Hipócrates
- EMEDELACU

- 21 mar
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HIPÓCRATES. Célebre médico de la antigüedad. Nació en la isla de Coos hacia el año 460 antes de Jesús y murió en edad muy avanzada. Su padre, que también ejercía la profesión médica, al ver su inclinación hacia esta ciencia, lo hizo educar con los maestros que tenía en su casa y en su pueblo. Más tarde fué a tomar en Selimbria (Tracia) lecciones de Heródico, que entonces era el médico más afamado. Los laureles que su frente coronaron y las loas que a él cantan los historiadores llamándole el "Padre de la Medicina", hablan claro de la enorme contribución que este hombre prestó a la entonces naciente ciencia de curar.
Era un verdadero médico, pues sabía, que en los enfermos no se minaban sus materias solamente corroídas por los malos microorganismos, sino que también buscaba en las afecciones de la materia, la parte que tiene en ellos el espíritu y sus dolores morales; y así como en él, además del galeno, existía el filósofo, el moralista, el hombre que reflejaba en sus axiomas la clara y eterna verdad. Hizo una guerra implacable a los charlatanes, a todos los falsos médicos que comprometían la dignidad de esta ciencia con su ignorancia o con sus malas prácticas y para acabar de destruirlos y legar su saber a las futuras generaciones, fundó la "Escuela Hipocrática", que fué famosísima hasta el siglo XVII; y aunque después no se la haya continuado nombrando, los hombres que con sus descubrimientos aportaron su grano de arena a la ciencia médica, se basaron sin embargo en las causas sostenidas en la escuela del gran Hipócrates. Fué el primero que comprobó el etnicismo en los hombres, es decir, la influencia que sobre la constitución física y carácter tiene sobre los seres la región en que nacen. Sobre este tema escribió un libro titulado "Los Aires, Aguas y Lugares", en el que nos permite continuar afirmando a Hipócrates sabio por su ciencia, por su profundidad de pensamiento y su sencilla expresión. En su afán de dar el buen ejemplo no creyó bastante sus escritos, enseñanzas y empeño con que ejercía su profesión; e hizo el solemne juramento de cumplir como médico el bien por el bien mismo para así hacer más palpable ante el concepto humano el axioma de que la virtud enaltece al hombre. En sus obras se encuentran esbozadas la patología interna, obstetricia, dermatología, higiene, ginecología, oftalmología y también es sumamente meritorio su estudio sobre anatomía. Numerosos son los libros escritos por él, pero de cualquiera de ellos sacamos como conclusión la sana y alta enseñanza del hombre de ciencia y la concluyente moral y razonamiento del filósofo, que consciente de su deber y limpio de alma y de espíritu cumplió a pesar de los prejuicios reinantes su noble misión.

Junio 1°. de 1936.
LA BALANZA NÚM. 83.
Libro: Biografías de la Balanza
Autor: Joaquín Trincado
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