Proceso Visceral que ocasiona trastornos
- EMEDELACU

- 13 oct 2023
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El proceso descripto explica claramente los efectos conocidos del dolor, es decir, su mecanismo.
El dolor es necesariamente a la vida, al sentimiento, a la moral y a la corrección de la materia y del espíritu, y es la medicina infalible de la ley.
Por la ignorancia de esta verdad, se teme el dolor; por las pasiones, por la concupiscencia, no aceptamos el dolor y éste se impone; y por falta de una higiene pura y verdadera, para la materia y el espíritu a la vez, el dolor, causa anormalidades, pesares, tristezas, disconformidad y anonadamiento moral en el alma. Pero aquí sólo vamos a ver las anormalidades que causa o puede causar el organismo; más entiéndase bien, que es por falta de higiene y educación Físico-Psíquico-Magnética.
Ese gran proceso fisiológico trae o puede traer (porque los lleva consigo), los siguientes trastornos:
1°. Disminución y aumento de las palpitaciones cardíacas e irregularidad del pulso que siempre ocasionarán fiebre, ascendente o descendente.
2°. Anomalías en la respiración, tornándose cortas y fatigosas sin tiempo a desalojar el “nitrógeno” de los pulmones ni de absorber el necesario oxígeno.
3°. Suspensión del apetito o un hambre insaciable, lo que origina graves perturbaciones en los procesos digestivos, gástricos e irregularidades secretorias.
4°. Formas depresivas o agitadas en las funciones de los órganos motrices.
Todo este proceso grave se desarrolla en el organismo, teniendo su base en el bulbo: por lo que no hay peligro de que se efectúe si el bulbo está intacto, aunque haya lesiones considerables en el cerebro. Y es que sólo desde el bulbo se proyectan, se desarrollan y se propagan los efectos fisiológicos del dolor.
Todo este estudio fisiológico y anatómico confirma que el dolor es el demostrador de la vida y la medicina insuperable de la moral y corrección, como también de la belleza y la pureza, y por lo tanto la verdadera balanza del verdadero progreso.
Ahora resulta claro que, tocante al placer, no es más que la resultante de una excitación moderada y desplegada con armonía, que establece y restablece el equilibrio en los centros nerviosos y sensaciones. Lo cual nos indica que el placer es ocasionado por la desaparición del dolor, por el equilibrio de todo ser, y aquí os queda la más grande lección. ¿Queréis placer? Mantened vuestro equilibrio a toda costa.
El placer mata mucho antes que el dolor; por lo que debe tomarse con toda moderación, es decir, que como dijimos en el prefacio, hay que tener en todo y primero, el grado más sublime de moral.
El placer honesto y moderado ocasiona el deseo de vivir; aumenta la fuerza de nuestras palpitaciones del corazón; nos impone las espiraciones libres y altas, lo que nos despierta apetito; se regularizan las funciones digestivas y exaltación motriz, demostrándonos el todo en la animación del rostro y las expresiones del lenguaje. Pero nada de esto se puede conseguir si no están equilibradas, en paz nuestras tres entidades: cuerpo, alma y espíritu, por que entonces no existe la armonía, que sólo ésta puede hacer el placer material, moral y espiritual, por que cada entidad y hasta cada átomo de nuestro triple ser, estará en su equilibrio, con todo su grado de sensibilidad regulado por la conciencia cargada de buena moral.
Aún hay ahora una importante cuestión que estudiar sobre la independencia de los estados sensibles, especialmente del dolor, con respecto a las percepciones correspondientes.
En efecto: las analgesias o supresión del dolor, determinados por el cloroformo o sus similares, pueden producirse acompañadas de percepción y de conciencia, como, por ejemplo, los operados quirúrgicamente.
Estos llegan a percibir el contacto y la penetración de los instrumentos quirúrgicos y hasta conservar íntegra la razón, contestando perfectamente a cualquier pregunta; y en todos los casos no se produce dolor alguno, es decir, no siente el operado el dolor: la causa es que se ha insensibilizado aquella sección de músculos y los nervios sensorios; se les ha puesto sugestivamente en estado neutro.
Esto no es absoluto, porque muchos operados recuerdan después el escalofrío sentido, pero que no pudieron demostrarlo en el acto de la operación, bajo la acción analgésica de la substancia paralizadora del movimiento mecánico.
Nosotros en nuestro “Método supremo”, “El magnetismo en su origen”, prohibimos que se haga ninguna experiencia con instrumentos cortantes o punzantes, porque, aunque nada siente el magnetizado, queda conciencia y la lesión existe en todas formas.
Además, no se debe ignorar que cada hombre tiene un grado diferente de sensibilidad; y los anestésicos tienen el poder de anestesiar los músculos, más no la conciencia: por lo que es mucho mejor y menos peligrosa la sugestión Magnética para las operaciones quirúrgicas, del operado y operador, no quedando vestigio peligroso, como queda del cloroformo que es necesario hacerlo desaparecer por otros medicamentos.
Finalmente, por cuanto se diga, no se anula la sensibilidad, sólo se neutraliza, y el dolor se siente más tarde en una u otra forma: lo que quiere decir que tenemos poder para disminuir o retardarlo; pero no nos es dado anularlo por que no podemos anular la ley sin destruir la sensibilidad, lo que sólo se consigue destruyendo al hombre, a lo que no hay ningún derecho, y no son excluidos de la responsabilidad de la muerte del operado los médicos operadores, cuando es su imprevisión y su ignorancia la causa de la defunción.
Bean y Burckhard han pretendido demostrar que la impresión del dolor es mucho más lenta que las demás impresiones, comparándolo entre 12 y 43 su diferencia. Puede esto ser científico, pero no filosófico y menos acusa sabiduría; porque el dolor es efecto; la causa será el choque material o moral, que por fuerza hemos de sentir primero. El dolor vendrá como consecuencia de la herida de los músculos o de la conciencia: y será en uno mayor que en el otro, según su mayor o menor grado de sensibilidad material o de sentimiento de conciencia.
El burro aguanta y apenas resiente del golpe fuerte de una vara.
Un hombre puede morir con el mismo golpe, por la diferencia sensible.
Libro: Filosofía Austera Racional
Autor: Joaquín Trincado
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