Las emociones; Las producidas por el intelecto
- EMEDELACU

- 13 oct 2023
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Nuestro intelecto sufre emociones ante las imágenes, por las ideas, juicios y raciocinios que hace en los efectos, para descubrir las causas.
El placer y el dolor, reciben el nombre común de sensaciones, porque son fenómenos generados por excitaciones periféricas o funcionales.
Pero los mismos estados sensibles, revistiendo caracteres más complejos, pueden derivar directamente de excitaciones centrales, que físicamente vemos proyectarse o provenir del cerebro; pero que éste sólo obra como placa sensible, como micrófono reproductor. Por lo tanto, esas excitaciones proyectadas en el cerebro, o en cualquier parte del organismo, provienen únicamente del intelecto y éste no es del cerebro, sino del espíritu; con cuyas excitaciones quiere y consigue llevar su vibración al estudio y la forma de emociones es la más común.
Esas emociones son producidas, pues, por imágenes, ideas, juicios y raciocinios, porque obramos lo que han llamado cerebración inconsciente, que atrás hemos explicado que no es tal cosa, porque el espíritu no puede ser inconsciente de sus operaciones; pero que obra muchas veces sin (al parecer), darle participación a la memoria, pero es a causa de que ésta es forzoso que pase por un juicio previo y en mil causas y casos, la materia mal educada, cargada de prejuicios no obraría la consecuencia de un destino, y por esto, entonces, obra como absoluto responsable y sólo la materia ve, el efecto de la emoción; pero que, antes tiene presentimientos bajo los que espera un hecho o acontecimiento.
Por lo demás, los efectos fisiológicos de las emociones son de igual naturaleza y a los del placer y el dolor, ya que obran del mismo modo y por los mismos centros nerviosos y viscerales.
El bulbo, excitado por tales fenómenos llamados cerebrales, con sus respectivos cuadros fisiológicos, emite las emociones, que por complicadas que sean, las traduce a la mímica y al lenguaje, mostrando al exterior el hecho interno, en la forma siguiente:
1°. Por la conciencia, que nos vemos obligados a tener ante una realidad del hecho fatal.
2°. Por la cantidad y calidad del fenómeno que ya no podemos evitar.
Estos dos puntos encierran dos grandes grupos de casos o manifestaciones iguales en la alegría y el dolor que son:
a) Primer grupo: La inervación muscular en sus múltiples muecas que disminuyen en el miedo y el pesar, y aumenta en la cólera y la alegría.
b) Segundo grupo: Que comprende la depresión y dilatación de los vasos motrices, concentrándose en el miedo y dilatándose en la cólera y la alegría.
En suma, que, cuando se experimentan estos fenómenos sin que hayamos tenido un juicio previo, estamos seguros que nuestro espíritu hizo un juicio ejecutivo.
Libro: Filosofía Austera Racional
Autor: Joaquín Trincado
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