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Joaquín Trincado

Solo en la conciencia puede engendrarse la emoción; Pero es a causa de asociaciones en su índole

  • Foto del escritor: EMEDELACU
    EMEDELACU
  • 13 oct 2023
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 26 nov 2023



En efecto; sentimos la emoción y la vemos como sentada en un punto determinado para todas las emociones; lo que no podemos dudar que ese punto es el centro de la conciencia y lo que, lógicamente, nos induce a deducir que:

1°. La emoción no es más que la conciencia de los fenómenos orgánicos, externos e internos que la acompaña, los que erróneamente han sido considerados como efectos. No; los efectos, son la emoción; la causa de la emoción hay que buscarla.

2°. Las emociones difieren entre sí, en razón de la calidad e intensidad de los estados orgánicos y también de sus combinaciones; de modo que cada emoción es una manifestación de una causa anterior de su especie; por lo que bien se ha dicho, que cada emoción es una expresión subjetiva de esos fenómenos. Por lo que también, podemos expresarlo en forma matemática, diciendo: La expresión subjetiva es a los fenómenos que la indican, lo que la luz blanca a los colores espectrales del sol.


Mecánicamente, los fenómenos precitados fisiológicos, pueden reducirse a dos grupos.

1°. Modificaciones de la inervación muscular, que disminuye en el miedo y pesar y aumenta en la cólera y la alegría.

2°. Modificaciones vaso-motrices que se contraen en el miedo y el pesar y se dilatan en la cólera y en la alegría.


En este punto debemos traer a colación algunas excepciones de la regla general que hemos establecido, de que “las emociones son causadas por el espíritu”. Pero esta excepción es justamente la declaratoria importantísima de nuestra ley de la materia sostenida y codificada en nuestro “Código de amor universal”, intitulada “La materia tiene su ley”. Por lo tanto, esta excepción no contradice a la ley y regla general, sino que garantiza la sabiduría del espíritu en su cumplimiento de la ley universal.


En efecto, y al respecto, James notó excepción y dice al caso: “No es exacto, en general, que una imagen mental o cualquier otro estado de inteligencia, engendre determinada emoción y ésta determine los fenómenos orgánicos correlativos. Por el contrario, estos últimos, a menudo provocados interior y exteriormente, son los que revelan la conciencia en forma de emoción, produciendo enseguida las asociaciones intelectuales, por sugestión o inducción. Por ejemplo: El Haschich y el Alcohol exaltan la mente, mientras que las duchas le devuelven la calma y la Ipecacuana la deprime; son así causas de estados orgánicos que dan lugar a emociones iniciales de un seguido proceso imaginativo.


Esto como se ve, lejos de oponerse a la ley general, establece la ley de la materia; pero demuestra también, que las dos leyes se sirven mutuamente y se complementan, porque son ambas derivadas de la ley máxima de amor. Y más se comprueba, porque no impiden esas excepciones conocer qué estímulo produjo la emoción, porque la percepción nos pone en pie de juicio y vemos que las asociaciones internas y externas, son sugeridas siempre, de acuerdo con las leyes de la memoria; y éstas, ya hemos sentado, que sólo son las fallas de nuestra conciencia manejadas exclusivamente por nuestro espíritu.


Libro: Filosofía Austera Racional

Autor: Joaquín Trincado

 
 
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