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Joaquín Trincado

El Procedimiento; Metodología

  • Foto del escritor: EMEDELACU
    EMEDELACU
  • 23 oct 2023
  • 6 Min. de lectura

Actualizado: 21 nov 2023



La metodología abarca el conjunto de procedimientos intelectuales que son adecuados e indispensables en la investigación de determinada serie de conocimientos científicos.

Al tratar de la inteligencia, hemos enumerado las leyes inductivas, en virtud de las cuales podemos inferir las causas según la forma perceptible de los efectos.


Dichas leyes son fundamentales en punto a los métodos inductivos, que pueden reducirse a cinco:

1°. Método de las concordancias. Si en dos o más casos de un fenómeno se observa una circunstancia común, ésta será o la causa de dicho fenómeno o uno de sus efectos; por ejemplo: mezclando un álcali y un aceite y esencia de rosas, se obtiene el jabón de rosas; y mezclando el mismo álcali con aceite y esencia de violetas se obtiene el jabón de violetas. Por consiguiente, en ambos casos resultantes, el jabón es producto constante de la mezcla de dos substancias: una alcalina y otra de grasa: es un método concordante.

2°. Método de diferencia. Si en dos fenómenos se observa que en uno de ellos concurre una circunstancia ausente del otro, puede inducirse que dicha circunstancia es la causa de él y el efecto del fenómeno, con el que aparece concomitante. Por ejemplo: si el valor de la moneda corriente oscila normalmente sin la intervención del estado, y si la intromisión produce inmediatamente un desequilibrio brusco en las cotizaciones bursátiles, debe inducirnos a pensar que la tal intervención es la causa del trastorno económico.


Hay diferencia de criterio, de organización, de responsabilidad, de confianza, etc., etc.

3°. Método de concordancias y diferencias. Si en los casos de un fenómeno ocurre una circunstancia común y éste falta cuando no ocurre dicho fenómeno, debe inducirse que la circunstancia observada es efecto del fenómeno, o que es una o la exclusiva de sus causas, por ejemplo: lo que ocurre en el reino animal terrestre y acuático, observamos los mamíferos, aves, reptiles y peces que los dos primeros, tipos vertebrados, tienen sangre caliente y sistema respiratorio completo. Los otros dos, sangre fría y el sistema respiratorio incompleto, por lo cual afirmamos que el calor animal depende del sistema respiratorio.

4°. Método de residuos. Eliminado de un fenómeno lo que conocemos como efectos de algunos antecedentes percibidos, el residuo de dicho fenómeno será efecto de los restantes antecedentes.


Así en la estadística de los suicidios, por ejemplo, de una sociedad, si descontadas las cifras normales aún resulta un sobrante extraordinario, y éste coincide con una crisis económica, podemos atribuir a ésta, el exceso de los desesperados.

5°. Método de las variaciones concomitantes. Si un fenómeno varía en momentos y en proporción a las variaciones de otro fenómeno, debe inducirse que ambos están vinculados por una relación de causa y efecto. Es decir, que el uno será causa o efecto del otro, o que ambos fenómenos serán causas conjuntas o efectos inseparables de un tercer fenómeno, que sería el resultado de cualquiera de los dos.

Si observamos dos enamorados obstaculizados, vemos que aumenta la intensidad de un mutuo afecto, proporcionalmente a los obstáculos. Seguro que no podemos reputar el alza de su afecto a esos obstáculos, pero es indudable que entre el amor y los obstáculos existe un vínculo, que les es común y aseguramos como caso cierto que es el deseo pasional, que crece con la oposición. (Nosotros vemos para estos casos un algo más importante que es la afinidad de sus espíritus y también la imposición de justicia).

Los cinco métodos premencionados, no son aplicables aisladamente, sino que casi siempre deben ser coordinados, a fin de llegar a inducciones serias y poder verificarlas.


El orden natural, no nos presenta efectos simples, producto cada uno de una sola causa: lo común y ordinario es que los efectos sean complejos y debidos a una pluralidad de causas.

Los efectos compuestos, por resultados de muchas causas, son ventajosamente estudiados por el método combinado de concordancias y diferencias. Así, el efecto terapéutico de un medicamento no solamente quedará comprobado por numerosas observaciones concordantes, a pesar del cambio de circunstancias, sino también por la supresión del efecto especial, al suspenderse la administración del remedio.

Debe hacerse observar que en estos casos es poca la eficacia del método experimental, como auxiliar de los procedimientos inductivos; efectivamente, es muy difícil si no imposible, reproducir artificialmente todas las circunstancias o causas que concurren al par de la que se investiga. Habría que realizar esos experimentos en animales símiles a la enfermedad y al remedio.

