Herencia física y orgánica
- EMEDELACU

- 13 oct 2023
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Siete son los puntos principales y generales de la herencia física y orgánica a saber:
1°. La idiosincrasia.
2°. La fecundidad.
3°. La longevidad.
4°. La estructura.
5°. La intelectualidad perceptiva.
6°. La Psicología, y
7°. Las reflexiones inductivas (Talento).
No es todo absoluto, pero sí general: y aunque sean muchas las excepciones por el destino, nunca derogan la ley.
La herencia se extiende, tanto a la estructura externa y particularidades, como a la idiosincrasia, la fecundidad y la longevidad. Lo mismo ocurre también con las anomalías naturales o adquiridas y aun con los defectos físicos y deformidades, lo cual es efecto del contagio.
Pero lo que ante todo llama la atención, aun de los menos observadores, es la herencia de la estructura externa. Es un hecho de observación vulgar y nada menos raro, como oír decir a menudo que tal niño es el retrato de su padre, de su madre o abuelos. Pero ya hemos manifestado en el párrafo anterior que la influencia que predomina durante el acto de la concepción o el tiempo de la gestación, triunfará.
Pero esta influencia hereditaria puede manifestarse en cualquiera de los miembros, en el tronco, la cabeza, el cabello, las manos, etc., pero sobre todo en el rostro, en la expresión y rasgos fisonómicos. A veces, basta esas semejanzas hereditarias para acusar el origen de las personas, lo cual, en todos los tiempos también dio motivos a escenas novelescas y aun como hemos anotado, judiciales.
También en la altura o talla, generalmente obra la herencia, hecho que una larga experiencia ha consagrado casi en ley, para la reproducción de animales y para modificar las razas.
Es cierto que todo esto es obrado por el magnetismo, que hace la autosugestión, pero todo esto no es más que efecto de la causa psiquismo de los individuos intelectuales, que rigen nuestra vida de hombres: nuestros propios espíritus.
El sistema (o ley de selección) ha sido aplicado a la humanidad, como experiencia: al efecto sabemos que el padre Federico II no toleraba el casamiento de unos soldados de elevada estatura que estaban a su servicio, sino con mujeres de su misma talla y sacó ejemplares dignos.
Pero no puede prevalecer el cruce en ese rigor, porque se opone el destino y la libertad de los seres. Pero en general y promiscuando las razas de diferentes regiones y tecnicismos, se consigue la unificación del tipo y mayor fuerza y belleza. Obra que empezó la raza adámica y cerca está de dominar ya todo el mundo, con lo que se puede tener una común idea, en todas las cosas.
Sabemos también que la herencia se extiende al color de la piel, la forma y volumen del cuerpo, como a todo nuestro ser, hasta la obesidad o el raquitismo.
Lo mismo que en lo externo, la herencia se extiende a lo interno y sus conformaciones.
Nada más positivo (según lo comprueba la anatomía) que, la herencia de la forma, volumen y anomalías del sistema óseo, como también las proporciones en todo sentido del cráneo, del tórax, la columna vertebral y aun de los huesos menores del esqueleto.
El sistema circulatorio, el digestivo, el muscular y el más interesante a la Psicología, el sistema nervioso, están igualmente bajo las leyes de la herencia; pero es porque todo el ser de los padres sirve de modelo al espíritu en la formación de sus cuerpos y trata de copiar todo el organismo, lo mismo que las demás cualidades características siempre que no se opongan al destino que tiene o impone la ley de retorno o atavismo.
Fuera de estos dos casos de excepción se puede decir que la herencia de los padres la forman por entero los hijos; y así se manifiesta que sus dimensiones y cualidades generales y esenciales, sobre todo en el cerebro, en el volumen y hasta en la forma de sus circunvalaciones, hecho por el que cree el frenólogo Gall, explicar la transmisión de las facultades mentales.
Si estas facultades fueran físicas, Gall casi tendría razón, y se la damos en cuanto a la organización sistemática; pero no se la podemos conceder sobre las facultades que sólo pertenecen al ser intelectual, que no es la masa encefálica, ni centros orgánicos, sino que éstos sirven sólo de reflectores y proyectores para las facultades del espíritu, que se sirve de todo el organismo y para cuyo fin lo preparó como lo dejamos demostrado en su lugar correspondiente, con los ejemplos de la dínamo y la red de hilos conductores.
En lo referente a los sentidos, sabido es que ciertas cualidades perceptivas se transmiten entre los humanos lo mismo que la delicadeza del olfato en los perros y la vista extraordinaria en las aves.
Igualmente se verifica la transmisión de la memoria orgánica o sea la mímica y hábitos heredados por contagio como la Psicología, intelecto físico de la música y demás artes, por la reflexión e inducción dinámica, o sea el magnetismo remanente, que por ley inflexible perdura porque “Lo que una vez es, ya no puede dejar de ser”.
Libro: Filosofía Austera Racional
Autor: Joaquín Trincado
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