Santiago Ramón y Cajal
- EMEDELACU

- 29 abr
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SANTIAGO RAMÓN Y CAJAL, sería según podría creerse aragonés de nacimiento, pues vió la luz en Petilla de Aragón y así hubiera sido si en los comienzos del siglo XIII (1209) don Pedro II de Aragón, quien a la sazón estaba en guerra con el entonces reino árabe de Valencia, no se hubiera visto en apuros financieros, hecho que le obligó a empeñar Petilla a cambio de un préstamo de 20,000 maravedís a don Sancho VII “El Fuerte” de Navarra. Fué pues navarro de nacimiento a pesar que vió la luz en plena provincia de Zaragoza el día 1° de mayo de 1852.
Contaba sólo dos años de edad cuando sus progenitores le trasladaron a la localidad de Ayerbe, situada en la provincia de Huesca sobre los límites de la de Zaragoza. Su padre, don Justo Ramón y Casassus, médico de la beneficencia provincial y profesor interino de disección, hubo de proceder rigurosamente con su hijo, pues a pesar de su amor a la pintura y el cariño con que llegó a coleccionar las más variadas clases de aves, demostraba también gran inclinación a las travesuras pesadas y a la insociabilidad, hasta que por fin, a fuerza de varias situaciones punitivas a que fue sometido por el autor de sus días, logró sobreponerse a sí mismo y volverse razonado y aplicado.
Dícese que estudiando ginecología en la famosa Universidad de Zaragoza, no concurría más que a la clínica en calidad de ayudante y cuando por fin presentóse un día en el aula donde se dictaba clase de obstetricia, quiso el profesor castigarlo poniendo de manifiesto su descuido, pero Ramón y Cajal dió una lección tan explícita, la que ilustraba con demostraciones tan claras en el pizarrón, que le valió las felicitaciones de profesor y condiscípulos.
En 1874, o sea un año después de haber sido decretado el servicio militar obligatorio, sentó plaza en el ejército como médico de campaña con el grado de capitán, siendo enviado a Cuba, donde había estallado una revolución, y le tocó cuidar a centenares de enfermos palúdicos a los que atendía con verdadero estoicismo en vista de la mala organización y durante más de una vez hubo él y sus pacientes que empuñar las armas para resistir a los grupos rebeldes. Habiendo él mismo caído enfermo del mismo mal pudo obtener su separación del ejército y volver a Zaragoza (1875), dedicándose de lleno a profundizar en la anatomía y embriología, y tal fué su aplicación que siendo aún asistente en la Facultad de Medicina de Zaragoza, fué nombrado director del Museo Anatómico de esa misma ciudad. Una vez obtenido su grado de doctor en 1883, marchó a Valencia como catedrático de Anatomía y donde comenzó a esmerarse en el estudio de los tejidos vivos y también en investigar los efectos del hipnotismo sobre enfermos de histeria y neurastenia, hasta que en 1885 una epidemia de peste comenzó a asolar el país y en cuya oportunidad prestó su concurso tan dignamente para combatir el terrible flagelo que, como agradecimiento le obsequió la diputación provincial de Zaragoza un hermoso microscopio.
En 1886 pasó por concurso a la cátedra de Histología y Anatomía Patológica de la Universidad de Barcelona donde con todo esmero estableció un magnífico laboratorio en el que hizo esos famosos descubrimientos sobre las leyes que rigen la morfología y las conexiones de las células nerviosas en la substancia gris que halló primeramente en el cerebelo y después en todos los otros órganos. El mismo año de este trascendental hallazgo, que aún no había trascendido fuera de su patria, debido a la modestia de su descubridor, dirigióse a Alemania (1888) para asistir a los congresos de la Sociedad Anatómica. Los orgullosos germanos recibieron al humilde sabio español con la mayor frialdad, y lo tuvieron virtualmente arrinconado hasta que se le acercó el famoso histólogo Dr. Koelliker, a quien dejaron estupefacto los trabajos presentados y ha sido el sincero entusiasmo de este médico alemán que llevó la primera voz de fama para Ramón y Cajal por todo el orbe.
En 1892 pasó a la Universidad de Madrid para desempeñar la cátedra de Histología y Anatomía Patológica, comenzando a hacer investigaciones de tal importancia científica y publicó tales y tantas monografías, libros de enseñanza y artículos técnicos, que hizo exclamar a uno de sus biógrafos: “Asombra verdaderamente la serie de trabajos publicados en revistas extranjeras; causa maravilla la suma de estudio que representa la labor realizada sobre el cadáver con el microscopio por el Sr. Ramón y Cajal”.
