La propiedad; La familia está solo en los espíritus
- EMEDELACU

- 10 jul 2025
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La familia se forma en los espíritus por atracción y en el espacio, obedeciendo a la ley de afinidad; ésta los pone, por la ley de Justicia, en el punto del cumplimiento de un deber por el que se unieron y descienden a la tierra a luchar por el progreso, en aquello que han visto en el espacio que les puede elevar en virtud y sabiduría.
La primera vez que se unen en familia, les es fácil cumplir el primer grado de cariño fraternal, que no llega a ser amor sino en muchas existencias y militando en ambos sexos, siendo padre, madre, hijos y hermanos unos de otros y pasando por todas las razas y familias de los diferentes continentes y nacionalidades; por todos los grados de organización social; por la riqueza y la pobreza; y así va enlazando obligaciones; creando nuevas afecciones y matando los resabios primitivos. Esto es innato en todos los espíritus para el progreso, porque es impuesto por la ley divina.
Pero como todos no son del mismo sentir ni son sabios experimentados de las tretas de la materia, se ofenden y se crean una deuda, ya en la familia, ya en otra de la creación y de aquí que un individuo tenga que salir del conjunto de la familia primera y encarnar en aquella que ofendió, o que se encuentra un afín donde tiene que cumplir una parte de su misión y allí crea nuevas afinidades y nuevos odios por la debilidad de la materia o por la imposición de leyes sociales contrarias al espíritu y se carga con nuevas deudas que tendrá que pagar en la misma moneda que las contrajo. Si una vida quitó, una vida tendrá que dar; si aprisionó, será aprisionado; y si persiguió, será perseguido a su propio pedido. Este es el secreto de los disturbios en la familia; es decir, dentro del mismo hogar; porque, a lo mejor, de una familia de seis individuos, sólo hay afines realmente dos y los otros cuatro son enemigos acérrimos en el espíritu y, a poco motivo, se provocarán en la materia y de ahí se producen los uxoricidios, los fratricidios, parricidios e infanticidios, como también la unión de cuerpos entre padres e hijas, hijos y madres y hermanos con hermanas, que dan fruto y que miles de veces se malogran por el error y el prejuicio.
Por esto, la familia, como se quiere entender, no existe más que momentánea y muy rara vez llegará el parentesco a tres generaciones; padre, hijo y nieto. Pero es difícil que llegue el cuarto y jamás a la genealogía que se ha hecho ley hereditaria, porque es contraria a la ley de justicia, a la de los afines, a la de igualdad y a todas las leyes de la naturaleza y de la creación, porque el hombre ha de pasar por todos los grados y por todos los países; la pretensión de la genealogía continuada es antinatural.
No diré nada más en este párrafo, porque está probado en muchas partes de la “Filosofía Universal” y porque me veré obligado a decir algo más en los siguientes párrafos; éste es sólo para servir de base a la verdad de ellos, al propio tiempo que queda codificada la familia, como es en la divina ley, para así llegar al amor universal, porque nos pone en conocimiento de que, en el blanco, en el negro, el amarillo y el cobrizo, como en los cuatro puntos cardinales del globo, hemos vivido o tenemos que vivir y todo lo tenemos que amar con el mismo amor que el Padre a todos nos ama, relativamente al grado de perfección de cada mundo a que en el progreso ascendemos.
Libro: Código de Amor Universal
Autor: Joaquín Trincado
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