La propiedad religiosa no existe; sus efectos
- EMEDELACU

- 10 jul 2025
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Aún tengo que toca este palillo en el Código y será por última vez, como materia de estudio.
Seré breve porque están estudiadas las religiones en todos sus matices en capítulos anteriores y más detenidamente en el libro “Buscando a Dios” y las atomizaré en el “Conócete a ti mismo” y los espíritus las han declarado prevaricadoras en muchos puntos en la Filosofía Enciclopédica Universal; por lo que sólo aquí lo hago, a título de que quede codificada y negada la propiedad religiosa.
Todas las religiones, hasta las derivadas de otras, se niegan unas a otras y todas pretenden tener al Dios verdadero; y como “dos principios iguales se anulan y no existen”, menos pueden existir más de dos poderes iguales; y hasta por esta ley física son anuladas todas las religiones en sus principios y en su poder.
Pero cómo han vivido del poder bruto y material, la más material y más bruta y por tanto la más desalmada, ha cantado más alto y metido más ruido; pero, aunque asoló al mundo con sus persecuciones, lo empobreció con sus guerras, acaparamientos, despilfarros y bacanales, anubló la atmósfera con el humo de las hogueras y dividió por la intriga el mundo en pedazos microscópicos, porque en la mayor división cifraba su triunfo, no pudo conseguir éste; y como se subió, por orgullo y despotismo a donde no le pertenecía, su caída será estrepitosa, conforme a la sentencia.
Todas sostienen que fuera de ella no hay salvación, con lo que mutuamente se condenan; pero la intransigencia de la católica-cristina llegó al límite de lo irracional, apropiándose de derechos usurpados al sentimiento y la razón, por medios que estableció en listas de artículos de fe ciega, anatemizando al que se atreviera a discutirle, para lo que se apoderó de la educación de la juventud, imponiéndose a los monarcas, que todos eran pequeños divididos en diminutos reinos que aún existen llenos de prejuicios y temiéndose uno a otro, porque muchas veces se han trabado en luchas incitados por el pontífice cristiano, único emperador material, con la base falaz de la espiritualidad y dirección de las almas.
Hoy se ven solos la bestia y el dragón (religión y pontífice) y no tiene apoyo más que de cuatro tontos de capirote y unos cuantos miles de diestros sobornadores de las conciencias, corruptores de la juventud que militan en sus menguadas filas y que viven chupando la sangre del trabajador entregándose al libertinaje y no omiten el crimen y el atropello al pueblo, porque con un golpe de pecho, postrándose de rodillas (lo que significa nulidad) y aparentando filantropía con el nombre de caridad, arma cruel, de la más cruel iglesia católica y cristiana, son dispensados de culpa y pena por un simple negro en el vestido y en la conciencia, ordenado y aprobado en la criminalidad por el jefe; pero figura no le queda ya más que una (que al decir de un espíritu, como se encontrará en la Filosofía Universal) es “la sota de bastos”, que es el último palo de la baraja; todas las demás las ha perdido moralmente; y las que aún le tributan las perderá con la publicación del Código de amor y entonces llegará la justicia a pedirle cuentas de sus actos, derribando el trono de los crímenes, cuyo estrépito hará caer al mismo tiempo todos los poderes religiosos, que sólo existen ya como freno de la católica-cristiana y porque será llegada la hora de la adoración del Padre, en espíritu y verdad.
Si se resistieran, peor para ellos. La justicia derribará la causa, salvando los efectos; pero si los efectos que mantienen a esa causa se resistieran, no habrán conseguido más que atraer las iras del pueblo al que retenemos con esfuerzos para que no los aplasten materialmente; pero ellos, al provocar los hechos, caerán con la causa y serán pisoteados como bestias venenosas y el pueblo ya no será culpable.
No, criminales responsables de los desconciertos de la humanidad; no podéis por más tiempo proclamaros poseedores y, por lo tanto, propietarios de las cosas de Dios; no sois ministros más que del Dios antropófago que cantáis de los ejércitos de destrucción en esas listas de artículos de fe, cubiertas con otras listas de obras de misericordia, con las que cubrís las miserias y los cadáveres de vuestras víctimas; no son artículos del Padre de Amor, porque habéis desfigurado los que él dio, con intención aviesa; y para su anulación los habéis tomado, como está probado en el desconocimiento que la humanidad tiene del verdadero y único Padre y con el odio que vive la humanidad, contra el mandato único de “amarás a Dios y a tu hermano”.
Ninguna religión es propietaria del principio AMOR, porque es propiedad individual de cada espíritu y en la unidad del universo bajo el axioma espiritismo; sin más dogma que el amor universal, que el Juez que sabíais había de llegar, el que habéis desfigurado en odio e impotencia, ha venido a implantar en el nombre del Padre que lo envió, para decirles a sus hermanos: ¡Hombres de la tierra! Todos sois mis hermanos y conmigo hijos del Padre, Dios de Amor. “Amar a vuestros hermanos”, porque en ellos amáis a Eloí universal.
Libro: Código de Amor Universal
Autor: Joaquín Trincado
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