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Joaquín Trincado

Uniformidades

  • Foto del escritor: EMEDELACU
    EMEDELACU
  • 23 oct 2023
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 26 oct 2023



La analogía es fruto de la razón, porque consiste en una relación de semejanza, no entre dos percepciones, sino entre otras dos o más relaciones. Así, entre las batallas de Zama y Waterloo, por ejemplo, no existe gran similitud reflexiva derivada de los hechos concebidos objetivamente; pero es indudable la semejanza entre las consecuencias principales deducidas de ambos sucesos: la caída de dos grandes guerreros. Y así, como las semejanzas por la reflexión, sirven de fundamento a las generalizaciones deductivas e inductivas, del mismo modo las analogías racionales sirven de base a la ley de las uniformidades, en cuya virtud afirmamos que:

1°. Los efectos de una misma causa han de ser idénticos y persistentes, y:


2°. Que hay calidades permanentes que, respectivamente, son propiedades esenciales de las cosas o condiciones necesarias de los fenómenos o de las leyes causa.

Las uniformidades se dividen en: uniformidades de Coexistencia y uniformidades de Sucesión. Y como las relaciones de causalidad se apoyan en una y otra clase de uniformidades, resulta que el fundamento primordial de toda ley de causación o causalidad es una analogía.

Ahora bien: no basta la existencia de cierta uniformidad para que pueda formularse una ley de causalidad, pero ni siquiera una ley empírica, porque sería viciosa.


Al ocuparnos en el párrafo correspondiente de la eliminación de la casualidad de las concordancias observadas, a fin de robustecer el asentimiento y formular una ley empírica, hemos omitido algunas consideraciones que debe revestir la uniformidad de fenómenos coexistentes o sucesivos.

Esto quiere decir que la uniformidad tiene sus grados análogos a los de la probabilidad de determinados efectos. Hay, por consiguiente, uniformidades posibles, probables y ciertas, expresándose así las de la segunda clase: La mayoría de las cosas de A aparecen vinculadas con las de B, hay, pues, coexistencia, sucesión, semejanza o diferencia.

La inferencia anterior no es absolutamente universal; pero puede adoptarse como aproximada, según el grado de probabilidad favorable a la uniformidad. Y dicha probabilidad puede ser suficiente para establecer una ley empírica, como ya lo hemos explicado.

Empero, puede ocurrir que las uniformidades aproximadas sean susceptibles de ser adoptadas como leyes universales, de cuyos casos podemos citar como ejemplo:

1°. Cuando son conocidas las circunstancias que pueden determinar la uniformidad de las cosas concordantes, v.g.: todo gobierno irresponsable es malo, salvo cuando necesita el concurso de los súbditos o ciudadanos que responden por la nación; porque entonces es representativo.

2°. Cuando se trata de fenómenos sociales, en los que las inferencias se basan en los actos de una multitud, con prescindencia de sus elementos individuales: v.g.: las multitudes estimuladas por la miseria son terribles, importando poco que se encuentren entre ellas grupos moderados y conservadores.

En el primer caso, la uniformidad está en el pueblo que rompe el poder del gobierno irresponsable: y en el segundo la uniformidad es la miseria, que subleva la dignidad de los hombres y los une en la protesta, sin distinción de colores políticos, porque en los dos casos la causa o ley es empírica, momentánea, pero universal del pueblo.


Libro: Filosofía Austera Racional, Cuarta Parte.

Autor: Joaquín Trincado


 
 
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