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Joaquín Trincado

El amor de raza aguza la inteligencia

  • Foto del escritor: EMEDELACU
    EMEDELACU
  • 3 nov 2025
  • 11 Min. de lectura
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Cuando hemos dicho: "Un solo idioma hará una sola raza y La Paz del mundo no será estable sino en la unidad de una raza hemos cifrado en los dos apotegmas innúmeros volúmenes de Psicología y Fisiología y el Régimen de la Comuna de Amor y Ley.

   

No podemos ocultar aquí que nuestro amor de Raza aguzó nuestra inteligencia para fundamentar nuestra Filosofía y sea ésta la prueba más culminante de que El Amor de Raza aguza la inteligencia.

 

No hemos de negar tampoco que todas las razas aguzan su ingenio e inteligencia para hacer triunfar la suya; pero aquí se va a confirmar otro de nuestros sostenidos en nuestro Método Supremo, Lecciones de Magnetismo”, donde matemáticamente sostenemos que: “El más domina al menos”.  Es la ley de las fuerzas, que al hombre le es imposible quebrar.

  

Aquí, con nuestros apotegmas, se nos viene encima un pleito con todas las otras razas, es decir, entre la Raza Hispana o Adámica y las mestizas de Adámica y primitivas. Pero, aunque parece complicada su resolución, es por demás sencillo el pleito y se ha de resolver por sí solo.

   

Como hemos abundado en pruebas de esto en la Filosofía Austera Racional, no hemos de repetir aquí todo aquello y sólo haremos un juicio que pruebe evidentemente que el amor a la raza aguza la inteligencia; pero que, infaliblemente, el más domina al menos.

  

Si creyerais que con esto queremos decir que la raza Hispana es la más, caeríais en un error muy grave; pero sí queremos sentar que la raza Hispana es la más pura o purificada de las absorbidas por la Raza Adámica, debido a la inmigración de Jafet a los valles de la hoy Navarra, con las otras provincias Vascongadas, lo que hemos probado Filológicamente en la citada Filosofía.

  

Hay otra razón Psicológica, que podríamos utilizar en favor de que España, la raza Hispana, es el más de las razas: y esa pureza Psicológica es la calumnia de muchas otra Naciones contra la España del no importa; y sabéis que no es nunca el mayor el que calumnia, porque esa arma es de los pequeños, de los cobardes y de los impotentes. Siempre se calumnia a los grandes, a los austeros, a los que cumplen su deber, porque obligan con su ejemplo a los haraganes y a los inmorales.

  

Pero la razón mayor pertenece a la Suprema Ley de los destinos, y es el ensanche del mundo (o universo Religioso) desmentido por España, descubriendo la otra mitad del mundo, haciéndolo, redondo, para que caminara, puesto que, siendo plano o cuadrado, no podía rodar.

  

No podemos dudar de que la Suprema Ley se ha de encargar de la ejecución de sus decretos al que en la ley de los destinos le corresponde.

  

No podréis probar tampoco que hay otro hecho espiritual y material en la historia que el realizado por España.

  

Y no podéis dejar de admirar la precisión de los hechos de esa ley de que, habiendo de llegar ese descubrimiento, naciera un Cervantes que, de la gran jerga de dialectos, hiciera los fundamentos de un idioma fértil, fuerte y fácil, para que las carabelas lo llevaran, como semilla inmortal y fecunda, a unos dominios mayores que la media carrera del Astro Sol, lo que nadie, ni el más sistemático, podrá achacar a la casualidad.

  

En efecto: Sabemos que la raza Adámica tiene la misión terrible de transformar a toda la familia humana, absorbiendo todas las razas en una sola Raza. Y ¿cuál queréis que sea esa Raza, sino la que por su Etnicismo se encuentra en todas partes sin creerse extranjera en ninguna parte?

 

Y si ha de haber una sola Raza, no podrá ser con dos o más idiomas, y no puede ser más que con el idioma que no tenga dificultad, y nadie tiene dificultad de aprender y hablar el Español, que se habla como se escribe y su pronunciación es natural, lo que no tiene ningún otro idioma en la tierra.

