top of page
Joaquín Trincado

Maridaje, alianza, buena junta o liga que hace de una cosa con otra

  • Foto del escritor: EMEDELACU
    EMEDELACU
  • 29 sept 2025
  • 3 Min. de lectura

Maridaje, dice enlace, unión y conformidad de unos con otros, analogía y conformidad con el querer y pensar del amigo y con las amistades y una buena correspondencia entre los que viven en amistad armónica de cara al amor.


Alianza dice: enlazarse, unirse dos o más personas para un objeto; conexionarse o hacer conexión de intereses materiales, morales y espirituales.


La buena junta o liga del maridaje, dependerá de la virtud moral mayor o menor de los alianzados.


Como se ve, de todo esto depende la vida social de la ciudad, que será indefectiblemente armónica y placentera, o turbulenta, desagradable y peligrosa, según el grado de amistad de unos con otros, lo que imprimirá el sello de fraternidad o de antagonismo.


Para llegar a la alianza entre dos seres de distinto sexo, como para formar una liga de intereses, es preciso que primero se haya creado el maridaje, que nos dé la suficiente confianza, para entregarnos unos a otros sin resistencias ni reservas, bien que se trate de caso matrimonial, como de una sociedad de cualquier clase y género.


Hay una clase de sociedad en la que el maridaje no se ve en las personas; pero existe sin embargo. Son las sociedades anónimas; pero éstas son puramente materiales, como sociedad; pero son un resultado del progreso creado en la amistad y la moral ciudadana, representadas en las leyes civiles y comerciales, en las que se apoyan los anónimos.


Pero si entre los iniciadores de la sociedad que nos ocupa no hubiera existido la amistad y el maridaje nacido de esa amistad, la sociedad anónima no nacería. ¿Nace? Entonces existía la amistad y el maridaje.


Hay otro gran secreto en el nacimiento de las sociedades anónimas y empresas comerciales e industriales, que pertenece a un secreto de la Ley Divina, y es hora de darle asiento aquí, porque ya pertenece al segundo amor en principio, pero que es el corolario del cuarto y quinto amor. Expongamos:


El decreto infalible del Creador para todos los mundos, es llegar a la vida comunal.


Las individualidades tienen muy relativa potencialidad para el progreso y ninguna se basta a sí misma.


La colectividad puede tantas veces más, como individuos la suman.


Las necesidades crecientes de la ciudad, por las comodidades exigidas por el progreso, se acrecientan y se hace necesario llenarlas; para lo cual nacen esas sociedades anónimas, que aportan los capitales colectivamente.


¿Creéis que sólo cooperan los que suscriben las acciones? No tal. Cooperan tanto y más los trabajadores, que con el capital ejecutan el trabajo para qué se creó la sociedad.


El capital retira sus intereses y el trabajador sus salarios; pero queda el capital y acrecentado. Luego si capitalistas y obreros retiraron sus haberes señalados, el fondo que queda en sociedad es realmente producto de los anónimos, capitalistas y trabajadores, lo mismo que de los consumidores, que dejaron ganancias.


¿Cómo repartir esas ganancias con justicia, desconociendo a sus productores? Pues pasando al poder-gobierno ciudadano o comunal, a los tantos años señalados en un contrato autorizante; y ya, cuando pasa aquella riqueza al tesoro común, ya es de todos y lo disfrutan administrado por el gobierno elegido por el pueblo.


Esto indica que el secreto de las leyes inflexibles del Creador, dominan a pesar de todo, y que la Comuna solo, puede ser el régimen de las ciudades, como lo será de todo el mundo, según lo veremos en su lugar, y ya la ciudad, es el primer grado de la comuna universal, como la familia es la raíz y fundamento de la sociedad y la ciudad.


Libro: Los cinco amores

Autor: Joaquín Trincado

 
 
bottom of page