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Joaquín Trincado

Mauricio Polidoro Maeterlinck

  • Foto del escritor: EMEDELACU
    EMEDELACU
  • 29 abr
  • 4 Min. de lectura

MAURICIO POLIDORO MAETERLINCK, renombrado literato flamenco, nació el día 29 de agosto de 1862 en la ciudad de Gante, capital de la provincia belga de Flandes Oriental, población que guarda entre sus recuerdos el haber sido la cuna del emperador Carlos V de España y Alemania (25 de febrero de 1500).


Maeterlinck siguió la carrera de derecho en la Universidad de su ciudad natal, pero no la ejerció apenas, pues en 1877 trasladóse a París, en donde trabó amistad con Villiers de L'Isle-Adam y otros jefes de la escuela simbolista francesa.


Con la publicación de su poema Sevres Chaudes en 1889 podemos decir que inició su carrera literaria.  Ese mismo año dió a luz el drama La Princesse Maleine entonces escrito en verso y más tarde compuesto nuevamente en prosa, costumbre que adoptó para con todos sus dramas. Esta última  obra en la que comenzó a exponer un estilo místico que tanto ha caracterizado todas sus posteriores obras dramáticas, destinado a infundir el temor en el auditorio y una tensión nerviosa ante el presagio de algo misterioso, pues sus personajes parecen movidos por una influencia extraña y sobrenatural sin que sea posible definir nada cierto sino presentimientos vagos y sugestivos, haciendo repetir a los intérpretes tres y aún cuatro veces las mismas palabras. El conocido crítico literario español Andrenio (Eduardo Gómez de Baquero) dice de Maeterlinck que en todos sus dramas se impone la impresión de “algo vago y misterioso como la música que huye de los moldes claros y limitados del concepto y se mueve a la penumbra de los rincones, Maeterlinck es un poeta y un poeta de tipo musical, de vaguedad, de emoción, de ensueño impreciso”.


En 1890 publicó en Bruselas los nuevos dramas L´intrue y Les sept Princesses. En el mismo año compuso L'ornement des noces spirituelles de Ruysbroeck Admirable,  que es una visión flamenca de la Edad Media.


En 1892 obtuvo con Pelleas et Melisande uno de sus mejores éxitos teatrales, repetido en 1903 al ser puesta en música por el no menos sugestivo compositor francés Claudio Debussy.


En 1894 escribió para el teatro de títeres tres dramitas de grandísima intensidad emotiva titulados: Aladine et Palomides, Interieur y La Mort de Tintagiles. El año siguiente tradujo bajo el título de Annabella la obra del dramaturgo inglés John Ford “Tis Pity she 's Whore”, a la que agregó él un magnífico prefacio. En el  año 1895 publicó un estudio acerca del celebrado poeta alemán Novalis (Hardenburg) “llamado “El Pascal germano” por sus hermosas obras con que enriqueció la literatura alemana (1772-1801), estudio de Maeterlinck que intituló Les disciples a Saïs et les fragments de Novalis. Antes aún de terminar 1895 dió a la publicidad Le Trésor des humbles, en donde el autor, con su estilo impecable preconiza el estoicismo moderado como fórmula de la felicidad.


El año 1896 apareció su idilio, Agravaine et Se Jette que tuvo una aceptación enorme a la que siguió un libro de poesías titulado Douze chansons. Dos años más tarde (1898) terminó una especie de comentario a sus propios dramas bajo el título de La Sagesse et la destinée.  En 1901 dió a la imprenta "La Vie des abeilles" en la que pinta armonizada la filosofía y la historia natural. El año siguiente entregó al teatro su drama semi histórico "Monna Vanna" que Chevrier convirtió en 1905 en una ópera. Siguieron luego Le temple enseveli(1902), Joyzalle (1903), Le Miracle de Saint Antoine (1905), Le double jardín (1904), L´intelligence des fleurs (1907), Arienne et Bache Bleu (1911), Le Mort (1913), María Magdelaine (1913).


Cuando estalló la guerra de 1914 se hallaba en su ciudad natal donde todos los años pasaba una temporada desde la muerte de su padre. Los azares por él vividos durante ese drama de la locura humana, los reflejó en su Des débris de la guerra (1916). En 1921 apareció su Le Bourgmestre de Stylmode, obra dramática, inspirada también en la guerra mundial. A esta última siguieron La grande Enigme (1924), Bourniquel (1927), La vie des termites (1927) en que el autor se pregunta si la humanidad no hace actualmente el poco honroso papel del comején, insecto originario de los países cálidos que destruye cuanto encuentra, pero ya en una conciencia determinada en que en el mal se deja inspirar por dioses burlones surgidos de la infamia y el descaro. Esta obra que ha tenido también gran aceptación, pues aún cuando su tema está expuesto de tal manera que cada espectador lo interpreta cómodamente a su parecer, encierra sin embargo algo que puede incitar a la meditación sobre el origen de los fanatismos y de tantas pseudo divinidades. Aparecieron luego La vie de l´espece (1928) y La grande féerie (1929).

 

Las producciones de este popular autor han sido traducidas casi sin excepción a todas las lenguas civilizadas del mundo. En 1904 apareció una edición de sus obras dramáticas completas en tres tomos bajo el título deEl Teatro de Mauricio Maeterlinck.

 

En 1911 le fué adjudicado el Premio Nobel para Literatura “en recompensa a sus dotes literarias y muy en particular por sus obras dramáticas en las que ha llegado a distinguirse por el alcance de su fantasía y sus creaciones poéticas en las que bajo el velo de los conceptos legendarios, encierra una profunda intuición que incita a sus lectores a invocar sentimientos y advertencias misteriosas”.


En 1921 fue invitado por numerosos centros literarios estadounidenses a dictar una serie de conferencias en esa gran República del Norte, a lo que él accedió gustosamente, pero ante la falta de conocimiento de la lengua inglesa, que le imposibilitó poder dar el realce deseado a sus expresiones, resolvió desistir de sus propósitos.


Al cumplir los 70 años de edad (29 de agosto de 1932) le fué concedido el título de conde por el rey Alberto I de Bélgica.

1° y 15 de Enero de 1941.

BALANZA NÚMS. 192 Y 193.

 

Libro: Biografías de la Balanza

Autor: Joaquín Trincado 

 
 
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