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Joaquín Trincado

Patología

  • Foto del escritor: EMEDELACU
    EMEDELACU
  • 13 oct 2023
  • 2 Min. de lectura


Vamos a terminar este capítulo haciendo observar que los sentimientos estéticos tienen su patología especial, la cual es la perversión de los sentimientos por la degeneración de las costumbres. Por tanto, la patología que nos ocupa abarca las inversiones, las deficiencias, las perversiones y los excesos en las dos fuentes el gusto artístico, que son la imaginación y la emoción.


Por desgracia, la perversión es tal, que vemos constantemente la ridiculización y mixtificación en el arte y la ciencia, en tal grado alarmante, que la generalidad de los seres humanos sufre la aberración más vergonzosa de desfigurarlo todo, por el sólo gusto antiestético de herir la susceptibilidad de otro semejante.


Vemos con frecuencia afeado y desfigurado en un afiche artístico una figura bella de una mujer que un aberrado le pinta un bigote o le escribe una vergüenza.


Del gran acto y sublime de la unión para la procreación se hace la pasión más ruin y degradada.


A un acto de humana conmiseración para regenerar una mujer desviada por un corruptor, de la vida ejemplar de mujer, se le considera ligeramente degradación, rebajamiento del virtuoso que no teme mancharse y no se mancha en sacar del lodo a la arrojada, por ese o esos mismos pervertidos por aberración en el mal, por su estado Patológico de inversión de sus sentimientos estéticos.


Y como dicen Nordan, Lombroso, Ferrero, Gener y muchos otros Psicólogos: “Las aberraciones del sentimiento estético suelen ser colectivas; lo cual es el signo de la degeneración social, representada en esas escuelas exóticas y extrañas que invaden la poesía, la música y las artes plásticas. Productos mórbidos que corrompen el sentimiento estético, como ciertos sistemas filosóficos y sociales precipitan la decadencia del sentimiento intelectual”.


Los hombres precitados por ser de diferentes nacionalidades y concordar científica y filosóficamente en el mismo sentir, llamando enfermos en estado Patológico a los de los sentimientos estéticos pervertidos e invertidos, tienen el máximo valor de un axioma.


Pero he aquí el caso singular: ellos, por la ciencia, confirman esa patología. ¡Se han contado ellos entre esos enfermos? Han dicho: “Productos mórbidos que corrompen el sentimiento estético, como ciertos sistemas filosóficos y sociales precipitan la decadencia del sentimiento intelectual”.


Todos los cuatro militan en ideas liberales, pero los cuatro, tienen gravísimos prejuicios religiosos, sociales y científicos y lo demuestran en su acusación a “ciertos sistemas filosóficos, etc.”


Si son “sistemas filosóficos”, cualquiera que sea la cosa que estudien, no puede hacer ningún daño a la humanidad consciente en lo moral y espiritual; porque la filosofía no puede traer el mal a la razón. Pero sí puede y adelanta “precipita la decadencia” de los decadentes pervertidos, que reniegan con la palabra de la religión y de los prejuicios sociales; pero con las obras sostienen y mantienen la religión y los prejuicios; y esa misma acusación de que “precipita la decadencia” qué es si no un prejuicio tan grave que anula filosóficamente a esos hombres, puesto que sus afirmaciones las destruyen por su mismo prejuicio?


Los materialistas están en el mismo caso; niegan y si pudieran aniquilarían al Padre


Creador y al espíritu y siempre acaban acusando al que les hace frente, llamándolo “Espíritu enfermo”, Espíritu pobre”... Y una de dos, o existe o no existe. ¿Se imagina? ¿Tiene nombre? Luego existe, como existe el prejuicio en los precitados patólogos.


Libro: Filosofía Austera Racional

Autor: Joaquín Trincado

 
 
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