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Joaquín Trincado

Los hábitos

  • Foto del escritor: EMEDELACU
    EMEDELACU
  • 13 oct 2023
  • 6 Min. de lectura


Los hábitos tienen como todo, su pro y su contra; pero nosotros no podemos recomendar la rutina que es la contra del progreso, por lo que, tendemos a quitar los hábitos en sus principales puntos, que luego explicaremos.


1°. Movimientos automáticos, reflejos, espontáneos y reflexivos.

2°. Medio físico, geográfico y meteorológico, y

3°. Medio social, que comprenden:

a) Grado de cultura.

b) Grado de inteligencia.

c) Grado de gusto estético.

d) Grado de economía.

e) Estado político.

f) El medio doméstico, profesión, estado civil.

g) Causas ocasionales e incidentales.


Hemos anotado cuatro clases de movimientos: automáticos, reflejos, espontáneos y reflexivos; de los que los dos últimos, pueden, sin embargo, llegar a tener caracteres de inconsciencia y continuidad con los movimientos automáticos y reflejos.


Esta transformación de las voliciones, es perceptible en los movimientos más frecuentes de la vida, como caminar, hablar, cantar, escribir, dibujar, vestirse, limpiarse, comer, etc., etc., lo mismo que en la ocupación profesional.


Cada cual puede recordar, cuánta fatiga pasa el aprendiz de un arte u oficio en sus primeras ejecuciones como actos voluntarios; pero el uso, la fuerza de repetición, acaba por familiarizarnos y los reproducimos luego casi automáticamente.


Aquí se descubre que el hábito se rige por la fuerza de la memoria, sobre los movimientos orgánicos, derivados siempre de las manifestaciones del pensamiento.


La memoria (como expusimos en su lugar) es un vacío que la conciencia tiene: pero llenado éste, da las percepciones, emociones y estímulos; es el depósito del pensamiento que tiene el poder de conservar las impresiones y ordenarlas, para que a su voluntad sean reproducidos en un instante, las recibidas en toda la vida y en todas las vidas corporales que el espíritu hizo, a lo que se deben siempre en primer término las improvisaciones, las ideas, las invenciones y el progreso, que se opone a las encontradas en nuestros textos y ambiente; y en segundo término, se deben a la inspiración y manifestaciones de otros espíritus, que por ley solidaria universal nos dan.


Las pruebas físicas son nuestro estudio y ya hemos dicho que, de las corrientes recibidas sobre el cerebro, se origina la irritación y contracción, etc., de los sistemas de nuestro organismo.


Así, pues, tanto las contracciones, como las irritaciones, asociadas siempre a nuestros fenómenos fisiológicos y psicológicos, se archivan en sus correspondientes centros nerviosos, mediante un proceso orgánico.


Esto confirma nuestro axioma máximo de que “lo que una vez es, ya no puede dejar de ser” y lo es eternamente, porque lo lleva el espíritu como prueba de que lo hizo y como laurel de su victoria.


Desde luego, que, al ser archivada cualquiera de las impresiones de nuestra vida, tiene una modificación adaptiva; y efectuada la modificación central, no tarda en revelarse otro carácter de la memoria, en la que, las reproducciones, se tornan más fáciles y más inconscientes; tanto más, cuanto más sea la frecuencia de reproducirlos.


Pero aún hay más: está el juicio de la facultad reproductiva, el cual implica un doble trabajo; el de los centros nerviosos y el de los órganos que los obedecen.


Este trabajo, aumenta la capacidad asimilativa de los centros y los órganos y el desarrollo anatómico de unos y otros sigue la frecuencia de su ejercicio funcional; así ocurre que, algunas aptitudes físicas y Psíquicas, obtienen mayor desarrollo que otras, hayan o no nacido los individuos con la facultad de sobresalir en dichas aptitudes. Esto, cuando se trata de fenómenos asimilados por el hábito; que cuando se trata de individuos facultativos (médiums) entonces, los fenómenos, son producidos extraciencia y al natural.


Entonces; el hábito es algo más que el poder de transformar nuestros movimientos voluntarios, en inconscientes y automáticos: el hábito implica una facultad de adaptación del organismo, a ciertos medios ambientes como los anotados al principio del párrafo.

Así, por ejemplo, el medio físico abarca:


A; Las causas e influencias geográficas en cuya virtud, las necesidades mediterráneas, difieren de las litorales; en éstas pueden dominar las industrias comerciales iniciadas por causa de la pesca, y en las primeras los trabajos extractivos de la tierra y las manufacturas.


