Reflexión Inductiva y Deductiva
- EMEDELACU

- 13 oct 2023
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En este párrafo trascendental en el que el estudiante debe aprender a encontrar la ley del por qué, debemos hacer puntos aclarados, concretos y puros.
Punto I – La inducción.
Es un estado de conciencia formado:
1°. Por la presencia simultánea o sucesiva de las imágenes asociadas.
2°. Por la presentación inmediata de la idea general, de que dependen dichas imágenes, y
3°. Por el nacimiento de una relación determinada en cuya virtud, una percepción depende externamente de otra, que se le ha asociado y sin cuya existencia anterior no hubiera podido presentarse.
Esta relación, abarca dos elementos objetivados por nuestra mente, que son, causa y efecto; o sea fenómeno anterior y posterior simultáneos, pero dependiendo siempre el efecto de la causa.
Es decir, que la reflexión inductiva, abarca dos clases de operaciones intelectuales: la generalización de las percepciones analíticas de un fenómeno particular observado, y la subordinación de los fenómenos exteriores, en virtud de asociaciones objetivas.
Este último papel de la inducción, nos lleva a establecer un encadenamiento natural de los fenómenos, corroborándolo por las clasificaciones de la reflexión comparativa.
De este encadenamiento natural, descubierto por el análisis, somos inducidos a conocer la serie de causas y de efectos, o fines de cada fenómeno parecidos en mucho a los géneros y especies, pero que por la comparación los especificamos.
Es sin duda alguna que, de esas semejanzas especificadas por la inducción, Darwin, vio la analogía de las especies y dedujo la evolución humana, del efecto que más semejanza tenía con el hombre.
Hay que observar que, como en la inducción procedemos de lo particular a lo general o universal, aunque sin completar objetivamente la serie de particulares, tenemos que adoptar una guía, una relación constante, la que tendremos como principio basado en alguna de las observaciones.
De este principio, si tiene consistencia, es decir, si resiste la prueba de las vinculaciones con las relaciones del fenómeno, ese principio, nos induce por su fuerza a deducir la ley, el porqué.
Entonces, se asienta filosóficamente que, además de causa y efecto que contienen las ideas universales, la reflexión nos descubre por inducción los principios y las leyes, y esta deducción demostrada por la inducción del
Punto II – La ley de gravedad e ideas relativas.
“Un cuerpo abandonado a su peso cae al suelo irremediablemente, si éste pesa más que el aire que desaloja”.
Observamos repetidas veces este fenómeno y lo vemos siempre acompañado del mismo efecto con las variantes ondulatorias, debidas a la mayor o menor ramificación del aire, (presión): cuya relación establece en nuestra mente, otra relación que expresamos luego por la ayuda del conocimiento de la gravedad, que la convertimos en ley.
Esta ley, no es otra cosa sino la generalización del principio inductivo por la observación producida y reproducida en la prueba, que acaba por convencernos de que, “Todo cuerpo cae a la tierra, si es abandonado a su propio peso”.
Pero he aquí observamos una columna de humo que sube en vez de bajar y creemos que no es así. Lo que hay es que, la gravedad está subordinada a otro principio físico más delicado que el del peso y es la presión de las fuerzas, la que se condensa en, “El más domina al menos”, como hemos sentado en nuestro libro, “El magnetismo en su origen”, “Método supremo”.
Esta nuestra ley, es universal para todos los mundos del infinito, y como “la ley es sólo una”, rige los fenómenos de la gravedad terrestre, que difiere de la de todos los mundos en pureza y por lo tanto en peso o presión, aunque existan todas las semejanzas.
Por lo tanto, la columna de humo, aun pesando más que el aire, asciende, por virtud de una corriente Dinámica que lo impele, pero no anula la gravedad, sino que la modifica, en virtud del calor y por el tiempo que necesita el más gravedad constante para vencer al más momentáneo por la reunión de fuerzas físico-químico-dinámicas, para producir una corriente modificadora instantánea.
Sí, la ley de gravedad subsiste, aun ante el fenómeno de la ascensión de un cuerpo que al final es vencido y cae, lo mismo que la columna de humo que se disuelve gasificándose y cayendo a la tierra.
Precisamente, ese fenómeno, nos ayuda a comprender otras leyes y nos demuestra que la gravedad está regida por otra ley mayor: la del movimiento que es más general.
Debemos observar que a este fenómeno lo han llamado excepción y no es así; sino demostración de otra ley mayor, de cuyo conflicto se ha podido observar y confirmar la existencia de otras leyes concurrentes: la de que una resultante equivale a una diferencia cuando las fuerzas concurrentes son contrarias; la de que los cuerpos menos densos son rechazados por los de mayor densidad, y la de que, todos los cuerpos caen a la tierra. Si algún cuerpo no cae, obedeciendo a una lucha, será porque la resistencia del medio ha sido mayor que la gravedad. No tienen peso suficiente para pasar las capas etéreas o atmosféricas.
Entonces se descubre que la ley de gravedad, comprende siempre los cuerpos pesados y nos sugiere las ideas relativas siguientes:
1ª. Las ideas universales por medio de la observación de las particulares.
2ª. De principios o relaciones consonantes entre las percepciones.
3ª. Las leyes o principios que rigen las relaciones necesarias entre las cosas, y
4ª. Las ideas de causa y efecto, que crean nuevas percepciones analíticas, que surgen de los siguientes hechos.
I. Si un fenómeno A, combinado con otros fenómenos B y C, produce el efecto M N, y si el mismo fenómeno A, combinado con otros, D y E, produce un efecto M P, lo podemos calificar al fenómeno A como causa de M y a éste como efecto de A; esto será una inducción de concordancia.
II. Si un fenómeno A combinado con otros, B y C, produce un efecto M N, y si dichos fenómenos B y C producen sin A un efecto N, podemos aceptar el fenómeno A como causa de M y a éste como efecto de A, lo que es una inducción por diferencias.
III. Si tres fenómenos A, B y C combinados producen un efecto T, X y Z, y los fenómenos B y C producen aisladamente un efecto T y Z, entendemos que el fenómeno A es causa del efecto T. Lo que es una inducción por residuo.
IV. Si el fenómeno M experimenta una modificación H cada vez que se observa igual modificación en el fenómeno J, entendemos que H sirve de vínculo entre M y J, como fenómeno asociado por la relación de causa y efecto o que M y J son causas o efectos de la variación concomitante H.
Estos cuatro principios o leyes que rigen la existencia de las cosas; de acuerdo con nuestros estados de conciencia correlativos, son corroborados por el sentido común, o experiencias invariables de toda la humanidad.
Libro: Filosofía Austera Racional
Autor: Joaquín Trincado
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