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Joaquín Trincado

Premisa

  • Foto del escritor: EMEDELACU
    EMEDELACU
  • 29 may 2025
  • 4 Min. de lectura


A los 23 años y en la misma hora en que la materia que componía el cuerpo del hombre daba por terminada aquella existencia de hombre simple, debía devolverle a la madre tierra sus moléculas, y solo por una ley de transformación (entonces aún del secreto de la sabiduría del autor de la vida nuestro Padre) podría seguir viviendo el hombre sobre aquel armazón para ser, desde aquel momento, el hombre juez: Ley aún no comprendida y menos apreciada por los hombres. 

   

Más la naturaleza, la madre tierra, reclama las moléculas dadas a una existencia y las cobra, a la vez que va dando otras, concordes a la nueva vida-misión y cargo que la Ley Superior de Justicia y afinidad le ordenaba. No es una parcialidad este hecho: es una concordación de leyes que se reunían en aquel instante, porque el hombre que terminaba, poco antes había prometido dar cumplimiento a un juramento hecho por otro cuerpo que usaba el mismo espíritu, cuando el asesinato de Jesús por los sacerdotes, y cuya fecha de cumplimiento se cumplía también pocos meses más tarde de la fecha en que el cuerpo usado ahora, por aquel que 19 siglos antes jurara librar de la afrenta del “Cristo” que le pusieron a su hermano. Era de justicia aquel juramento hecho por Jaime, porque, cuando Jacob pronunció esa desgraciada palabra: "Cristo” significando peligro; pero que, el vencido de Moisés, Aitekes, yerno de Faraón, hizo un Dios de la dura piedra ungida por Jacob, sobre la cual los primogénitos pronunciaban la palabra “Cristo” como santo y seña y juramento de evitar el peligro.

   

Que ha sido el peligro-causa de todos los sufrimientos de la humanidad el duro Dios Cristo Piedra, ya lo hemos probado en todos los libros que componen la “Escuela Magnético-Espiritual de la Comuna Universal” y en juicio sin apelación en este Código, el que en este hecho de transformación del hombre simple en el hombre-juez rubrica en esa misma hora del día 20 de Septiembre de 1911 de la apócrifa era cristiana, marcando el día 1 del mes 1 del año 1 de la Nueva Era; Era de la verdad que contendría el Código y sostendría en axiomas la Escuela que nacía en ese momento, en el que nuestro planeta estaba en el perihelio, cumpliéndose y llenándose todas las leyes y profecías. En ese momento, el cuerpo del hombre simple, cumplía 45 años 8 meses y 8 horas desde su nacimiento el día 19 de agosto de 1866 en los primeros 30 minutos de la hora 1, habiendo sido su gestación de siete meses, por obra y gracia de los perversos adoradores de la bestia y el dragón. De esto, sea testigo la cosmogonía que hizo sus demostraciones. 

 

Si en aquel momento habría desencarnado, no se cumplirían exactamente los autos del juicio en las horas marcadas siglos antes, por causa de lo obrado por los aberrados supremáticos; más “¿Yo que hago parir seré coartado?”. dijo Jehová por Isaías.  Verificada, pues, la transformación, el Maestro Superior, Espíritu de Verdad, pudo decir al Superior Consejo: "El general, aún no había nacido y era mayor de edad"

 

Esta terrible y definitiva derrota de los perversos, acrecentaría las iras y rabias de su impotencia, pues antes que confesarse vencidos, preferirían acabar con la humanidad si les fuera posible; y en todo caso, arrastrarían con ellos a muchos millones de sus engañadas huestes. En efecto; encendieron la guerra llamada europea, para vergüenza de su mentida civilización, 44 meses más tarde: cuyo rescoldo no se apagó aun, ni se apagará sino como el hombre-juez ha dicho en “Los "Extremos se tocan”: “La guerra mata a la guerra”. 23 años hoy que escribo esta premisa han pasado, y, guerra hay en muchos pueblos hermanos en raza y solo de guerra hablan los pueblos todos, y todos a la guerra se preparan. Más la Justicia Suprema, en su acción tremenda, hace guerra a todos los que de la guerra viven y se alimentan y... ¿por qué no vencen a esa acción de la Justicia entre todos los Dioses? ...Mas este Código que los anula, y la Escuela que salva a los hombres, los venció en lucha noble, sin haberles coartado ni aun su libertinaje, ya que este lo proclaman los perversos, libre albedrío. 

 

Sí, los ha derrotado leal y noblemente nuestra Escuela; pues hoy, 20 de Septiembre, a los 23 años de su fundación, pero que es la reapertura de la Escuela Escénica de Moisés; a pesar de las persecuciones de los impotentes, los robos, plagios, mistificaciones, intrigas y perversas e indignas calumnias al hombre y su Escuela; hoy, a los 23 años, repito, les hemos presentado ante el mundo y sus gobiernos, CIENTO SETENTA Cátedras, repartidas en los lares del idioma español, menos prevaricador que los demás; pero en todos los pueblos de la tierra, la Escuela es conocida y respetada por amor o por temor, y ha puesto en práctica la vida comunal, con sus colonias, de las que es modelo de vida, en trabajo y usufructo, la “Jaime”.


Libro: Código de Amor Universal

Autor: Joaquín Trincado 

 
 
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