Aun cuando no sea del todo eficaz presta mayor concurso el método deductivo que veremos en el párrafo siguiente: por ejemplo, de las leyes que rigen las propiedades de un agente terapéutico y las que rigen determinadas funciones del organismo, es fácil deducir los efectos de la aplicación de dicha substancia; en tales casos, la deducción corroborará las inducciones. Lo que será más fácil, exacto y eficaz por la ley de Similia Similibus Curantur, de la Homeopatía, que por la de “Equalia Equalibus”, de la Alopatía.


Si se auxiliara el médico de las dos, la alopatía para casos fulminantes (para la enfermedad) y lo Homeopatía para tratamiento (curar y prevenir), no habría sino muy pocos equívocos y raras catástrofes. No quiere decir esto que no se habrían de morir los hombres, pero no sería por equívocos frecuentes de médicos sin espíritu. En corroboración de nuestra doctrina, dice Stuart Mill: “Si el método espiritual representa poco papel en la ciencia médica, aún menos tienen que hacer las ciencias sociales, en que sólo podemos inferir deductivamente para explicar lo más complejo, partiendo de lo que sabemos de lo complicado.

Aquí conviene decir, a propósito de lo que precede, que, tanto en medicina como en cualquier otra ciencia social, civil, moral, etc., si se une al experimento los conocimientos espíritas, las soluciones serán concretas en todo lo más complicado, porque en cuanto al Espiritismo, Luz y Verdad, es una solidaridad universal, para el cual no hay nada oculto ni complicado. Lo complicado está en la mala organización de las cosas de los hombres.

Finalmente, puede ocurrir la llamada interferencia, en los casos de pluralidad de causas, o los efectos de modificar mutuamente produciendo uno distinto o desaparecer por completo los efectos de cada causa, como, por ejemplo, en el primer caso, la resultante de dos fuerzas que concurren formando ángulo, y en el segundo el agua como resultado de la combinación del hidrógeno y el oxígeno.

En la primera clase de las interferencias premencionadas no cabe otro procedimiento que el deductivo, pero en la segunda clase se recurre a un doble procedimiento empírico:

1°. El análisis, que consiste en buscar las causas del fenómeno, sometiendo éste a la acción de otras causas, v.g.: descomposición del agua por la corriente eléctrica;


2°. La síntesis, complementaria del análisis, que consiste en reproducir artificialmente el fenómeno, combinando las causas encontradas, que como constante serán la combinación del oxígeno e hidrógeno contenido en el agua.

Convenimos en que estos métodos de procedimientos son eficientes para demostrar los efectos, pero no demuestran, no pueden demostrar las causas. El agua, ¿es puramente, absolutamente, sólo oxígeno e hidrógeno? Han dado nombres a esos elementos y no se conoce su nombre y aún lo niegan porque sí, porque así lo quieren los que no quieren tener espíritu, pero que son impotentes para dejar de ser hombres sin espíritu.

Sin espíritu todo es vacío, falso y sin razón, pero hasta la materia más rudimentaria, hasta el pus de una úlcera, espíritus son de su grado correspondiente y de un mismo ordenador dependen.

Si por no comprenderlo, porque escapa por su sutileza al análisis rústico de la materia, ideado y ejecutado con medios rústicos también, aunque sean destinados a buscar y rebuscar la vida que no la encuentran viviéndola, hay derecho a negarla, ¿no es una estupidez, no es una imbecilidad que honra muy poco a los negadores?


La vida la vivimos y no la palpamos sino simplemente sus efectos; entonces, todos esos métodos podrán ser eficaces para la demostración de los efectos y no para demostrar las causas y no se demuestran; desde que cada teoría deja un vacío, que hay que llenarlo con y por la razón. ¿Y qué es la razón? ¿La razón la tiene el hombre, o el animal que hemos comprobado ser irracional? Luego, si la razón es sólo del hombre porque la demuestra en su pensamiento, en su inteligencia aún en esos mismos métodos vacíos, ¿qué será la razón, el pensamiento y la inteligencia que ya hemos demostrado que no es el producto del cerebro? Nosotros lo llamamos Espíritu, porque su significado es luz, fuerza, potencia, sabiduría y amor. ¿Cómo lo quieren llamar sus negadores? ¿Son capaces de crear otro nombre más breve, más significativo y universal? Háganlo; pero siempre será Yo pensante, Yo inteligente, Espíritu, en fin, como base de todo método racional. Lea “Método Supremo” y el “Espiritismo en su Asiento” y conteste luego a nuestros interrogantes, pero no admitimos falacias ni sofismas.

Libro: Filosofía Austera Racional, Cuarta Parte.

Autor: Joaquín Trincado

 
 
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