  

Ahora mismo hay la gran fuerza de la prueba de la Ley de los destinos, de que el idioma Español es el idioma Universal, estudiándolo todas las Naciones del mundo en sus escuelas y Universidades. Porque comprendemos dicen ellos mismos que lo necesitamos para nuestras relaciones y desenvolvimiento en los países Hispano-Americanos. Así lo entienden esas Naciones. Pero nosotros podemos adelantarles que la causa no es ésa; eso es un efecto de la solidez del idioma Español. La causa radica en que en los países HispanoAmericanos se funden todas las razas en la raza Hispana, como fundió España todas las razas indias de la América en la raza Hispana.

  

¿Habrá alguien que piense en la posibilidad de arrancar el idioma donde España lo sembró? Que conteste Norte América y nos diga si consigue implantar el inglés en Filipinas y ni siquiera en la pequeña isla de Puerto Rico.

  

Que contesten todas las Naciones de América, que, al emanciparse, ninguna trató, ni siquiera pensó en cambiar de idioma y a pesar de la inmigración envolvente de italianos y de la influencia Inglesa y Francesa, que al final tienen que someterse al idioma Español.

  

Y entendamos bien que, el territorio donde está sembrado el Español, es más de la mitad del Planeta; pudiendo decirse que el sol lo alumbra continuamente, importando poco que sean pocos millones los que lo pueblan, pero que se llenarán un día, pudiendo dar cabida y alimento a diez mil millones de hombres o seres humanos. Cantidad máxima que la tierra toda habrá podido tener.

  

Yo, que si no fuera Español, querría ser Español, quisiera en este momento no ser Español, por si esto influyera en más valor de mi estudio de esta cuestión trascendental, más que otra alguna de tantas que hoy agobian a la humanidad. Pero estad seguros que bajo mi amor universal, desaparece mi nacionalidad; y si fuera Francés, Ruso, Chino o Africano, ante las razones expuestas, aun cantaría más alto y más claro el himno a la Raza e idioma Español, y siempre estaría dentro de la justicia.

  

Ved con esto si el amor de Raza aguza la inteligencia; pero, necesariamente, triunfa la Raza Adámica.

  

Cultivemos con fe de progreso la raza que más influjo tenga en la consecución del tipo ideal y del sentimiento que mata el sentimentalismo, que ha dividido la hegemonía humana en naciones, en irracionales diferencias que se hicieron antagónicas, para resistirse a la absorción de la raza Adámica, pero que no han conseguido más que retardar el hecho un momento más, momento que equivale a decenas de siglos, por causa del Nacimiento o creación del DiosCristo peligro, por el impotente derrotado Aitekes.

  

Queremos abundar en esas razones, para probar que la raza Hispana es puramente Adámica y la causa del por qué fuera ella la elegida de descubrir y sembrar su semilla en las Vírgenes de América; y estas razones han de ser de todos los órdenes.

  

1º.-- Es histórico, que Jafet, hijo de Noé, emigró y hoy ya es innegable que se albergó en los valles de las vertientes Pirenaicas, al Occidente. Prescindamos de la cuestión del símbolo del Arca de Noé y del diluvio, que en la Filosofía y libros citados allí, hemos explicado.

  

El nombre dado a este hijo tercero de Noé, nosotros sabemos que es profético (crean los hombres lo que quieran) y significa en Sánscrito (ya comprendido por los dialectos Asiáticos), significa Jafet, Engrandecimiento; y es el caso que algunos analistas de la Biblia han seguido un hilo directo de los hechos y comprueban que el engrandecimiento de Jafet, por sus siete hijos, desde su sede Pirenaica a Grecia, Norte de Asia, gran parte de Europa y de sus posteridades, nació Roma; confirmándose en los tiempos modernos el total ensanche y engrandecimiento de Jafet, en la América y Australia. Diccionario de la Biblia, pág. 313.

  

2 ° .- Noé, histórico, es el 11 patriarca en orden descendiente de Adán; y es en el siglo 11 de la era de Adán, histórico también. Por lo cual, Jafet, lleva en sí, pura la raza Adámica, que planta su raíz en el país vasco, del que al fin, toda España tiene su Etnicismo.

  

3 ° .- Que estando probado que el Vascuence puro de Navarra y Guipúzcoa es el mismo Sánscrito, prueba evidentemente que alguien llevó aquel idioma y fue Jafet.

 

4º .-   Los Vascos se establecen en cualquier parte del mundo, y sin cambiar en nada su carácter, etnicismo e idiosincrasia, acaban siempre por dominar sin imponer y no se creen extranjeros y se aclimatan en todos los grados del globo. Lo que quiere decir, que todos los etnicismos y cualidades de todas las razas, las tienen en sí mismos los vascos.