Dos años después (1894) fue invitado por la Royal Society de Londres para que pronunciara el discurso de apertura de los cursos de la mencionada Institución, honor reservado a los investigadores más famosos y allí dejó Ramón y Cajal hondamente impresionado a su selecto auditorio cuando expuso el resultado de sus investigaciones relativos a la morfología y conexiones de las células nervios de la médula espinal, ganglios, cerebelo, retina, etc. Tal fué el respeto de que se hizo acreedor que al día siguiente (9 de marzo) le fue conferida durante una solemne ceremonia la investidura de doctor honorario de la Universidad de Cambridge y antes de su regreso a Madrid hubo de aceptar la invitación de asistir a las deliberaciones de la Sociedad Biológica de Londres.
El año 1900 le adjudicó el Congreso Internacional de Medicina, reunido en París, el Premio “Internacional” de 6,000 francos instituido por Moscú para premiar cada tres años al médico o biólogo más importante en el mundo entero.
En 1905 fue elegido académico de la Real Academia Española de la Lengua y en 1906 le adjudicó el Instituto Carolino de Estocolmo el Premio Nobel para Fisiología y Medicina que hubo de dividir con Camilo Golgi “creador – dijo Cajal – del método con el cual dí yo, cima a mis descubrimientos más resonantes”, asistiendo a Estocolmo a la ceremonia de la entrega del premio y para pronunciar una lección en la que resumió su labor de investigador.
De vuelta a su patria, se dedicó hasta 1917 a estudios de anatomía comparada sobre el cerebro y bulbo raquídeo y origen de los nervios motores y sensoriales, y sobre degeneración y regeneración de la médula, cerebro y cerebelo, y a experimentos de transplantación de nervios, fijando nuevos hechos favorables a la teoría neurotrópica. De 1917 en adelante insistió en sus investigaciones sobre las neuronas retinianas y regeneración nerviosa, reuniendo a propósito de este tema, algunas observaciones contrarias a la hipótesis syncytial y estudio de la neurología cerebral y del cerebelo en la parálisis general.
Al cumplir los setenta años de edad, hubo de acogerse a la jubilación, pero no por eso continuó sus observaciones en su laboratorio hasta que le sorprendió la muerte el día 17 de octubre de 1943.
Entre la enorme cantidad de distinciones que recibió desde todos los puntos del mundo se destacan la “Orden del Mérito”, que le otorgó en 1915 el emperador Guillermo II de Alemania, el de Comendador de la Legión de Honor por el gobierno francés, el Premio “Echegaray”, que en 1922 le adjudicó la Real Academia de Madrid, la medalla del “Plus Ultra” que le concedió en 1926 el gobierno de España y su nombramiento de doctor honoris causa de las Universidades de Würzburg, Burdeos, Estrasburgo, París, Oporto, México, Guatemala, Santiago de Chile, Buenos Aires, Leningrado, Valladolid, Madrid, Cristianía, etc.
Habría que llenar páginas enteras si nos propusiéramos a dar los nombres de todas sus importantes obras escritas a raíz de sus observaciones y estudios, por ello solo mencionaremos algunas como su Manual de Histología normal y técnica micrográfica; Elementos de Histología normal y técnica micrográfica; Manual de Anatomía patológica general; Observaciones microscópicas sobre las terminaciones nerviosas en los músculos voluntarios de la rana; Sobre la terminación de los nervios y tráqueas en los músculos de los insectos; Sobre las células gigantes de la lepra y sus relaciones con las colonias del bacilo leproso; Reglas y consejos sobre la investigación biológica; Estudio sobre el microbio vírgula del cólera; Contribución de las formas inductivas y monstruosas del coma-bacilo; Las sensaciones de las hormigas, etc. También escribió varios libros y folletos de carácter literario como son: Recuerdos de mi vida; Cuentos de vacaciones; El Quijote y el quijotismo; Cuando yo era niño; La infancia de Ramón y Cajal y Charlas de café.
1° y 15 de Julio de 1940.
LA BALANZA NÚMS. 180 Y 181.
Libro: Biografías de la Balanza
Autor: Joaquín Trincado
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