El placer, el dolor y el estado neutro
- EMEDELACU

- 13 oct 2023
- 4 Min. de lectura

¿Qué es el placer? ¿Qué es el dolor? Ante la ciencia física (materialista) apenas se alcanza a explicar su mecanismo.
Pero lo real y justo es que el placer y el dolor van siempre juntos; son inseparables y los dos son causa de la vida y necesarios para la vida de racionales.
El placer se mide, por lo que cuesta obtenerlo; es decir, por el dolor que nos deja al dejar de sentirlo. Y el dolor sólo puede medirse en la cantidad de placer que nos quedó cuando el dolor desaparece.
Schopenhauer ha estado más en lo justo que ningún otro hombre al filosofar sobre “el dolor del mundo" y vamos a copiar un párrafo que sirva de comprobación de que el dolor y el placer son iguales y necesarios a la vida consciente. Dice:
“En todo tiempo necesita cada cual cierta cantidad de cuidados, de dolores o miserias, como necesita lastre el buque para mantenerse a plomo y navegar derecho”
“Trabajo, tormento, pena y miseria: tal es durante la vida eterna el dote, casi de todos los hombres”
“Pero si todos los deseos se viesen colmados apenas se formulan, ¿con qué se llenaría la vida humana? ¿En qué se cumpliría el tiempo? Donde todo crecería por sí mismo, donde volasen asadas las alondras al alcance de las bocas, donde cada uno encontrara al momento a su amada y la consiguiese sin dificultad; y entonces se vería a los hombres morir de aburrimiento o ahorcarse; a otros reñir, degollarse, asesinarse y causarse mayores sufrimientos de los que ahora les impone la naturaleza”.
“Así no puede convenir a los hombres ningún otro teatro ni escena que la existencia como la tiene”.
Tiene razón Schopenhauer y demuestra infaliblemente que no es diferente el placer que el dolor; pero que es más provechoso al hombre y más necesario a la vida actual el dolor que el placer.
Por esto (sin duda) los mismos materialistas, comodines, fatuos, cobardes para el estudio de las verdades austeras y aún más cobardes para vivir eternamente, huyen de ese gran Maestro del Materialismo Verdadero y lo tildan de “pesimista” y desesperado, y es que nada ofende más al embrollón que la claridad; ni al mentiroso más que la verdad cruda.
Pero tenemos que decirle al gran rey del materialismo Schopenhauer, que los dos extremos son malos e improvechosos, y por esto la ley suprema da el dolor y el placer en la misma medida en cada obra y cosa que obra el hombre, por lo que aprendemos a tomar como base de una buena vida, el resultado matemático, producto del placer y del dolor: lo cual es fruto de la razón.
Entremos ahora en el mecanismo de esos dos extremos: placer y dolor, elevándolos a sus consecuencias lógicas.
Cuando explicamos la naturaleza de las percepciones, la hubimos considerado como el resultado consciente de un proceso fisiológico: las excitaciones centrales, originadas por la sensación, son proyectadas hacia la periferia, a través de las líneas de movimiento que conducen a los estímulos. Y esto mismo se comprueba en esos párrafos de Schopenhauer; si nos paramos a su examen en la localización y objetivación del estímulo, vemos que las sensaciones son caracterizadas en la conciencia por tres estados que casi no definimos: el placer, el dolor y el estado neutro.
Muchas son las oposiciones de los psicólogos acerca de la naturaleza de dichos estados denominados sensibles; Placer y Dolor.
Mientras que para Dumont el placer es un aumento en el conjunto de las fuerzas constituidas del yo, Spencer lo cree el producto de una actividad moderada que tiende al bienestar del organismo.
Bain, cree que el placer depende del acrecentamiento de las funciones vitales: y Paulhan quiere que sea el resultado de la adaptación progresiva del individuo al medio ambiente que lo envuelve.
Como se ve, todos bordean la causa; pero tienen miedo de entrar en la causa, del placer y del dolor que es la misma: el estado de la conciencia, finalmente; el estado del alma, racionalmente; pero el estado del espíritu, Metafísicamente. ¿Obra bien? Hay satisfacción y habrá por resultado placer. ¿Obró mal? Habrá por necesidad remordimiento y el dolor nace.
He ahí reducido a una regla sin excepción todo el gran problema.
Encontramos a N. Grote explicando el placer y el dolor, bajo cuatro leyes mecánicas que tienen un buen fundamento.
1ª. Ley: Si un exceso latente de energía es seguido de un exceso de actividad, se produce un placer positivo.
2ª. Ley: Si el debilitamiento de la energía latente es acompañado de falta de actividad, se produce un placer negativo.
3ª. Ley: Si el debilitamiento de la energía latente es acompañado de un exceso de actividad, se produce un dolor positivo.
4ª. Ley: Si un exceso de energía latente es seguido de falta de actividad se produce un dolor negativo.
Debemos notar que no son absolutas esas cuatro leyes precedentes, porque está demostrado en toda experiencia psicofisiológica que el fenómeno fundamental no es el placer sino el dolor, además que ambos dependen de las condiciones individuales y de las accidentales en que se desarrolla el proceso nervioso correspondiente al placer o el dolor, que será igual a la sensibilidad material; y ésta depende de la pureza del alma; la que será igual al progreso y perfección del espíritu. He ahí la clave y su fórmula matemática algebraica.
Libro: Filosofía Austera Racional
Autor: Joaquín Trincado
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