La Psicología en Alemania; Psicología biológica
- EMEDELACU

- 29 may 2023
- 2 Min. de lectura

Lotze, reconoce la simplicidad de las substancias y su acción recíproca, bajo el dominio de las leyes que rigen a cada substancia; lo que quiere decir, que se complementan unas a otras.
Bajo ese conocimiento, Lotze, aborda la gran cuestión del examen de nuestros fenómenos conscientes, para formular, de su estudio, una teoría científica, que es lo que tiene de valor su estudio; pues la metafísica de las substancias, la debió ver en el atomismo de Demócrito.
Así, Lotze, pudo terminar que, “Los estímulos naturales, obedeciendo a leyes propias, originan en nuestros sentidos determinadas excitaciones más o menos persistentes en forma de signos locales, que en virtud de leyes Psicológicas, producen nuestros fenómenos conscientes”.
No podemos admitir “fenómenos conscientes”, porque, obrando con conocimiento, sintiendo lo que obramos, no puede ser fenómeno: el que existe sólo cuando lo producimos inconscientemente, o se produce ante nosotros sin participación aparente nuestra.
Digo aparentemente, porque raya en lo imposible que no tengamos parte en los fenómenos producidos ante nosotros aunque seamos inconscientes de su operación; pero que cuando los examinamos psíquica y espiritualmente, encontramos que aunque inconscientes coadyuvamos en la operación, bien con nuestro espíritu, bien con el alma, o prestándose nuestra materia porque tiene facultades Psico-Medianímicas.
A Lotze, le llevaron la controversia por “Los signos locales” por no estar conformes con el innatismo ni con el empirismo de “Los fenómenos elementales de nuestro ser Psicológico”. Entre estos controversistas está Hering que alega: “Cada punto sensible, tiene la virtualidad de recibir y consevar un signo local” lo cual es verdad, pero no es más que lo que sostenemos de la remanencia.
Helmholtz al mismo propósito de controversia dice: “Los signos locales y las representaciones Psicológicas dependen del trabajo de asociación y hábito de nuestra actividad interior, que combina las excitaciones directas sobre el nervio sensible, con las que proceden de los nervios motores concurrentes”. Lo que tiene el grave error de hacer primario lo secundario y demuestra Helmholtz, un ultramaterialismo que no tiene consistencia.
Al efecto observa Ribot, que, “Ninguna de las dos teorías es exclusiva”. Ribot está en lo justo, pues mientras los partidarios de las ideas innatas (pero atribuídas al alma) reconocen el papel de la experiencia, lo consideran secundario: y los partidarios del empirismo aunque no desconocen a la existencia de condiciones anatómicas y fisiológicas, que son innatas y preexistentes, las quieren explicar por las leyes biológicas de la herencia por lo cual, los empíricos, afirman que: “Las sensaciones son en nuestra conciencia, signos que interpreta nuestra inteligencia”, y han tenido razón puesto que confirman la Psicología Biológica.
Libro: Filosofía Austera Racional (1ra parte)
Autor: Joaquín Trincado
%2014_30_25.png)


%2014_30_25.png)