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Joaquín Trincado

Filosofía contemporánea; Idealismo Subjetivo

  • Foto del escritor: EMEDELACU
    EMEDELACU
  • 24 may 2023
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 4 oct 2023



La revolución que ha llevado Kant a las ciencias con su “Criticismo”, pone a los hombres que buscan algo, en un camino más claro que el que tuvieron desde el siglo tercero de la fatídica era Cristiana.


J. Amadeo Fichte, se apoya en los principios de Kant, sobre la materia y formas del conocimiento: y Fichte, en principios del siglo 19, llegó a estas conclusiones: “Las formas de los principios de Kant, no son sino dos entes subjetivos: el yo absoluto y real (forma) y el no-yo (materia) que es el yo relativo y fenomenal. El yo y el no-yo se determinan recíprocamente, cuando el yo es determinado por el no-yo, la razón es práctica”.


Vemos, que Fichte, ya es terminante en su juicio y acepta el yo, que puede subjetivar, y aunque hasta entonces ese yo, se comprendería el alma humana, era capaz de señalar el objeto.


Todos estos grandes coloquios de los filósofos, no eran sin embargo, más que el trabajo evolutivo del que estaba encerrado en el alma; pero que por su ley de armonía no debía mostrarse, hasta que los hombres agotaran los medios de conocer la materia.


El alma humana, ya hemos probado atrás que no tiene ley: y por lo tanto, no puede ser el yo pensante aunque sí es el yo sensible, porque es materia.


Pero, establecido ya, un ser constante (aunque sea bajo una verdad relativa, el alma) ya los hombres están convencidos de que no pueden morir y abren su conciencia para seguir buscando las causas todas que los lleven a encontrar las verdades que necesitan, como la comprobación del creador, que se impone a todos, porque todos lo conciben necesario; lo que hace una ley universal impositiva para toda conciencia, por la misma necesidad que nos obliga aunque sin imperio de tiempo determinado; lo que nos da una idea del libre albedrío, que verdaderamente no es real, porque nos doblega una ley que nadie logra eludir; pero que en verdad, admitiendo su dominio, es como se concibe el libre albedrío.


Libro: Filosofía Austera Racional (1ra parte)

Autor: Joaquín Trincado

 
 
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