Leyes de las pasiones
- EMEDELACU

- 16 oct 2023
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Actualizado: 1 dic 2023

En el párrafo 1°. hemos dejado estudiada la forma cómo los instintos pueden formar las pasiones y la concupiscencia, por lo cual aquí solo nos compete concretar, para sentar las diferentes leyes de las pasiones.
Estas pueden nacer y desarrollarse o persistir bajo la forma de inclinaciones con mayor energía en ciertos instintos y sentimientos, y también porque algunos impulsos instintivos y sentimentales, son más ejercitados durante la vida individual.
Ya hemos dicho referente a este punto que, no cabe la herencia, pero sí influye el hábito y el ambiente. Es cierto que de esos dos factores pueden y nacen las pasiones como producto o resultado de esas rutinas.
Ocurre también que, debido a una moderada educación, las pasiones se mantienen como Larvadas hasta un momento de la vida, en el que son provocados sus estímulos naturales y entonces estallan en el seno de la conciencia: lo que quiere decir que, estaban las pasiones en el individuo adormecidas pero no dominadas, lo cual confirma que, los instintos, aún no están saciados; pero ya es un síntoma de que empezó el progreso y a este respecto, Ignacio de Loyola, dio este consejo a sus primeros compañeros. “Será muy bien empleada una entera noche pasada con un libertino, sí lo hemos retenido sin practicar sus pasiones”; y tenía razón, porque es el comienzo de la corrección.
Ahora bien: las pasiones, pueden ser simples o compuestas como los impulsos, cuyos grados emocionales si conocemos ciertas leyes Zoológicas, por los instintos de tales o cuales animales que tienen esos instintos, podemos saber que esa especie domina en la pasión del hombre o la mujer, ya que el instinto de la conservación de la especie, reina con imperio inflexible en todas las especies y en el hombre conviven todas las especies con sus instintos y repercuten en él vivamente.
Como leyes de las pasiones, vamos a tomar lo pautado por Bain y Janet, pero teniendo como ley primordial lo predicho por nosotros, es decir, que, las pasiones nacen por el antagonismo de los instintos; y que, su única corrección es la hartura; el saciamiento de su ley, y mientras no hay el saciamiento, nadie puede corregirlas porque sería matar la ley, lo que no puede ser.
Sentada nuestra ley primordial, las expuestas por Bain y Janet las reduciremos a las siguientes:
1ª. Ley: Difusión; reacción emocional sobre los órganos, produciendo la mímica pasional.
2ª. Ley: Relatividad; reacción producida por la novedad o el cambio de los estímulos.
3ª. Ley: Continuidad; transformación en hábito, por la persistencia del estado pasional, estando siempre el individuo inclinado a su comisión.
4ª. Ley: Contagio; propagación dentro de un medio colectivo, que será con arreglo al grado de densidad e intensidad.
5ª. Ley: Ritmo; conservación de la energía pasional, mediante su renovación periódica.
6ª. Ley: Asociación; sugestión e inducción recíproca de las pasiones, vinculadas por los estímulos.
7ª. Ley: Coalescencia; fusión de varias pasiones en una sola, distinta de sus componentes (esto ya será concupiscencia).
8ª. Ley: Idealidad; formación o robustecimiento de las pasiones, por medio de la imaginación:
9ª. Ley: Hábito; transformación progresiva de las pasiones, bajo la influencia del medio ambiente (y excitaciones estudiadas por la concupiscencia, añadimos nosotros).
10ª. Ley; Herencia; Transmisión hereditaria de las modalidades pasionales.
Este decálogo de leyes de las pasiones está bastante bien en cuanto a lo físico y moral. Pero la ley 10ª. Herencia no la admitimos como tal y sí, puede tenerse como aclaratoria de las 6ª. y 9ª. ya que han sido explícitos al sentar, “Transmisión hereditaria de las modalidades pasionales” que encuadra en el hábito y el medio ambiente; pero que, en realidad, pertenece a la 4ª. ley, contagio.
Ahora vamos a señalar algunos casos bruscos y peligrosos en los que surge una pasión brutal; una explosión que suele hacer de un hombre que fue siempre moral y honrado, en un momento se hace criminal en uno de los tantos delitos penados por los códigos. Pero anotaremos que, en esos casos, la explosión pasional no dio tiempo a una deliberación volitiva y que, a estos sujetos, no se les puede juzgar justamente, sin entender la Psiquiatría.
Libro: Filosofía Austera Racional
Autor: Joaquín Trincado
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