La Visión Espiritual
- EMEDELACU

- 29 may 2023
- 3 Min. de lectura

No son despreciables los fenómenos visuales que en nuestras retinas se imaginizan, causados por la luz a través de las capas ópticas de nuestros ojos, producidos por las leyes expuestas, pero que no llegan a la metafísica causante de la visión, porque esta metafísica es sólo usada y comprendida por el espíritu, que vivifica e impresiona en verdad de verdad esos músculos, nervios, membranas, cristalinos y masas, lo que, para los métodos científicos, sería eternamente oculto si el espiritismo no lo descubriera y en sabiduría lo confirma.
El hecho de una visión que cuando nuestros ojos están cerrados o ciegos psíquicamente tenemos (y no hay un solo ser que no haya tenido una visión que la ignorancia ha llamado ensueños, pesadillas y aún alucinaciones y no hay nada de esto en verdad de verdad).
Si el espíritu pudiera inspirar a su materia en estado de vigilia todo lo que tiene que comunicarle, no tendría que recurrir a ese medio, aprovechando la inactividad de la materia, cuando por causa del cansancio reposa en el lecho en cualquier forma.
El espíritu tiene necesidad de comunicar a su cuerpo obras que debe ejecutar; ideas que debe exponer; afines que deben encontrarse o historias que deben reanudar con la presente existencia; y si la educación fuese conveniente, si lo hubieran iniciado en el estudio de la metafísica, pero si sobre todo no lo hubieran prejuiciado con miles de errores y patrañas religiosas, de sociedad y aun científicas, comunicaría por su alma a su cuerpo continuamente todos los secretos de su destino y lo haría en vigilia y conscientemente.
Mas no pudiéndolo hacer por las causas dichas, más la mayor de un ambiente pernicioso, se ve el espíritu en la necesidad de aprovechar el sueño de la materia para comunicarle, enseñarle, manifestarle esos puntos de su destino, porque tiene que hacer todo lo que está a su alcance, para que su materia haga las obras que trajo en su destino.
Al efecto, duérmese la materia; el espíritu se desdobla, estirando su cuerpo astral (que es su alma), todo lo que la elasticidad de su pureza permite sin romper sus ligaduras y se une a otros espíritus, con los que departe y se ayudan mutuamente a representar en escenas reales, en cuadros vivos, aquello que representa una acción, una idea, o una persona, para impresionar a su materia en su cerebro; para lo que el espíritu mismo sirve de obturador, ojo óptico por el cual la impresión se verifica en la placa cerebro, quedando una remota memoria siempre y algunas veces indeleble y viva como hecho real.
Ahora bien; si se imprime en el cerebro, si queda sensibilizada el alma y la materia está semimuerta y de todos modos en reposo el organismo impresionable; si la impresión de las imágenes no puede ser más que por una visual y sea ésta de la naturaleza que sea, debe estar abierta, porque de otro modo no puede estar en relación comunicativa con la imagen y nuestros ojos están cerrados por el sueño, y, sin embargo, recibimos la visión, hay por necesidad otros ojos, otra lente que no la cierra el sueño de la materia; y esta lente, estos ojos, son el espíritu que no tiene la ley del sueño, ni la quietud.
Es así verídicamente porqué y cómo se impresiona nuestro cerebro durante el sueño y de cuyas impresiones nacen las ideas grandes y las invenciones; y es así científicamente también como se prueba que los espíritus son la causa única de todos los fenómenos que se operan en nuestros sentidos, bajo el sueño y en vigilia siempre.
Más hoy están bien desarrollados en algunos seres las facultades de videncia medianímica, bajo cuya facultad y a voluntad el médium se interna en misterios que no conoce materialmente, sin importar distancias y ve y describe lo que ve con su espíritu hasta dentro de las entrañas de la tierra o en mundos lejanos, donde sus ojos materiales no alcanzan. Lo que prueba del todo que el que ve es el espíritu; y como ve, igualmente oye, palpa, olfatea y gusta. Luego los sentidos no son de la materia; son del espíritu y la materia, es la masa actora para demostrarlo.
Para esto se ha descubierto el espiritismo, con el cual no quedará ningún misterio, según que lo vayáis comprendiendo más, ahondando más en su psicología, y entonces comprenderéis el todo de las sensaciones, que nos demuestran lo impalpable; la vida, El espíritu; el Creador, autor de la vida y padre del espíritu.
Libro: Filosofía Austera Racional (2da parte)
Autor: Joaquín Trincado
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