El cruce de razas es causa de la belleza
- EMEDELACU

- 16 oct 2023
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El cruce de razas, agregado a la herencia, es el factor principal de la modificación de los instintos, en sentido de perfección; lo cual no es anular el instinto, ni su ley, sino purificarlo por la hartura, el saciamiento y haberse ajustado a la ley, cumpliendo su ley, cuándo y cómo debe, sin ser antagónico a su vecino, anulando con esto la pasión, causa de delitos anteriores.
Es cierto que a este progreso concurre la educación en mucho, pero no es todo, como han querido sentar empíricamente los hombres; pues mientras encontramos individuos ilustrados en letras y ciencias que son desalmados, criminales irreductibles supremáticos y parásitos, vemos por millones, hombres analfabetos, siendo grandes pensadores; rudos, pero de sentimientos puros; nobles y amigos del progreso e incapaces del mal; lo cual asegura que la educación y aun el medio ambiente, no son los factores esenciales de la modificación de los instintos; pero sí el derrotero por el cual se debe dirigir a los hombres para el respeto mutuo, mientras llegan al sentimiento fraternal que siente cuando los instintos están ordenados, siendo conciencia del hombre; lo cual se consigue mejor por el cruce de familias, que es el secreto de la ley.
Por este cruce se funde el alma y el etnicismo de los pueblos, modificando los instintos antagónicos, bélicos y renaciendo en los hombres el sentimiento fraternal que yacía envuelto en la lucha por el espíritu; y de este modo es como la Raza Adámica ha fundido en ella ya casi todas las razas de la tierra, aunque no los etnicismos, debido precisamente a los hombres que se llaman educados y aun científicos, pero que no son filósofos ni filohumanos.
¿Rebatimos con esto la educación? Tan lejos estamos de rebatirla que en nuestro “Código” la imponemos para los hombres rurales, hasta los 20 años. Para las carreras científicas, hasta los 25 y 30 años. Y para farmacopea, química y astronomía, hasta los 35 años. Pero como hemos dicho en el prefacio, antes requerimos en cada hombre el grado de moral necesaria y el amor fraternal, para lo cual enseñamos la única Paternidad de todos los espíritus del universo, lo mismo que los ángeles, que los demonios, según ha calificado esas dos quimeras la maldad religiosa.
Claro está que esa fraternidad encierra sacrificio, por que amor eso significa; por lo cual no lo han tenido ni pueden tenerlo los parásitos, que son la mayor parte de los tenidos por educados hoy.
Ahora bien; sujetándonos a la pauta o didáctica que nos hemos impuesto para estos cursos, en los que recopilamos todos los sistemas filosóficos, de estudio y de enseñanza usados en las universidades, pero sentando las páginas ocultadas y las falsamente historiadas para que nuestros cursos eleven al estudiante al verdadero centro de la sabiduría, vamos a decir lo que usan enseñar referente a este párrafo, en las facultades de Filosofía y Letras.
“También la herencia, sobre todo la cruzada puede ser un factor de modificación de los instintos primitivos”.
“La transmisión hereditaria de esos últimos es indudable, pero para que se efectúe la de los adquiridos por el hábito, es necesario que se obedezca a causas persistentes y poderosas. Se ha observado que, en los lugares donde se hace guerra a los zorros, sus hijos, antes de adquirir experiencia alguna y desde la primera salida, se muestran más desconfiados y ariscos que los zorros viejos de los parajes donde no existe persecución contra dichos animales”.
El origen de los instintos ha sido y es discutido entre dos escuelas: la transformista y la innatista”.
“La primera, cuyo principal representante ha sido Darwin, sostiene que el instinto no es sino una suma de costumbres hereditarias>, de modo que su aparente estabilidad depende de la herencia que, al transformar las especies, conserva y acumula las aptitudes adquiridas”.
“La escuela innatista sostiene que la herencia no es creadora sino conservadora de los instintos, siendo éstos innatos y fijos, aunque susceptibles de modificaciones sucesivas:”
No podemos aceptar “una suma de costumbres hereditarias” porque significa un gravísimo error de hacer nacer los instintos por la fuerza de las costumbres, cuando las costumbres nacen de la fuerza de los instintos.
Los innatistas están en buen punto, aunque no hayan podido señalar que el hombre tiene en sí todos los instintos de los tres reinos de la naturaleza, pero es que esto estaba reservado para el día en que a la educación precediera la moral filosófica.
Libro: Filosofía Austera Racional
Autor: Joaquín Trincado
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