 

5º .-  El comercio con España de todos los pueblos de África, Asia, Grecia y Caucasia en la antigüedad, prueba la verdad de que la raza de Jafet estaba extendida por esas tierras, desde que la ley de afinidad nos demuestra la fuerza de atracción.

  

6º .-  Que España, Iberia o Celtiberia, lo mismo que Goda y Visigoda, nunca dejó de ser un País indomable; y por sus propias energías, cantando su grandeza, aun entre los suspiros de sus angustias, siempre se rehace y cura las heridas inferidas a traición, y nadie, cara a cara, se atrevió a desafiar al sereno y viejo León, que cuando reyes mentecatos y traidores pusieron en peligro al Españolismo, bastó el gesto sin igual de un Alcalde de aldea, para deshacer las huestes de Napoleón.

  

7º .-  El pueblo Español es tan amante de la justicia en cuanto a la libertad, que da notas como la del dos de mayo en Madrid y el 25 de mayo en América, y arrolla a reyes y los depone, o los somete a su querer, porque sabe decirle al rey, que cada español es tanto como el rey y todos juntos más que el rey.

  

Nadie puede dudar, que los sublevados en América eran españoles venidos de España o nacidos en el suelo español de América; y no fue aquel acto para renegar de la Madre, sino para castigar a los malos hermanos, como ahora está demostrado.

  

Podríamos señalar muchos puntos más, pero son bastantes para probar que la raza hispana es pura la raza Adámica, y que por la ley de los destinos, es la que ha de hacer de todas las razas, una sola raza.

  

Aún hay una prueba filológica de máximo valor sobre el idioma Español, y es que el Sánscrito se traduce al Español casi literalmente, como lo ha puesto de manifiesto en 1912 el Profesor D. José Alemany, traduciendo en los archivos de Alderabat (India) las leyes de Manú, y lo hace observar cuidadosamente, señalando en notas las erratas de las traducciones Inglesas y Francesas, por falta de significado en esos idiomas, lo que nosotros decimos falta de afinidad.

  

Si tomamos las pruebas por los antiguos profetas, encontramos en Isaías, que Jehová llama a Jacob en Occidente mandándole: Levántate, levántate y ve a aquellas Islas apartadas que aún no oyeron de mí. Y nosotros sabemos (por quien no puede equivocarse, porque está en los secretos de los destinos de este mundo y muchos millones de mundos) que aquellas Islas apartadas son las Américas, en las que aún no se había escrito ninguna vez la Ley máxima.

  

A nosotros nos bastaría decir las cosas a secas. Pero sabemos lo arraigado que está el prejuicio sembrado por las religiones y las historias mistificadas y adulteradas por esas mismas religiones con estudiada maldad; y por esto, aunque sea mortificándonos, preferimos acudir a las pruebas lógicas, filológicas y étnicas, para que, por medio de las ciencias, los hombres comprueben por sí mismos la verdad.

  

Y tal es nuestro afán y nuestro desinterés, que hostigamos a los hombres prominentes de todas las razas, a que prueben su mejor derecho sobre el derecho adquirido (por destino) por España, a absorber todas las razas en su raza.

  

Debemos prevenir una gran advertencia. En la Caucasia (parte de la antigua Spania), a la emigración de Jafet, éste llevó el nombre por cualquier razón; pero allí quedó la raza Adámica con sus hermanos y nietos de Noé, viviendo (diremos) en la beatitud, puesto que en muchísimos siglos no se vieron hostilizados por nadie, llegando a una gran perfección en el tipo, cuyas mujeres son bellezas y todo bondad y cariño, sin malicia.

  

No era en vano esa misión muda; en siglos, fueron cruzando su raza con la Moscovia: acendraban su amor de hermanos y en su bondad no se daban cuenta de que por el Norte les llegaba el dominador fiero, egoísta, religioso, que los ha tratado como a perros; y ellos, en su bondad, por sus destinos Vedas, creyendo que el Jefe había de ser un cuidadoso Patriarca, lo llamaron Padre, aunque el látigo fuese sus caricias.

  

Ha llegado el momento del cumplimiento de la ley del destino: los prevaricadores de siempre: las razas primitivas, menos mezcladas con la Adámica, ya no pueden extenderse, sino es a costa de los Países donde la raza Adámica domina, y esto no podría ser, sin vencer a la ley Suprema.

