Herencia patológica inmediata
- EMEDELACU

- 13 oct 2023
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En este punto nos ha de hablar la historia de hechos registrados y coincidentes con la herencia que, patológicamente, se puede concretar en esta ley.
“La herencia es a la especie lo que la identidad al individuo”.
“Es la herencia; una tendencia permanente e inconsciente en medio de las variaciones de la adaptación, pero es una fórmula constante en la evolución”. Estudiemos.
Es una ley porque es un hecho comprobado por la mayoría de las afecciones mórbidas que persisten a través de las generaciones.
Aquí se pone de manifiesto un secreto que no debió serlo; pero que lo impusieron las religiones primero, y lo siguieron los hombres por una falsa educación y prejuicios. El secreto es que La materia tiene su ley: y el espíritu tiene su ley, y, sin embargo, la ley es sólo una. Pero ya hemos visto que parece que haya tantas leyes cuantos seres existen, porque cada uno sólo es afectado por la ley única, pero con arreglo a su grado de progreso.
Por esto la ley de la materia, aun siendo un artículo de la ley del espíritu parece diferente; pero es a causa de las funciones que desempeñan cada uno.
Un arquitecto maneja las matemáticas, reglas, escuadras, cartabones, el metro y el peso para medir las fuerzas de los materiales, con lo cual forma un proyecto que entrega al obrero, el que lo ejecuta. El uno, por razón de su delicadeza está recogido, en silencio, decentemente vestido y tratado con cierta delicadeza: es un creador idealista. El otro es la fuerza, la acción, el ejecutor y no le conviene el trato delicado ni la soledad porque maneja lo rústico, lo pesado, lo sin conciencia, a lo que tiene que oponer su mayor voluntad y resistencia para vencer la muerte (permítanme esta palabra) y demostrar la vida de lo al parecer muerto en la obra ejecutada.
Arquitectos y obreros, han hecho la misma cosa; han obrado la misma ley: y, sin embargo, vistos cada uno en su trabajo, parecen seres diferentes.
Igualmente, pasa entre el espíritu y el cuerpo y aun entre hombres y hombres, según su ocupación.
Volvamos a la Patología.
La ciencia prueba hoy que, todas las enfermedades mentales, tienen una causa orgánica, (también la descompostura de un elemento simple en una máquina hace inútil toda la máquina), cualquier afección mórbida, pues, del sistema nervioso, descompone todo el cuerpo, puesto que toda parte del organismo es transmisible. Y claro es también que, por la inducción dinámica (o magnetismo remanente), se impone admitir la transmisión de las afecciones mentales, por la misma ley que se transmiten las demás herencias.
Lo que ocurre es que, aun siendo la misma afección parecerá diferente y aún requiere diferentes medicinas en cada caso de los individuos, y es causa de los infinitos grados o artículos de la ley general y única.
Sí, las afecciones son las mismas; para la transformación se impone hasta ser incomprensible la gran metamorfosis operada en la herencia, lo mismo en lo físico que en lo metafísico.
Vemos que las convulsiones neuropáticas heredadas de los ascendientes, en los descendientes, a veces se convierten en histerismo y epilepsia.
La Hiperestesia de un hombre, en sus nietos se transformó en monomanía, manía, hipocondría, histerismo, epilepsia, convulsiones o espasmos. Como tampoco es raro ver transmitirse las aberraciones y el alcoholismo, en diferentes formas de degeneración y hasta el suicidio.
Si reparamos en los extremos procesos de la enajenación mental, (fuera de gravísimos errores metafísicos, de destino y justicia que sólo el espiritismo luz puede penetrar), en esos inmensos procesos, digo, abundan documentos que demuestran (por la inducción y deducción) la transmisión hereditaria, bien bajo una forma similar, o ya metamorfoseada. Recuérdese aquí lo que hemos estudiado en la locura, y alucinaciones: pero vamos a concretar las conclusiones de todo este capítulo.
Se deduce de todo lo expuesto que la herencia es una ley cuyas excepciones anotadas no son sino factores concurrentes a completar la misma ley.
Por todo, las cuatro leyes expuestas en el párrafo III de este capítulo, nos presentan (entre otros) los siguientes caracteres.
1°. Los referentes a la vida exterior que abarca la voluntad y la inteligencia o sea los movimientos y las percepciones.
2°. Los referentes a la vida interior o sean los del organismo y la sensibilidad.
3°. Los referentes al padre, la madre, o cualquier otro que prepondere, lo que llamamos herencia directa, si los tales caracteres exteriores se transmiten dentro del mismo sexo, cuyo ejemplo nos pone la historia, con los vicios de las Julias, hija y nieta de la mujer repudiada de Augusto.
4°. Los referentes por cruce de razas o etnicismos, en los que se adquiere la fuerza y virtudes de los dos, cuando concurren los dos sexos cruzados, como en el caso de la gran Cornelia, hija de Escipión el Africano y cuyo valor y virtudes, están retratados en sus hijos “los Gracos”.
5°. Los referentes a la herencia mediata, llamada de Atavismo (retorno), en que los caracteres se reproducen después de dos o más generaciones, rectas o lateralmente, como en Gustavo Vasa y en Octavio, sobrino y nieto de César, y
6°. Los referentes a la herencia Homocrona, que se ven reproducir sobre todo las anomalías, a la misma edad y con idénticos modos y valor que se hizo por un antecesor.
El Homocronismo, tiene su raíz en la Autosugestión, las más de las veces, y se manifiesta con especialidad en las epilepsias, porque se conservan larvadas hasta la época fatal en que se manifiestan. (No es absoluta esta ley).
Por la misma ley, aunque acaso por diferente modo, una cruza de animales tendientes a mejorar una raza, los atavismos no desaparecen sino después de seis a ocho reproducciones o generaciones.
Los atavismos no desaparecen nunca en las especies racional o irracional, porque es necesario que sea, lo que antes ya fue, pero se impone, sí, la modificación progresiva o civilizada, que se consigue por una estudiada educación.
Libro: Filosofía Austera Racional
Autor: Joaquín Trincado
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