El Renacimiento; Idealismo Absoluto
- EMEDELACU

- 18 may 2023
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Después del párrafo historiado descubriendo el misterio que envolvía a la compañía de Jesús, sería inútil entretenernos en recoger los fragmentos de ciencia y filosofía que empezaban a despuntar con el nombre de renacimiento, debido a lascorrientes es tablecidas entre la Europa y Oriente, a causa de la caída de Constantinopla, que era la muralla del catolicismo, puesta a las doctrinas de Oriente y Grecia; pero basta decir, que todo el siglo XVI y aun bajo la más formidable cuanto vergonzosa rabia católico-cristiana aniquilando a los pensadores por los tribunales de la inquisición, los hombres examinaron los dogmas, las teologías y tradujeron la Biblia, desconociendo para siempre al pontífice, sus dogmas y sus mandatos, naciendo la Masonería, el liberalismo y el libre pensamiento, cuyos resultados los veremos en el desarrollo de las filosofías, la ciencia y el arte libres, que se harán universales en el siglo XVIII y con su preparación, podremos llamar al siglo XIX, siglo de las luces.
Podríamos decir, que todo lo que escarbaba, descubría y estudiaba la compañía de Jesús que cumplía su primera parte del testamento de Ignacio al expirar, “Os dejo el mundo por patrimonio, que habéis de conquistar por la ciencia, el trabajo y el amor”, la reasumió toda Schelling, fundado en E. Schleiermacher, que sostuvo un sistema que llamaron “Bautismo idealista”; pues considera que, “El tiempo, el espacio y la causalidad, son formas necesarias y comunes del sujeto y del objeto”, porque, estos elementos constituyen el mundo múltiple que se unifica en Dios como ya había sido sentado por Sócrates, Platón y otros antes.
Pero por que se pudo escarbar y resucitar esos principios, que la sangre y las cenizas hechas y derramadas por la religión católica había sepultado, se llamó a esa “Era del renacimiento”.
En una parte del sistema de Schelling se fija el bueno de Hégel, que luchaba con un vacío que encontraba en el sistema de Fichte. Es decir, faltaba el vínculo entre “El yo y el no yo” que debía ser absoluto.
Pero entre Schelling, Fichte y Espinosa, hacen un gran barullo de conceptos terminológicos, con sus “Contenidos”, “Reflexivos” (meditación). “Subjetivos”, “Objetivos”, “Substancialidades”, etc., etc., que resultaba laberíntico; estilo teosófico; que para encontrar en su forma de estudio, una rana por ejemplo, ha de resolver el principiante todo el quimérico y desordenado Archivo Teosófico, y al fin, la rana, aparece en formación, cuando aun no es rana, sino renacuajo... Hégel comprende mejor y reduce todo aquel arsenal a tres grados, que yo digo que son tres estados en grado diferente.
Así pues, Hégel, para llenar el vacío que hay realmente entre el yo, y el no yo, dice; Idea, objeto y espíritu; pero considera que, la idea procede del absoluto y es un pensamiento puro. Luego se exterioriza como objeto; para una vez llenado su fin, retorna a la inteligencia; y tomando carácter consciente se radica en el espíritu.
Grande es el esfuerzo de Hégel, para coordinar su sistema, que no es realmente la verdad, porque el nombre de “Idea absoluta” dado al sistema de Hégel, deja otro vacío, puesto que declara un cuarto estado, porque no comprende que, espíritu es inteligencia; por lo que, al decir “Y finalmente, retorna a la inteligencia, y tomando carácter consciente, se radica en el espíritu”, no sabemos si Hégel, no quiere, o no ha llegado a comprender que, la inteligencia y el espíritu es la misma cosa; sólo que la inteligencia, es la demostración del espíritu, y por lo tanto, un efecto, del espíritu causa.
“El carácter consciente” es un efecto de la inteligencia, la que es causa primera de la idea, por lo que Hégel dice que, “en la reflexión abarca los números”.
Hégel, es un verdadero Platónico, en su sistema, sólo que puede hacerlos más atómicos que el autor del Atomismo, Demócrito, por causa del progreso de más de 20 siglos que median entre Platón y Demócrito, a Hégel; pero no los aventaja.
Donde está en un punto firme Hégel, es en la construcción económica de los hechos.
Ve y se convence Hégel, de que, “El espíritu universal es la razón absoluta”, y quiere ver en los hechos de la historia, que pasan por tres formas distintas y las coloca en una escala, racional entonces, pero no lo es ya hoy que la religión es echada por la ciencia al canasto de las papeles inservibles.
La escala que Hégel cree por la que pasan las formas es:
“1° Por el arte, que por intuición nos presenta la idea absoluta realizada en un fenómeno sensible”.
“2° Por la religión, que nos eleva a lo absoluto por un acto de nuestros sentimientos y de nuestra conciencia representativa e intelectual”.
“3° Y por la filosofía, por la cual concebimos lo absoluto por medio de la razón pura: es decir, en su realidad absoluta y abarcando los conceptos inspirados en el Arte y representados en la religión”.
Hégel, ha destruido todo su argumento en su última frase, “y representados en la religión”. En su punto correspondiente veremos lo que es religión; pero adelanto que, el sentimiento, no es religión como cree Hégel, sino el sentimentalismo, que no es lo mismo.
La “intuición”, no es tampoco “el arte”: el arte nos lo da la naturaleza; la intuición, sólo el espíritu la puede dar; lo que es inteligencia, antes del Arte o Idealismo.
Por fin diré (porque no es que critico sino que peso, juzgo) que la obra de Hégel, es religiosa, estética; su absolutismo, no es Ético sino supremático, justamente por la influencia religiosa que impregna todo en su tiempo. Pero no ha podido ocultar su liberalismo y éste es su florón, por lo que merece la crítica filosófica.
Hégel ha engendrado en su liberalismo al socialismo militante y otros liberales, lo que justifica los muchos errores y divergencias del socialismo; porque reconociendo el socialismo que su verdadero fundador es Jesús, como no les llegó pura la doctrina de éste, se inspiraron en Hégel y otros progresados, que debido a la mixtificación de la historia, de las doctrinas y de los hombres hecha durante 14 siglos por la iglesia católica y sus llamados padres, Hégel y aun el mismo Schopenhauer y Darwin, son víctimas de la mixtificación, y quisieran o no, obraron bajo la sugestión de los textos, de las costumbres y del ambiente.
Por esto, Hégel, confunde la inteligencia separándola del espíritu, siendo aquélla la demostración de éste, para la realización de las obras del espíritu.
Pero como todos estos puntos han de concretarse en sus respectivas lecciones, cerraremos éste señalando que, el principio Absoluto de Hégel, no es absoluto porque admite la corrección; y se le corrige no aminorando esto el valor del hombre que no pudo dar otras notas que las del instrumento que manejó. Pero abre camino a Krause, que bajo el valor del sistema Hegeliano, hace nacer la filosofía de la existencia de dos mundos: el Espiritual y el Material, a los cuales les adjudica un ser absoluto a cada uno, pero en grados respectivos; “Espíritu y Naturaleza”.
Libro: Filosofía Austera Racional (1ra parte)
Autor: Joaquín Trincado
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