Francisco Miranda, General
- EMEDELACU

- 4 mar
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Nació en Caracas el 9 de junio de 1756.
A los 18 años era cadete del ejército de aquella parte de América (Venezuela) pero su talento y consagración incitaron la oposición entre los de mayor jerarquía. Debido a esto pasó a España donde obtuvo el grado de Capitán y fué a servir en la guerra de la Independencia del Norte de América donde se desempeñó con lucimiento a la par que adquirió conocimientos de gran valor.
Dirigióse de inmediato a Cuba y ligóse a empresas comerciales con el Capitán General Don Manuel Cajigal, pero fueron perseguidos por los ingleses, lo que obligó a Miranda a volver a Europa, la que visitó con detención. Tomó estrecha amistad con el ministro privado de Catalina de Rusia, quien le ofreció grandes ventajas para que se quedara en aquel reino, lo que rehusó fundándose en la necesidad de servir a su patria en la lucha por la independencia. La emperatriz le dió cartas de recomendación para sus embajadores.
En la Revolución Francesa (1790) donde prestó sus servicios, llegó a Mariscal de campo. No faltó quien temiera verse anulado y se le sujetó a juicio por el suceso del bloqueo de Maestrich, pero libre del cargo de traidor recuperó su reputación anterior.
Después de la batalla de Nervinda, Dumouriez quería disolver la Convención Nacional en
París enviando al ejército. Enterado Miranda, le aconsejó que no lo hiciera porque sería peor el remedio que el mal, por lo que él (Miranda) se opondría con todas sus fuerzas. ¿Y se batiría Ud. contra mí? – le preguntó Dumouriez.
Tal vez así sucederá si Ud. se bate contra la libertad. ¿Y sería Ud. un Labienus?
– Labienus o Catón me encontraría Ud. siempre al lado de la República–.
El nombre de Miranda se encuentra en el Arco del Triunfo levantado en París.
En 1806 (25 de Marzo) fué atacado en Ocumare por dos bergantines. Perdió mucha de su gente que había reunido en Estados Unidos, siendo algunos fusilados y otros mandados a presidio por orden del Capitán General Vasconcelos, quien ofreció una crecida suma por la cabeza de Miranda. Hizo quemar en la plaza pública la efigie de éste y la bandera tricolor que le fué cogida, cuyos colores y la colocación de ellos son los mismos que usa la República de Venezuela en su bandera.
Miranda siempre firme y luchador apareció en Agosto del mismo año y tomó la población de Coro que ocupaban los españoles.
Comprendió que no era aún hora de la definitiva; regresó a Europa donde con Bolívar trabajó preparando la manera de conseguir su empresa. Juntos volvieron a Caracas el 5 de diciembre de 1810, donde Miranda cooperó con la organización del gobierno que surgió de la revolución del 19 de Abril, formando parte del Congreso como vicepresidente. Como tal puso su firma en la Constitución del 21 de diciembre; también hubo de firmar el acta del 5 de julio de 1815.
El 13 de Agosto del mismo año mandó el ejército que venció a Valencia y costó a los españoles 800 hombres.
El Congreso lo invistió de la dictadura y, con el título de generalísimo entró vencedor en Caracas (26 de Abril).
Ya estaba en desacuerdo con los suyos desde la Junta de Trinidad y éste creció debido a la traición de Pedro Ponce, que hizo la misma desleal maniobra que cuando aprisionó a Emparan (12 de Abril 1810) siendo el mismo capitán de la compañía de patriotas. Este Ponce le hizo perder la acción de Valencia, en Mayo 4 de 1812, de donde se retiró a Cabrera, de allí a Maracaibo y luego a Victoria a donde llegó el 25 de Julio del mismo año.
Este hecho fué funesto para los republicanos y aún más para el General Miranda, quien fué puesto preso en La Guaira, una vez que los patriotas viéndose perdidos por causa de otros, no lo dejaron salir del país como intentaba hacerlo en el buque que mandaba el capitán Haynes. Se le envió a Puerto Rico y de allí a las prisiones de Cádiz.
Murió encadenado, triste y solo en el Arsenal de La Carraca en la madrugada del 14 de julio de 1816.
La Municipalidad de Caracas reconocida a los servicios de Miranda, dispuso en 1849 que su retrato fuera colocado en el salón de Sesiones del Consejo.
Octubre 15 de 1937.
LA BALANZA NÚM. 116.
Libro: Biografías de la Balanza
Autor: Joaquín Trincado
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