top of page
Joaquín Trincado

Guillermo Marconi

  • Foto del escritor: EMEDELACU
    EMEDELACU
  • 17 abr
  • 4 Min. de lectura

GUILLERMO MARCONI, nació el 25 de abril de 1875 en la población de Grifone, provincia de Bolonia, que forma parte de la antigua región italiana de Emilia, la más septentrional que alcanzó a dominar el Estado Pontificio bajo el cetro papal de Juan Cayetano Orsini, quien se ha hecho tristemente célebre bajo el nombre de Nicolás III (1277-1280).


Su padre era también italiano de nacimiento más no su madre que procedía de Irlanda. Ya desde muy joven le atraían los problemas de física y muy especialmente cuando el famoso físico alemán Enrique Hertz revolucionó la ciencia oficial sosteniendo que el espacio está totalmente atravesado por ondas eléctricas.


Hizo sus estudios de ingeniero electricista en Bolonia y Liorna, pero fue en Lieja, Bélgica, donde trabó relaciones con él más tarde autor de las doctrinas que constituyen la “Escuela Magnético-Espiritual de la Comuna Universal” y gracias a las conversaciones allí tenidas pudo Marconi dar una forma científica al símbolo del Gran Catorce.


Ya en 1895 obtuvo los primeros resultados sobre la telegrafía sin hilos, tema en el que tales físicos trataban de asegurarse su gloria, pero que parecía estar reservada para Marconi.


Como en su patria no encontraba el apoyo que necesitaba, dirigióse resueltamente a Londres donde se entrevistó con el profesor Guillermo Preece, a la sazón director de Telégrafos, quien inmediatamente se puso a secundar la labor del joven ingeniero. Al año siguiente (1896) pudo hacer los primeros experimentos sobre una distancia de 14 kilómetros que mide a esa altura el canal de Bristol que separa la población galense de Penarth del pueblo Weston super Mare situado en el condado inglés de Somerset, siempre basándose sobre los principios de Hertz y en unión del mencionado director de Telégrafos.


En 1897 fundó en Londres la Compañía de Telégrafos sin hilos que lleva su nombre (“Marconi Wireless Telegraph Company Ltd.”) mediante la cual pudo en 1899 establecer comunicaciones entre ambas orillas del Canal de la Mancha que separa a Gran Bretaña de Francia, haciendo lo mismo en 1901 entre el condado inglés de Cornwell y la isla de Terranova del Dominio del Canadá, mediante la instalación de estaciones de trasmisión y recepción.


Dos años más tarde (1904) firmó el departamento de correos inglés un contrato con Marconi para la transmisión de despachos comerciales inalámbricos.


En 1910 inventó un nuevo receptor de ondas y un nuevo detector electrolítico. También ideó por ese entonces el doble sistema mediante el cual los aparatos de emisión y recepción permanecían activas o inactivas alternativamente en rápida sucesión evitando el sincronismo de las dos estaciones.


Ese mismo año había establecido un servicio transatlántico sobre una base práctica, logrando en las comunicaciones radiotelegráficas entre buques y costas la distancia de 9,000 kilómetros. En 1912 firmó un contrato con el gobierno de Londres para la instalación de estaciones inalámbricas, con las principales colonias que constituyen el Imperio Británico y en septiembre de ese mismo año, inauguró la gran estación de Coltano, en cuya ceremonia sufrió un accidente automovilístico que le ocasionó la pérdida de un ojo.


Durante los años de 1922 a 1924 hizo experimentos en los nuevos métodos de trasmisión con los cuales la energía puede ser centralizada en una dirección, haciéndola ir en línea recta de una estación a otra. El año último nombrado cuando el planeta Marte pasó a sólo 56 millones de kilómetros de la Tierra procuró Marconi obtener un mensaje telegráfico de los habitantes de ese mundo. Para ello se dió plena divulgación en la prensa de los países civilizados de modo que todas las gentes estaban al tanto de tan importante proyecto no dejando la curiosidad general, menos de ser una gigantesca concentración de pensamientos. El día señalado para la prueba fue observada una descarga de chispas eléctricas que parecía venir desde Marte, pero los aparatos no impresionaron ninguna otra manifestación inteligible, hecho que indudablemente se debió a la diferencia de densidad entre ambos mundos.


Sus experimentos con las ondas ultra cortas allanaron el camino hacia la radiotelefonía y televisión.


Sin lugar a dudas puede ser considerado como uno de los más grandes benefactores de la humanidad. Ya en 1903 fué nombrado ciudadano de Roma; al año siguiente le fue concedido el título de doctor honorario por las universidades inglesas de Oxford y Glasgow; en 1905 se le nombró en su patria Caballero de la Orden Civil de Saboya y el gobierno español le otorgó la Gran Cruz de Alfonso XII; en 1914 Gran Bretaña le ordenó Caballero de la Gran Cruz Real de Victoria (Knight Grand Cross of Royal Victorian Order) y el año siguiente senador del reino de Italia.


El Premio Nobel para Ciencias Físicas que le adjudicó en 1909 la Academia Sueca de Ciencias y que dividió con Carlos Fernando Braun, le correspondió “en mérito a sus servicios prestados en el terreno de la radiotelegrafía”.


De sus obras mencionaremos: Atti degli Associazioni elettrica italiana; L´elettricista; Nuova Antologia; Proceedings of the Royal Society; Atti del Congreso internacionale del fisici; La telegrafía senza fili yLa radiocomunicazione a fascio.


Guillermo Marconi falleció en Roma el día 20 de Julio de 1937, el mismo día en que cumplía el 40° aniversario de la existencia de la “Marconi Wireless Telegraph Company Ltd”. Su cuerpo fué velado en el salón Galatea de la Academia Italiana y la noticia de su muerte, ocasionó honda impresión en todo el mundo científico.

1° y 15 de Noviembre de 1940.

BALANZA NÚMS. 188 Y 189.


Libro: Biografías de la Balanza

Autor: Joaquín Trincado

 
 
bottom of page