que Hadley realizará esa idea en 1731, es decir, cuatro años después de la muerte de Newton, que había ya expuesto sus descubrimientos ópticos en el tratado de Óptica publicado en 1704, donde se encuentra también la teoría del arco iris; el estudio de los fenómenos de la refracción de los colores producidos por láminas de escaso espesor, ya observadas por Hook y Boyle, y su aplicación según el sistema de la emisión; sus observaciones sobre el color, producto de la opacidad y otras relativas a los fenómenos de la difracción y varios puntos de vista completamente nuevos.
A la óptica van unidas dos disertaciones, tituladas Tratado de la cuadratura de las curvas y enumeración de las líneas de tercer orden. La Óptica se escribió en inglés, pero pronto tuvo su traducción al latín y después al español y al francés.
La Aritmética Universal fué publicada en latín por Whiston en 1707, sin el consentimiento de Newton.
Hay muchos más impresos sobre sus descubrimientos, de los que algunos le disputó Herke, su colega de Cambridge.
El hallazgo del Cálculo Diferencial dió también motivo a una discusión entre Newton y Leibnitz, y éste eligió por juez a la Sociedad Real de Londres, la que publicó en 1712 una colección de documentos sobre el análisis infinitesimal y condenó a Leibnitz, pero la posteridad no ha querido aceptar que aquellos hombres insignes se hayan plagiado uno a otro. Tuvieron una misma idea y llegaron al fin que buscaban, aunque por distintos caminos.
No se dedicó Newton exclusivamente al cultivo de las ciencias físico–matemáticas, pues fueron múltiples los deseos de trabajo a que aplicó sus aptitudes, como lo prueban sus observaciones sobre los Profetas, especialmente sobre Daniel y el Apocalipsis. Fué, en realidad, un sabio; no tuvo igual como geómetra y experimentalista; fué filósofo, cronólogo, astrónomo, físico y matemático; sus conocimientos eran "de una audacia casi herética, a pesar de ser creyente".
Parece decirse que Newton completó la revolución iniciada por Galileo y contribuyó a crear las Ciencias modernas, es decir, las Ciencias Naturales, como digna corona de la célebre "Filosofía Experimental", que fuera fundada en Colonia por los llamados San Alberto y Santo Tomás entre los horrores del siglo XIII.
Bastaría a Newton la sola gloria de haber aplicado los principios de las Matemáticas a la filosofía natural.
A pesar de que para nada habló de la Divinidad, ningún metafísico supo definir mejor la existencia de una Ley ni infundir una idea más grande del Supremo Hacedor; ninguna prueba más manifiesta de los múltiples modos que tiene el espíritu para cumplir su misión de traer el progreso en las ciencias positivas sin descuidar lo espiritual, que es la verdadera forma de la sabiduría.
Sus costumbres fueron siempre puras y basadas en una estricta moral, que estaba en su YO, y no era el producto de puritanismo amaneramientos convencionales; a su austeridad y continencia debió quizás el haber vivido ochenta y cinco años, a pesar de lo débil de su niñez, que hacía presumir a su médico una breve existencia.
Era de carácter meditabundo y silencioso, conciliador y enemigo mortal de las disputas y reservado en sus investigaciones científicas.
Quizá estas últimas condiciones explican el haber retardado excesivamente la publicación de algunos de sus libros.
Era Newton modesto, no por alarde de humildad, sino por convicción y por sentimiento. Pero no escapó por esto a las diatribas que, aunque no consiguieran amargar su alma, trataron de ensombrecer la perfecta honradez y dignidad del sabio inglés. Las calumniosas sátiras que contra él hiciera Voltaire, dejan adivinar que la fortuna de Newton se debía, no a sus escritos, sino a otros medios.
De ésta y otras infamias vióse libre antes de su muerte, por haber ocurrido a tan avanzada edad.
La Corte dispuso hacerle los honores dignos de su gloria; su cadáver fué expuesto en un gran lecho mortuorio y luego transportado al sepulcro real de la Abadía de Westminster.
Su fallecimiento ocurrió en Londres el 20 de marzo de 1727.
Enero 1° de 1939.
LA BALANZA NÚM. 145.
Libro: Biografías de la Balanza
Autor: Joaquín Trincado
%2014_30_25.png)


%2014_30_25.png)


