El Renacimiento; La caída de Constantinopla
- EMEDELACU

- 18 may 2023
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En cuanto la imprenta imprime y divulga las ideas de los hombres, se convierte en piqueta de lo insostenible; y el imperio, sostenido sólo por el terror y la sangre, por la iglesia Católica, cede su último baluarte de contención de los orientales, Asiáticos y Griegos. Turquía, que lucha por las doctrinas de Mahoma desde el siglo sexto, arroja al Cristo Dios de Constantinopla y abre la sublime puerta, vaciándose por ella hacia el occidente, los sabios anhelantes de revisar la obra macabra, a la par que opulenta, de sus enemigos sin entrañas de hombres; los Cristiano-Católicos.
En cuanto las civilizaciones contenidas varios siglos en Oriente, Asia y Grecia se abren camino, destruyen añejas preocupaciones y el papado tiembla y en su rabia, se dispone a terminar, si puede, con la especie humana y no vacila ya encender las hogueras, queriendo anublar el Sol con los humos grasos de los millones de cuerpos quemados y callar los clamores de las madres, de los hermanos y de las esposas, con el chirrido de las ruedas, al crujir de los potros y demás instrumentos, bajo los graznidos de los cantos de blasfemia contra el Creador y sus criaturas, por los mismos que se proclaman representantes de Dios y con derecho divino.
Quisiera poder borrar esa infamante página de la historia humana; esa bofetada dada en la faz de la dignidad humana; ese escupitajo a la ley de la Creación; pero, los hechos, hechos son y no pueden dejar de ser, y ya que sea la afrenta de la humanidad, en descargo de los Mártires de la libertad del pensamiento, esa página será el Epitafio Eterno de la tumba del Dios-Cristo.
El efecto del influjo de la imprenta y de las ideas vaciadas en el Centro y Occidente de la Europa y a pesar de la terrible Inquisición, las ideas, que son incorpóreas, se graban en las conciencias y la protesta se levanta en todas partes.
Los abusos del Clero Católico llegan a tal extremo, que se apoderan de todos los derechos divinos y humanos, de los espirituales y materiales y solo vive el que ellos quieren otorgarle el permiso de vivir; pero sumiso y delator de los demás, dándose millones de casos de acusaciones de la esposa al esposo, del padre a sus hijos y del hermano al hermano: a tal grado de abyección había llegado la humanidad militante bajo la religión Cristiano-Católica.
El desenfreno de los clérigos era tal, que entre 100 tribunales formados para juzgar los crímenes, estupros, e incestos cometidos por clérigos, no pudieron desempeñar la inmensa cantidad de juicios: y téngase presente, cuán pocas mujeres tendrían el valor de acusar, por dos razones poderosísimas, como son el pudor y vergüenza y el temor de ser luego acusadas de herejes y quemadas. Por lo que, la mayor parte de esos juicios, era por acusación de monjas celosas de otras monjas; y algunos, de jóvenes mancebos estuprados en los conventos y colegios, confirmado todo esto por bulas de varios pontífices. Todo lo que podéis comprobar en los archivos judiciales de Sevilla y Madrid y en los de Francia, a mediados del siglo XIX; de los cuales, algunos juicios hemos extractado en nuestros “Primer Rayo de luz” y el “Buscando a Dios y Asiento del Dios Amor”.
Alejandro VI: Rodrigo Borgia.
Los hechos de este pontífice, nos dicen todo lo que pudiéramos enumerar de la corrupción del clero; y las obras de su pontificado y vida anterior se condensan en estos hechos.
Cardenal y casado con Vannozza de la que tiene sus hijos Duque de Gandia y César, Cardenales, y la famosa Lucrecia y Alejandro, se casa de nuevo con la condesa de Valladolid por engaño y es asesinado el cura que los bendice y arrancada la partida labrada en el registro parroquial de Sta. María.
Sus ocupaciones de político, le dan excusa para ausentarse de casa de Vannozza y dedicar otros días a la Condesa; y entre tanto, hace su concubina a su hija Lucrecia, la que comparte sus amores, además, con sus dos hermanos Francisco y César. Éste, mató a su hermano por celos dentro del Vaticano, presenciándolo la condesa de Valladolid, de lo que huyó horrorizada.
Son inventores de un veneno conocido sólo por el nombre de “Polvos de los Borgias”, y para sentenciar a sus víctimas, decían: “Dar el salvo conducto”, y Alejandro por equivocación y Lucrecia por desesperación, mueren con los mismos polvos.
Las Bacanales del Vaticano en aquel tiempo, son célebres por su magnitud y desvergüenza; las conocemos en sus detalles, gracias a Maquiavelo que las escribió en los anales del Vaticano y más tarde, las sacó el Conde Mastai antes de ser Pío IX, cuando era tratante de mujeres. Esto está confirmado en los archivos de la Masonería en Sinigaglia ciudad natal de Pío IX, de cuya logia fue expulsado por esos delitos de inmoralidad.
Con estos puntos del pontífice, se comprenderá toda la corrupción del clero secular y regular en todo el Orbe Católico. ¿Podía la humanidad permanecer en ese estado? La ley que rige la creación, ¿podría ser indiferente? El Creador, ¿habría sido tan pobre, que no tuviera ya en su paternidad, un punto, donde dirigir a los libres de pensamiento mártires del sacerdote? Por Isaías había dicho “¿Yo que hago parir seré coartado?”, y en la queja que el profeta le pone a Jehová, le contesta: “Deja que aún sigan los hombres siendo malos”. Pero luego por el mismo Isaías en llamada solemne, grita Jehová hacia occidente llamando a Jacob y le manda “levántate, levántate, levántate y vé a aquellas islas apartadas que aún no oyeron de mí”.
Libro: Filosofía Austera Racional (1ra parte)
Autor: Joaquín Trincado
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