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Joaquín Trincado

Sentimientos estéticos complejos-la gracia

  • Foto del escritor: EMEDELACU
    EMEDELACU
  • 13 oct 2023
  • 2 Min. de lectura


El sentimiento estético de la gracia es más complejo: participa de la belleza predominando como factores la variedad, el movimiento y la imitación. Produce efectos agradables, con transiciones armónicas y no bruscas como en la hilaridad y su signo frecuente es la sensitividad.


La gracia es un don indefinible, porque abarca todas las cosas grandes de la armonía de la creación.


La gracia quiere decir: atractivo, encanto, expresión, disposición singular de las cosas bien puestas, aliciente que seduce, que nos arrastra hacia ellos. Cierto don que la naturaleza presta a quien hace las cosas y sobre todo a la mujer con gracia, agradables, donosas y atrayentes.


La gracia es superior a la hermosura, pero unidas la gracia y la hermosura son la perfección material y moral, porque resulta el primor, la elegancia y el arte sublimizado.


La gracia es siempre una característica de la belleza, pureza y progreso del alma, en la que reina el espíritu: y si tiene alguna excepción, será a causa de una perversión de los sentimientos, por una equivocada educación como en Lucrecia Borgia, Cleopatra y tantos otros ejemplos históricos.


La gracia teológica es a la gracia natural del progreso, lo que la caridad es al amor; una mixtificación. Pero para la humanidad la caridad es un baldón y la gracia teológica una depresión que anula los méritos del hombre.


El Creador es Padre universal y como tal no puede ni tiene parcialidad por ninguno de sus hijos, aunque los consideréis Ángeles o Demonios; ni que sean un Antulio, un Sócrates, un Platón, un Moisés, un Jesús, un Servio Tulio, etc., etc., como sean Herodes, un Caifás, un Nerón, un Benedicto IX, un Borgia o un Torquemada, Arbues, etc., etc., lo mismo son hijos del Creador y todos en el tiempo creerán; y aunque no quieran, lo han de amar y rendir homenaje de hijos, sin gracias ni perdones; porque el Creador no puede perdonar ni dar gracias más que la vida universal, que hemos de demostrar nosotros en progresos y sabiduría.


Estos puntos fundamentales los ampliaremos en sus respectivos puntos, porque aquí sólo se han tocado por incidente. Pero queda sentado como axioma, retando a la teología con todas las religiones y sus secuaces a que prueben que el Creador puede cometer la injusticia de distinguir a uno solo de sus hijos sobre los demás, aunque se trate del Espíritu de Verdad.


La prueba ha de ser científico-metafísico- racional: no siendo así, no admitimos discusiones porque es tiempo perdido; el Creador no hace todo cuanto quiere, sino todo cuanto debe. Sigamos nuestro estudio.


Libro: Filosofía Austera Racional

Autor: Joaquín Trincado

 
 
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