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Joaquín Trincado

Las emociones del "miedo" y de la "cólera"

  • Foto del escritor: EMEDELACU
    EMEDELACU
  • 13 oct 2023
  • 2 Min. de lectura


El miedo, no siendo cobardía, es el mejor consejero del hombre.


El miedo es una evolución de las emociones tanto simples como compuestas; pero estas últimas no son más que una combinación de las primeras.


Cuando el hombre es sabio no cabe en él el miedo, porque el sabio es prudente y la prudencia es el policía del miedo.


Las emociones del miedo simple comprenden dos órdenes: las depresivas o de inercia y las de reacción o exaltativas.


El tipo fundamental de las depresivas es el miedo: la cólera indica las exaltativas.


Estas dos emociones que se observan en todos los seres son también las primeras que se revelan al iniciarse la vida humana; tienen la característica de la protección del organismo con el miedo, llamado por esto esa emoción, defensiva: a la de la cólera la denominamos ofensiva.


El miedo está caracterizado en los siguientes actos fisiológicos.


A. Por la inervación de los músculos funcionales, hasta el punto de suspenderse la respiración y las secreciones lácteas y salivares, en tanto que produce alteraciones en las secreciones sudoríferas de los intestinos (sudores acongojados, fríos y descomposiciones en las masas fecales).


B. Por la modificación del aparato vaso-motor, produciendo contracciones espasmódicas, choques violentos del corazón y anemia periférica, y


C. Por la inervación de los músculos motores, los que llegan a un temblor convulsivo, supresión de movimiento, mutismo y puede ocasionarse la muerte.


Las emociones de la cólera, por el contrario, están representadas por:


A. Dilatación de los vasos sanguíneos, produciéndose congestiones cerebrales y faciales, y hasta la ruptura de conductos circulatorios.


B. Irritación muscular, determinando movimientos bruscos e incoherentes: respiración sofocante y entrecortada, dilatación de las narices; contracciones bucales y digitales, enronquecimiento y aspereza en la voz; contorsiones en los brazos, muñecas y dedos con temblores y movimientos descompasados y por el aumento y alteración movida de las secreciones biliares y salivales, que son muy amargas.


Libro: Filosofía Austera Racional

Autor: Joaquín Trincado

 
 
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