B; Las causas o influencias meteorológicas de acuerdo con las cuales varían las necesidades y los medios de satisfacerlas, habiendo diferencia de los anteriores, en punto al vestido, alimentos y energías, según el clima y los fenómenos meteorológicos ordinarios.


El medio social es más alto y comprende:


A. Las causas o influencias de la cultura en grado y clase, por la agrupación social a que pertenece el individuo; los ejemplos de costumbres que hacen la rutina, malean y desvían la voluntad mejor organizada y es a causa de una forma de preocupación o prejuicio de diferencia.


Es indudable que, el sostenimiento de las clases, es el origen de los odios y las guerras internas en las naciones; y no menos cierto también que, esas mismas clases entrañan las guerras entre naciones y entre todo el mundo; por lo que, se impone la desaparición de las clases bajo el régimen comunal, legislado plebiscitariamente sin influencias de clases, fin que persigue esta Escuela y para lo cual, hace estos cursos de Filosofía única y Austera.


B. Las causas o influencias debidas al espíritu dogmático, rutinario, o religioso de la inteligencia colectiva, que obra sobre el individuo en forma de prejuicios. Para evitar esta causa original de todos los males, esta Escuela, desconoce a toda religión y sus dioses y condena todos los dogmas; presentando como único Credo y no dogmático, (pues debe aceptarse por convicción) el espiritismo, luz y verdad, solidarizado con todo el universo.


C. Las causas o influencias que emanan del gusto artístico de una agrupación, afirmando los sentimientos estéticos por medio del ejercicio y que robustecen la voluntad, templan las pasiones y emancipan las existencias de sufrimientos.


D. Las causas o influencias que emergen de la economía social cuyos estados extremos pueden arrastrar a los individuos a adquirir hábitos igualmente depresivos, como vemos, cuando el desequilibrio económico se manifiesta por provechos superiores a los normales; porque entonces hay descuido y decadencia en las costumbres sencillas y no se atiende eficazmente al trabajo realmente productivo y aumentan las tendencias parásitas y los gastos superfluos, olvidando la verdadera economía, denunciando un bajo nivel de provecho inferior a las necesidades y se produce un desaliento que, sólo es compensado con hábitos viciosos, análogos al del exceso de utilidades, todo lo cual demuestra, una absoluta falta de moral en todos los órdenes de la asociación.


E. Las causas o influencias que surgen del estado político de una sociedad, en la que sus autoridades pueden contribuir con su ejemplo, a corregir o pervertir las costumbres étnicas de las muchedumbres; lo cual, da origen a las revueltas y hasta la guerra que en estos momentos se cierne sobre todo el mundo; porque, todos los estados políticos fueron escandalosos y ya, no hay remedio para la tierra, más que en el Régimen Comunal como lo tiene codificado esta Escuela, para cuando los hombres en su mayoría lo pidan, pues no ha de ser impuesto por la fuerza bruta, sino por la fuerza de la Razón y del Amor.


El medio doméstico abarca: la educación recibida en el hogar, en la escuela y centros de cultura; la profesión adoptada que imprime su sello al individuo y el estado civil, sobre todo; pues es bien distinta la vida y la moral y la manera de ser y vivir del soltero, del viudo, y del casado padre de familia. En nuestro “Método Supremo”, “Lecciones de Magnetismo”, decimos lo bastante, pero conciso de este último medio, en el capítulo “El uso de la carne es ley”.


Finalmente, a todas las causas predispuestas enumeradas, hay que agregar las causas incidentales u ocasionales de accidentes imprevistos, de la bastante intensidad para modificar las tendencias activas del individuo, por ejemplo: un desengaño amoroso que exalta o abate; un incidente político que retrae o enciende al individuo o al grupo que lo compone; un remordimiento por hechos y costumbres que hacen tomar resoluciones místicas, o desesperaciones, como el hecho de Judas, las resoluciones de Pablo, de Agustín o de Ignacio de Loyola, que, sin embargo, examinados en la filosofía verdadera, no son casos del acaso, sino efectos del destino, preparados por el propio espíritu de los individuos, porque no hay nada casual. Pero el retroceso de los hombres es por causa de su moral pervertida en el ambiente medio; y la ley del destino, es siempre para avanzar y obrar esas causas accidentales, con el fin de que el individuo se dé cuenta y tenga motivo eficiente de romper la monotonía que lo anula.


Es, por tanto, necesario como dijimos en el prefacio, tener ante todo un buen grado de moral y si éste es eficiente, todo accidente llevará al hombre al progreso.


Libro: Filosofía Austera Racional

Autor: Joaquín Trincado

 
 
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