   

La gran Rusia está ya transformada en la raza Adámica y debía estar neutral en la contienda de la gran Babilonia; pero el Jefe, el Padrecito, procede de la raza prevaricadora y se plega con sus afines, lanzando a su pueblo a una guerra, en la que no tiene ninguna afinidad, ni finalidad.

  

El otro punto, que ya abarca más de medio Globo y la ha cubierto la descendencia de Jafet, ha fundido a todas las razas, en su raza: en la raza Adámica igual a la de los azotados Rusos; todos esos pueblos hispanos pudieron oír la inspiración a pesar del peso de la corona y los muros clericales que la rodean; pero recibió por escrito el consejoorden de mantenerse neutral y todos los Países HispanoAmericanos fueron y son neutrales.

  

Bajo esta neutralidad, han podido los espíritus de la raza Adámica, inspirar y fortalecer a sus hermanos más dispuestos del País Ruso; y en una hora terrible para los supremáticos prevaricadores, hacen crujir los cimientos del trono plutócrata de los Zares y el mundo todo tembló al estruendo de aquella mole, derribada por los azotados.

  

Una mujer española estaba al lado del que metió la palanca y derribó a los Zares. La ley lo previene todo: el oso blanco y el león viejo, padre e hijo de la Raza Adámica, en la hora justa del fatal destino, juntan su empuje, su fuerza y su genio, y todo, a su rugido, tiembla y cae hecho añicos.

  

Rusia, la veis con qué facilidad se entiende con Turquía, Armenia, Persia, Mesopotamia y los Países Hindúes; son todos de raza Adámica, manchada por mercenarios cambalacheros, que pronto serán barridos, y mil doscientos millones de hermanos se abrazarán.

   

España se revoluciona: la España Adámica e ideal rompe con los advenedizos prevaricadores; y en ese maremágnum de revueltas sociales, se suceden los gobiernos, con los períodos lunares y, sin embargo, se estrechan las relaciones con sus hijas Vírgenes de América, porque en ellas viven los españoles de cepa, los que saben su deber y.… no lo dudéis, las naciones de América son una misma casa que la España ideal, que, al decir Comuna, todos entenderánhermanos. ¿Será preciso aislar a los hidrófobos?

  

La ley de higiene lo exige y la raza Adámica, fuerte, experta y sabia, dictará las medidas profilácticas; digo: ya dio las primeras recetas; en Madrid se escribió sobre las naciones HispanoAmericanas: Como si fuera una sola Nación; y en Ginebra gritó: O todos, o ninguno. Son las primeras nociones de profilaxis de la raza en su triunfo.

  

A la unión HispanoAmericana, por consanguinidad propia, se agregará la Iberoamericana, con Portugal y Brasil, y quedará salpicado todo el mundo de fracciones territoriales del mismo amor y sentir, con sus posesiones de África y de la India.

  

Por la fuerza del idioma, el archipiélago Filipino será un centro de transformación de razas, en la raza Adámica, por la raíz inmortal allí plantada por España, en medio de la Oceanía.

  

¿Hablaremos de la unión LatinoAmericana? Esta no cabe, aunque cupieran Italia y Francia. El verbo Latino murió, porque lo adoptó la Iglesia Católica, que no es Estado, ni cosa.

 

Italia, la esclavizada, pero siempre rebelde a sus tiranos Pontífices y emperadores, correrá a nosotros y le abriremos los brazos a ese pueblo luchador por la libertad, y ya se adelantó adhiriéndose a esta Escuela, la gran Cooperativa Comunista, de trabajadores del mar Garibaldi. ¿Esperaremos a Francia?... Sí.      Pero... cuando la tiara habrá caído, contestará.

  

De los demás Países, la Ley sacará lo que debe salvarse de la hecatombe y América les dará asiento y fraternidad.

  

Tal es en conjunto el destino de la raza Adámica, que vació su todo en España, para repartirlo al mundo entero.

  

Que esto es verdad, nos lo prueba hoy mismo unas declaraciones de un personaje de la política de este País, las que transcribimos junto con la crítica de los pequeños, de los estrechos, de los que aún pertenecen a la raza primitiva egoísta. (Copiamos de La Prensa


Libro: Los cinco amores

Autor: Joaquín Trincado

 
 
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