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Joaquín Trincado

Filosofía contemporánea; Fenómenos Humanos

  • Foto del escritor: EMEDELACU
    EMEDELACU
  • 29 may 2023
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 4 mar 2025



Filosofía contemporánea; Fenómenos Humanos


Conforme con lo anterior, (que han podido rebatirlo pero no negarlo ni menos desmentirlo) James Mill, en el primer tercio del siglo 19, hace el estudio de los fenómenos humanos, comprobando, que los hechos del alma, se reducen a tres categorías.


1a. Sensaciones: Internas y externas.

2a. Ideaciones: Copias o imágenes representativas.

3a. Asociaciones: Enlace de las ideas por un orden de sucesión “Sincronismo”.


De modo, que el asociacionismo es irreductible y vemos los fenómenos sucederse simultáneamente en el espacio y el tiempo, con entera semejanza de causas; lo que afirma una vez más su procedencia única, o sea del ser real; del yo pensante; del espíritu aseguramos nosotros.


James, tiene un digno heredero; su hijo Stuart Mill que pone un bello relieve a los principios de su padre, y a mediados del siglo 19, publicó su "Sistema de lógica deductiva e inductiva" que encontró un buen intérprete en Ezequiel A. Chávez, español.


Stuart Mill, se convence de que, “El mundo es la posibilidad de las sensaciones; las ideas de causa tiempo y espacio, se deben una a otra”. Es decir, que todos proceden de una causa sola.


Comprende Stuart Mill que, la moralidad de las acciones humanas, derivan de un cálculo matemático del asociacionismo, que llega a ser un hábito. "Y apreciamos las virtudes, dice, primero por la satisfacción y ventajas que nos proporcionan, (que es egoísta), pero que llegamos a su aprecio con naturalidad, como el avaro aprecia sus tesoros".


Tras el estudio de Stuart Mill, se ha levantado la investigación científico-filosófica, que nos permite la lógica deducción de una cosa, de la otra: es decir, que ascendemos del efecto a la causa; lo mismo que comprendiendo la causa, deducidos los efectos probables.


No debemos olvidar, que ya, en este tiempo, empiezan a mostrarse los espíritus en todas formas y con toda clase de fenómenos y los hombres se ven inducidos a la investigación; aunque muchos, (bien a pesar suyo y predispuestos a la negación) no han podido desmentirlos, ni aun con el uso innoble de la superchería científica, en algunos casos que justificaron la ciencia.


Los dos Mill, padre e hijo, no son rebatidos de frente; pero hay un sistemático y de mucho valor científico (si retiramos su sistematicismo) que lo vamos a exponer, Alejandro Bain.


Este sostiene, que "Los fenómenos internos, (Fenómenos Psicológicos, están en asociación con los fenómenos externos, (fisiológicos), y forman dos series paralelas que deben estudiarse conjuntamente".


Esto es escandaloso al presentarlos en paralelo, porque jamás podrían encontrarse los fenómenos internos con los externos y entonces no puede existir la asociación ni la contigüidad; y aunque quisiéramos admitir la ley de influencia, que no podía conocer Bain, (porque no habían nacido las ciencias y leyes de la electricidad), sólo conseguiríamos establecer, una necesaria atracción y repulsión de dos cosas diferentes: pero como “sólo una substancia existe”, no podríamos decir dos cosas sino dos formas de la misma cosa en dos grados diferentes.


Pero dejémosle exponer para ver dónde va.


"Los fenómenos íntimos son de tres clases; los que se originan en los sentidos, que forman la inteligencia; los emocionales; y los actos de la voluntad".


"La conciencia está determinada, por cambio y transición de los fenómenos internos: El pensamiento es una palabra o un acto contenido".


Aquí ha dicho una verdad máxima, pero él no la entiende. Sí; la conciencia es el cambio de posición de los instintos del ser humano: y por la transición que hizo el espíritu en dar tiempo a esos mismos instintos para que cada uno se saciara en su ley; único modo como se dominan y forman el conjunto consciente, haciendo un homogéneo de todo lo heterogéneo: lo que no podría ser, si fuesen dos series paralelas. Sigue Bain.


“Las representaciones por los sentidos asociados o aislados llegan a constituir la inteligencia, por las asociaciones simples, compuestas y constructivas que obedecen a las leyes de contigüidad, (sucesión y simultaneidad) y de la similitud, (semejanza y oposición)”.


Aquí se ve un buen deseo de querer allegar las leyes de asociación a los fenómenos biológicos, suponiendo que Bain, entiende de Biología del alma humana: lo que sería fácil, si se convenciera de que, el alma sólo es la intermediaria de la demostración de la vida; y que por lo tanto, no se podrá estudiar la biología en el alma humana, sino por su medio y conocimiento, para llegar al que es la vida demostrativa; al espíritu; en él, sí se puede descubrir la biología, porque está en él.


Sigue diciendo Bain que: “La emoción y volición se explican, por el auxilio de las leyes de asociación y según los estados sensibles y las excitaciones musculares, de donde podemos analizar las posiciones y sus principales leyes”.


“Las leyes morales, son el producto de dos factores; el interés y el sentimiento, cuyas leyes son de origen humano, obscurecidas por la tradición que las perpetuó”.


Bain, empezó corcoveando y acaba durmiéndose él mismo: el sentimiento lo demuestra el género humano y también los tres reinos de la naturaleza, como nos lo demuestra Schopenhauer, en el cariño de su perro, que hacemos extensivo a todos los perros y a todas las especies domésticas para con el hombre y también a todas las especies animales entre sí mismas y, no exceptuamos el reino vegetal ni aun el mineral, que nos lo demuestra la química en la fusión de líquidos y metales que, lo hacen por la afinidad que es ley Biológica.


En cuanto a las pasiones, diremos sólo aquí, que éstas tienen su ley en el antagonismo de los instintos; y se prueba eficientemente en que las pasiones cesan, cuando el antagonismo no existe; de lo que hablaremos en su lugar correspondiente: pero ese antagonismo es el que produce todos los que llamamos "fenómenos", que nosotros diremos efectos.


Libro: Filosofía Austera Racional (1ra. parte)

Autor: Joaquín Trincado

 
 
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