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Joaquín Trincado

Apéndice Científico Filosófico de el Magnetismo en su origen "Método Supremo"

  • Foto del escritor: EMEDELACU
    EMEDELACU
  • 6 oct 2023
  • 3 min de lectura


CÚPULA MÁXIMA

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Proclama de la

ESCUELA-MAGNÉTICO-ESPIRITUAL DE LA COMUNA UNIVERSAL

 

EL UNIVERSO SOLIDARIZADO

EL MUNDO TODO COMUNIZADO

LA LEY ES UNA. LA SUBSTANCIA UNA

UNO ES EL PRINCIPIO: UNO ES EL FIN

TODO ES MAGNETISMO ESPIRITUAL

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"EL MAGNETISMO EN SU ORIGEN"

"MÉTODO SUPREMO"

APÉNDICE I


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Sincronismo y Sincretismo

Todo tiene su ley, y cada ley, por gravitación ocupa su puesto en el espacio, con sincrónica y cronométrica armonía.


Nada se estorba. Todo a todo se complementa. Este es el régimen del gobierno del Universo, que a todo y a todos nos somete sin que nadie pueda excluirse, ni nadie logre desequilibrarlo. Pero si desequilibramos la posesión benéfica que la ley marca y de aquí todos nuestros errores y todos los trastornos de todo género sin excepción, que nos agobian en nuestro mundo.


El sincronismo es ley y por ley se verifica. Mas también palpamos el sincretismo que es una gran quimera inmoral y solo pueden defenderlo los sin razón y los cobardes para obrar sincrónicamente.


Por sincronismo se obran en todo el mundo y en cada hombre y cosa, cosas diferentes a la vez y ninguna desmiente la ley de las armonías.


Pero por el espureo sincretismo, se abordencan los resultados y se forma el caos. El sincretismo es una impostura, desde que por la más extravagante filosofía, (cada hombre tiene su filosofía egoísta) quiere conciliar principios opuestos, sobre todo entre ciencia y religión, principios absolutamente opuestos y fuentes los dos, del caótico régimen de nuestro mundo; por lo cual, todo está desconcertado.


Más el sincronismo invencible de la ley de las armonías, como el aceite, sobrenada por encima de las marejadas del sincretismo y hace ver la verdad insumergible.


Hermanar la ciencia y la religión es tan imposible, como mantener las tinieblas donde penetra la luz. ¿Sois capaces de estar a obscuras donde encendéis luz? Pues igualmente no podéis unir la ciencia y la religión. La ciencia es avance, progreso. La religión estancamiento, retroceso. ¿Cómo podréis caminar y estar paralizados? Algún chusco sincrético podrá decirnos "que viaja en un tren o aeroplano y lleva sus pies paralizados"; más la ciencia le dirá, que ella le substituyó sus pies y piernas, por las ruedas del tren y las alas del aeroplano, por la ley de las armonías Dínamo-mecánicas, producto de las ciencias, las que son el resultado de la inteligencia, la que solo puede desarrollarse, en el espíritu progresado: sincrónico. Los sincréticos, son imagen del retroceso; servidores de la Teología. Los sincrónicos, sirven y son filósofos austeros y no reconocen límites al progreso, porque los axiomas les sirven de vehículo "Siempre más allá", deduciendo principios y leyes, por causa de la inducción que la gravitación del razonamiento le impone, para poderse titular hombre libre. El sincrético, atado al dogma, no puede discernir, porque no puede razonar, ya que ha de creer a ciegas, o dejará de ser sincrético; es decir, dejará de ser religioso, atado y reatado, para convertirse en racionalista, libérrimo en el pensar, pero sin poder salirse del sincronismo, porque no cabe libertad con desarmonía.


Esos dos extremos son los que observamos en la humanidad, cuando de ella, en 1911 al 12 hicimos el análisis y el juicio de ley, basado en los autos producidos del examen de las causas del mal mundial, que desbordó en la vergonzosa conflagración europea, 24 meses más tarde de aquel juicio definitivo, donde la justicia del Creador, ejercida por el gobierno del Universo, dio sentencia definitiva, condenando como único causante de todo el mal mundial, a la religión, en irrevocable sentencia y confirmando así, el primer verso de la gran proclama de la "Escuela Magnético-Espiritual de la Comuna Universal", "El Universo solidarizado". Y a tomar parte fiscal y acusadora, acudieran los maestros de los mundos de la cosmogonía, que sellaron la solidaridad de sus mundos y humanidades, con nuestro mundo y humanidad. ¿Porqué no se opusieron y evitaron los Dioses y las religiones, especialmente la católica, que absorbe los vicios y errores de todas las religiones a los suyos propios, por los que mereció de Juan el apóstol, el calificativo de "bestia" y la numeró con el 666? Es que, el falso profeta o pontífice, sabe, que solo la "Falacia" (engaño, fraude y mentira) son sus armas y esas no las podía oponer al juicio hecho a las religiones, que se concreta en la página 600 de la "Filosofía Austera Racional".


Libro: El Magnetismo en su origen; Método supremo

Autor: Joaquín Trincado

 
 
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