La Comuna es el régimen que el Creador dio a sus hijos
- EMEDELACU

- 10 jul 2025
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Hasta este santo nombre ha sido ultrajado en la tierra; los negadores de todos los principios santos, lo han querido enlodar con nombres de terror y revolución y otras patrañas; que forzoso era les cayeran encima las sanciones de los códigos hechos a base de la religión, con lo que provocaron siempre con la presión y el despilfarro, al siempre mártir trabajador mantenido en la más denigrante ignorancia.
La causa ha sido provocada por los siempre enemigos de la unidad, de la justicia y de la igualdad, y porque en sus incesantes atropellos el pueblo, alguna vez en común, otras bajo el nombre de sociedad avanzada, o bien individualmente, ha tomado la justicia por su mano, han aprovechado para ultrajar un nombre tan grande como el universo, porque es regido por lo que representa ese principio, que es libertad, fraternidad, justicia equitativa, igualdad y, en una palabra, Amor.
¿Pero a los detractores qué les importaba condenar ese nombre santo, que sólo es un atributo del Creador, cuando han condenado al mismo Creador? El Juez condena el crimen y primero las causas del crimen y salva los efectos, que son los hombres; pero en los casos que el pueblo se levanta en protesta, no es él quien tiene la culpa, ni responsable tampoco de los actos que en justicia se ocasionaron por la injusticia; pero sí es responsable de las vidas que corta en la parte mínima que le corresponde por barbarie; pero como de su barbarie es causa el poder y la religión que subyuga al poder civil, ante la justicia del Padre, el pueblo, aún tiene mil atenuantes sobre la mínima parte de culpa que le corresponde; porque si el pueblo es administrado en justicia y es instruido en sus deberes sin prejuicio de castas, patria y religión, el pueblo no es criminal. Pero ya se acaba toda la baraúnda de vagos y vampiros, y el que habrá de comer, habrá de trabajar en lo que corresponda y se habrán acabado las desigualdades, las injusticias, las intrigas, las guerras, las clases, las supremacías y el crimen, porque la propiedad será absolutamente comunal y el Amor sustituye a todas las leyes, el Maestro a la tiranía, la ciencia a la religión y el espiritismo a los sacerdotes y, sólo la sabiduría mayor, será mayor moralmente; pero el sabio y el menos sabio (porque la ignorancia no existirá) serán iguales en derechos y en el usufructo, y el niño y el anciano, el robusto y el enclenque, el sano y el enfermo, el hombre y la mujer, todos son iguales, todos trabajan para todos y ni aún el respeto se conocerá, porque no es necesario donde el amor es la ley.
Esta es la comuna que trae el temido Juez; la Ley de Amor que anula la de temor que pintáis los supremáticos, para desviar de ella a los débiles. El que no la quiera acatar, la sentencia está dada; se irá al mundo de sus afecciones. Allí, supremáticos, tendréis que conquistaros la supremacía, cayendo despedazados miles de veces, porque todos la quieren y todos no la pueden tener; allí, libertinos, tendréis que conquistar la hembra a punta de puñal a otro libertino; allí, vosotras, damas descocadas y pudibundas, os veréis acosadas por los hombres fieras y no daréis reposo a vuestros cuerpos, sucumbiendo cien y cien veces a la fiera sensualidad, porque “el Padre tiene moradas para todos los gustos de sus hijos”; allí, en vez de las sedas que arrastráis y las alhajas con que os adornáis y los afeites con que disfrazáis vuestro cuerpo (sepulcro adornado) vestiréis la piel, si se la podéis arrancar a una fiera, hasta que sepáis tejer el esparto, que os parecerá delicioso y suave y un collar de restos humanos, quizás de tus propios hijos que te habrás comido, te adornarán; allí serás cazada a palo y pedrada, fecundada y abandonada y buscarás alivio en los lechos de los ríos aún humeantes y la luz de los volcanes sustituirá a la electricidad que la tierra tomó del éter, transformador de la creación; elegid entre esto y la Comuna que os he descripto, porque no hay términos medios; la sentencia se firmó; hay que elegir a voluntad y la hipocresía no ncabe; no alegarás alcurnia que te servirá de acusación; ni dignidad que por sí misma te condena; el Juez te previene y te dice que para quedar en la tierra, ya bella, basta acatar este Código y no importa que te encuentres desnuda; el Espíritu de Verdad que en la tierra represento y él representa en la justicia al Padre, te prestarán el traje de luz que te permita trabajar para vestirte del progreso y sabiduría propia; pero también tendrás que pagar la luz que se te presta, porque al Padre sólo se pueden presentar sus hijos ricamente vestidos de su luz propia, conquistada por el trabajo y el amor.
¿Por qué os asusta la Comuna? Nada hay más grande ni hermoso; todos son iguales en ella. Seréis los últimos llegados; los recibidos al trabajo en la última hora, es cierto; pero ¿qué os importa si el mismo derecho tiene al usufructo que el de la primera hora? Es cierto, también, que seréis aprendices a sabios; pero como los maestros son de amor y por el amor no se rebaja ni se humilla nadie porque esto no cabe, se llega hasta el más retrasado para ayudarle a progresar; no tenéis que temer vosotros tampoco la humillación y sólo sentiréis amor en todo lo que os rodeará y bendeciréis al Padre en su amor.
Me alegáis que ejercéis la caridad y que esto os da derecho al reconocimiento de esos actos; ya he dicho algo sobre la caridad en mi libro “Buscando a Dios”; en la Filosofía Universal” hay tanto dicho contra la caridad, que luego nadie se atreverá a evocar ese nombre de afrenta; pero es demasiado importante este alegato y debo hacer un punto y aparte para deciros lo que es la caridad y dejarla en punto especial condenada.
Libro: Código de Amor Universal
Autor: Joaquín Trincado
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