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Joaquín Trincado

Filosofía francesa contemporánea; El Materialismo

  • Foto del escritor: EMEDELACU
    EMEDELACU
  • 24 may 2023
  • 3 Min. de lectura


Del resultado de los principios de Condillac y Hartley, La Mettrie encontró cimientos para sostener conclusiones extremas del materialismo; y en su “historia natural del alma” y su “Hombre Máquina”, afirma que: “Los fenómenos Psíquicos, lo mismo que los fisiológicos, se deben exclusivamente al organismo, siendo funciones naturales del Cerebro; y que la existencia de Dios y la inmortalidad del alma, son ilusiones forjadas, para que el espanto de la muerte no perturbe los goces de la vida”; con lo que luego, Diderot, con los autores de la “Enciclopedia”, pusieron de moda en Francia el materialismo.


El materialismo arraigó fácilmente, por que los hombres estaban cansados de servir al dios religioso tan irracional y vengativo y, si de él eran las almas, los hombres aceptan primero la muerte eterna siendo sólo materia antes que estar a merced de la injusticia de un infierno inconcebible y de un cielo de holgazanes; y razonaban bien. Pero extremaron las cosas por la guerra que les llevaba la implacable religión y su dios y, el materialismo se hizo ateo no sólo de la religión, sino del sentimiento fraternal y hasta político y, el mundo todo se vio envuelto en el caos, que dio por resultado la guerra mundial, después del latrocinio legislado que usurpó el poder al trabajador, hasta no tener ni pan, ni techo, ni derechos sociales, ni de vida.


Y no es que el materialismo trajera esas calamidades; las había creado la religión con todos sus errados filósofos detractores: lo que hizo el materialismo fue, descubrir esas terribles lepras que ya había que soportarlas y adelantó el grado de fiebre para que la humanidad toda se contagiara y cayera quien no pudiera resistirlas y se curara el que fuera capaz de soportarlas; mas entonces, terminaría también el materialismo, pero los hombres serían hombres y hermanos.


En esa fiebre se originó la revolución francesa, cuyos frutos fueron malogrados y a la luz de aquel fuego, Carlos Bonnet (ginebrés), estudiando en aquellos fenómenos, tuvo el valor de decir: “Si bien es cierto que los fenómenos del alma derivan de las corrientes nerviosas, ellas se originan fuera del sistema nervioso”, y no vaciló en aceptar la inmortalidad del alma y la existencia de Dios, desde que no hay nada que demuestre lo contrario y sí lo afirman las leyes universales y hasta las mismas revoluciones.


Pero ya, la revolución que cada hombre tenía en su conciencia; la desesperación que reinaba en todos lo mismo; aunque fuese todo lo lógico que se quiera el axioma de Bonnet, se le puso en contra el famoso Pablo Enrique Thiry, apodado con razón el “Marat de la filosofía”, publicando su libro “Sistema de la naturaleza”, que en su Ultra-Materialismo es como la cartilla del ateísmo teórico, puesto que el ateísmo práctico no existe.


Tiene sí el valor de desconocer a toda religión, pero para eso no es necesario la blasfemia; que tal sería cuando el mismo Voltaire le refutó su “Sistema de la naturaleza”, que no ha resistido a la crítica.


Volveré a decir que, el materialismo racional es necesario y de gran provecho: nosotros lo ponermos como base de todo estudio científico, por cuyo materialismo llegamos al conocimiento de las leyes Físico-Químicas, para por éstas, llegar a la comprensión parcial de todos los elementos que componen los cuerpos y de éstos a la fisiología individual y universal.


Libro: Filosofía Austera Racional (1ra parte)

Autor: Joaquín Trincado

 
 
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