La razón comprende la matemática pura
- EMEDELACU

- 13 oct 2023
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¿Hay dos matemáticas? No hay más que un solo orden de números; luego no hay más que una matemática. Pero para compenetrarnos analíticamente de cada cosa por separado, tenemos que seccionar las cosas hasta lo microscópico sin cuya operación no podríamos entender lo telescópico ni el otro número mayor que llamamos Macrocosmo.
La causa de esto es que el espíritu entiende y penetra al Macrocosmo, cuando está en su estado libre; pero una vez que se encierra envolviéndose en la materia, se iguala en la. opacidad y se ve coartado por la opacidad y la pesantez, porque se somete a este estado, por la necesidad de cumplir su mandato de extraer a la materia sus esencias y embellecer a la vez los mundos y sólo puede hacerlo adaptándose al grado rústico del mundo que perfecciona.
Entonces deriva de lo abstracto tiempo, espacio y materia, lo equivalente a sus medidas en lo rústico de la materia y nacen los números demostrativos de esas funciones que jamás son exactas en el todo, pero sí comprensivas en las partes, ya que demuestran los géneros, las especies y las cantidades, pero quedando el vacío que, aunque infinitesimal es un vacío; lo que está latente en el círculo.
A esto lo llamamos matemática positiva, porque podemos por ella medir, pesar, restar, dividir y sumar, dando valores relativos, comprensivos a nuestra necesidad; mas no son realidades en los sujetos numerados, aunque digamos un hombre, un caballo, un mamífero, pues en el análisis vemos que cada uno de esos unos es formado por casi infinitos unos, que sólo el espíritu es capaz de penetrar, y esto es la matemática pura, que no tiene círculo, sino cubo, cuadrado, en el cual vive la metafísica.
Pero la razón cuando es posible que sea razón (que lo es sólo cuando es libre de prejuicio), penetra en esa metafísica y lo tiene que hacer siendo hombre; pero para merecer ostentar el nombre de hombre por entero, es preciso que se conozca en las tres entidades que forman al hombre, o sea: cuerpo, alma y espíritu, cada uno en su función, para la cual la razón comprenderá dos funciones trascendentales que son:
1°. Las funciones del discernimiento expresadas en raciocinios deductivos e inductivos por los que hará las leyes.
2°. Las funciones de la abstracción, que nos suministran los juicios intuitivos o ideas absolutas.
Estas dos series de funciones comprenden todo lo físico, y metafísico: es decir, del microcosmo, al macrocosmo; desde el corpúsculo material hasta el espíritu más puro que intuye e inspira continuamente a la razón del hombre.
Pero hay que decir definitivamente, que no puede existir ni subsistir la razón existiendo anomalías, y para mayor claridad y ley general, los denominamos prejuicios de la moral; porque cuando son anomalías de constitución congénita o provenientes de lesiones, deben llamarse accidentes, anormalidades.
En esos estados, las percepciones de la memoria son siempre incompletas y no puede la razón formar el juicio claro, conciso y terminante porque las asociaciones están mal organizadas en la conciencia.
Entonces la integridad y normalidad de todas las aptitudes intelectuales (sin caracteres excesivos, depresivos y perversivos), es la condición necesaria para el discernimiento y formación del juicio por la razón.
Creemos haber sido bastante explícitos para presentar el juicio de la razón, como tesis general filosófico-moral, del que debe depender siempre toda ley para bajar a los juicios particulares, en donde nace y se desarrolla de igual a igual la sensibilidad que nos va a ocupar ahora.
Libro: Filosofía Austera Racional
Autor: Joaquín Trincado
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