Gerardo Hauptmann
- EMEDELACU

- 29 abr
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GERARDO HAUPTMANN, estudió en la Escuela de A. y Oficios. Pensó dedicarse a la escultura estudiando en la Escuela Breslau. Visitó las escuelas de ciencias naturales de Berlín y Jena; se trasladó a Italia, siempre con la idea de la escultura, pero mientras tanto ya se había ensayado en la Literatura y su primera obra, el poema épico, Promethidendos (1885) que no tuvo gran aceptación considerada artísticamente, pero se hizo notar por sus tendencias sociales. Entusiasta de las doctrinas naturalistas, en 1889 estrenó el drama Von Sonnenaufgang, inspirado en “El poder de las tinieblas”, de Tolstoi. Un cuadro sombrío y rudo, pero rebosante de vida y verdad, en el que pinta maravillosamente el estado social de Silesia. La obra despertó extraordinario interés y valió a su autor una popularidad que no lo abandonó. Su drama Das Friedensfest(1890) no produjo tanta impresión, no obstante sus excelentes cualidades técnicas y literarias, pero en el "Einsame Menschen" (1891), obtuvo un resonante triunfo. Aún cuando se aprecia una marcada influencia de Ibsen, Tolstoi y Zola, la fuerte personalidad de Hauptmann se acentúa ya en esa obra con trazos vigorosos. Su mejor drama de aquella época es Die Weber (1892), traducida a todos los idiomas. Si en la concepción general recuerda el “Germinal” de Zola, son muy distintos los procedimientos, y, no obstante la brutalidad del ambiente en que se desenvuelve, la miseria de aquellos pobres tejedores alcanza a veces una avasalladora fuerza dramática que llega hasta borrar la intención social del autor, que es una mordaz protesta contra los abusos. A otro género pertenece el poema elegíaco Die Hanneles Himmelfahrt (1894), de una delicadeza conmovedora y, sobre todo el drama simbólico Die versunkene Glocke (1896), que valió a su autor quizá el mayor éxito de su vida. La nebulosidad de algunos pensamientos queda compensada con exceso por la belleza de la forma, la brillantez de las imágenes, la profundidad de la concepción y la poderosa originalidad de los caracteres. Con Fuhrmann Hanschel (1896) volvió Hauptmann al crudo realismo de sus primeras producciones, aunque las supera mucho por la habilidad técnica, la excelente pintura de los caracteres y la belleza de la forma.
El arte de Hauptmann, como el de todos los removedores, fué más discutido al principio, tanto en su patria como fuera de ella, produciéndose polémicas apasionadísimas. El estreno de su primera obra originó un verdadero escándalo, pero enseguida encontró Hauptmann entusiastas admiradores que, por espacio de algún tiempo hubieron de resistir los ataques y las diatribas de la mayoría. No duró mucho sin embargo, y Hauptmann se vió pronto agasajado por todas las clases sociales y sus obras fueron traducidas a todos los idiomas.
Al estallar la guerra europea de 1914 sostuvo una polémica con Romain Rolland, quién lo desafió a protestar contra el crimen de Lovaina, ciudad belga, que al ser invadida por los alemanes, asaltaron estos llenos de furor bélico la famosa Universidad a la que prendieron fuego, destruyendo así su biblioteca que contenía 120,000 volúmenes y 250 incunables. Aún cuando Hauptmann no se atrevió a formular la protesta en su patria, se le reprochó el haber firmado con algunos otros intelectuales alemanes un manifiesto contra la guerra de invasión. Tal efecto produjo esta acusación que los más apasionados lo comenzaron a perseguir con saña y hasta negar las condiciones de excelente dramaturgo que antes le habían reconocido, acusándolo, además, de inconsecuente, ya que su actuación política y literaria siempre había sido anti-imperialista y pacífica. Sin embargo, pasada aquella primera efervescencia de las pasiones, Hauptmann ha recuperado su puesto en el mundo intelectual.
Cuando en el año de 1912 recibió el Premio Nobel para Literatura, se hizo presente a Hauptmann como un perspicaz investigador para hallar los secretos del alma y cantarle su sinceridad en sus descripciones naturales, el desarrollo de su juicio artístico y su nobleza personal, concediéndosele en particular, por su “actividad en el terreno del concepto dramático moderno”.
En 1923 con motivo del sexágesimo aniversario de su nacimiento (nació en Ober Salzbrunn, Silesia prusiana, el 15 de noviembre de 1862), en Alemania se le hizo objeto de un homenaje que revistió los caracteres de una apoteosis. En la actualidad vive en el pueblo de Ostendorf, situado en el Riesengebirge (Montes de los Gigantes).
Aparte de las obras ya mencionadas citaremos: Kollege, Brampton (1892); Der Bieber Pelz (1893); Florián Gever (1895); Schluck und Isu (1899); Michael Kramer (1900); Der Rote Hahn (1901); Der arme Heinrich(1902); Rose Bernd (1903); Elga (1904); Die Ledigen Machen von Beschofaberg (1905); Und PippeTanzt(1906); Der Jungfern von Bischof Aber (1908); Griselda (1909) y Atlantis (1912), ésta última inspirada en el desastre del “Titanic”, el entonces vapor más grande del mundo que se hundió frente al Cabo Race el 14 de abril de 1912, por haber chocado contra un témpano y que costó 1,635 vidas, hecho que ocasionó una verdadera consternación mundial; muchos de los mismos náufragos se negaron en los primeros momentos a abandonar el barco ya que estaban tan convencidos que una nave tan gigantesca no se podía hundir. Entre sus últimas producciones figuran Der Katzer con Soana (1918), Weisse Hecland (1919), Indispo Dhi(1921), Die Insel der Grossen Multer (1924) y Buch der Leidenscheften (1929).
1° y 15 de Marzo de 1941.
BALANZA NÚMS. 196 Y 197.
Libro: Biografías de la Balanza
Autor: Joaquín Trincado
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